Capítulo 16 Muy equivocado

—Qué bueno es estar en mi preciosa cama —murmuro mientras me acurruco, acariciando las suaves sábanas contra mi mejilla—. Podría vivir aquí, solo contigo —le susurro a mi cama antes de darle un beso.

—¿Estar encerrada te aflojó los cables que conectaban con tu normalidad? —pregunta Julia desde la pu...

Inicia sesión y continúa leyendo