Capítulo 28 CAPÍTULO 28

La rosa negra

Dejaron a don José dormido y estable, con una enfermera de turno velándole el pulso y la promesa de una llamada a la menor señal, y Paula volvió sola a la mansión pasado el mediodía, con el cuerpo pesado de una noche sin dormir y el eco de tres manos unidas todavía apretándole el ...

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