
LA SUBASTA DE MI ESPOSA
UNIDAD DE PERITOS JUDICIALES · En curso · 30.7k Palabras
Introducción
Aceptó un matrimonio sin amor para cumplir el último deseo del hombre que la crió como a una hija. Soportó el desprecio de Adrián, un esposo que jamás la tocó, que llenó su cama con otras mujeres y la hizo sentir que ella nunca sería suficiente.
Hasta la noche en que todo se rompió.
Humillada en su propio cumpleaños y convencida de que su matrimonio nunca fue más que una mentira, Paula toma una decisión desesperada: vender aquello que su marido jamás quiso, su virginidad.
Oculta tras un antifaz, pasa una única noche con un misterioso millonario dispuesto a pagar una fortuna por ella. Un hombre que, a diferencia de su esposo, la trata con una delicadeza que jamás creyó merecer.
Lo que debía ser un único encuentro termina convirtiéndose en una obsesión.
Él la quiere otra vez.
Está dispuesto a pagar cualquier precio por volver a verla.
Y Paula no imagina que el hombre detrás del antifaz es el mismo esposo que lleva cinco años rechazándola.
Mientras Adrián se consume intentando encontrar a la mujer desconocida que no puede sacar de su cabeza, la amante que siempre ocupó su cama comienza a culpar a la silenciosa esposa abandonada de aquel cambio inexplicable y está decidida a sacarla del camino para siempre.
Entre secretos, deseo, traiciones y una peligrosa doble vida, Paula descubrirá que el hombre que juró no tocarla está dispuesto a perderlo todo por recuperar a la única mujer que nunca supo valorar.
Solo que, cuando él descubra la verdad...
Tal vez ya sea demasiado tarde para volver a llamarla esposa.
Capítulo 1
Cinco años de mentira.
Sally levantó la copa de vino, la sostuvo contra la luz como si examinara una muestra de laboratorio y negó con la cabeza antes de soltar una carcajada.
—No jodas, Paula. Si no te conociera, pensaría que eres monja y no una mujer casada.
Paula agarró una aceituna del plato. Con un movimiento rápido de muñeca, se la lanzó. Pasó rozándole la frente y cayó sobre el mantel con un golpe sordo. Sally ni se inmutó, solo arqueó una ceja.
—Cállate.
—No. —Sally se inclinó hacia adelante, bajando la voz como si compartiera un secreto—. En serio, amiga. Cinco años. ¡Cinco malditos años! A este paso, las telarañas van a pedir cédula.
Paula terminó riéndose, aunque el sonido le salió forzado, como una nota desafinada. Sabía perfectamente hacia dónde iba la conversación, aun así, era el mejor cumpleaños que había tenido en años. Dejó caer la servilleta sobre su regazo, el tejido absorbiendo la humedad de sus manos.
—Bueno, dejando las bromas a un lado —dijo Sally mientras alargaba el brazo para llenar de nuevo las copas. El chorro de vino cayó con un sonido suave y vibrante—. Hoy cumples treinta.
—Lo sé.
—También cumples cinco años de casada.
Sally levantó una ceja, su mirada fija en ella, esperando.
—¿Y piensas seguir esperando?
La sonrisa de Paula se desvaneció lentamente, como un retrato al que le quitan el color. Bajó la vista hacia el anillo de bodas y lo giró con el pulgar, un gesto tan automático que ni siquiera se daba cuenta de hacerlo cada vez que algo la incomodaba. El metal frío rozaba su piel, un recordatorio constante de una promesa rota.
—Mientras mi padrino viva... sí.
Sally dejó escapar un resoplido, un sonido de exasperación pura.
—Don José podrá ser un santo, pero su nieto es un hijo de puta.
Paula no respondió, porque ella tenía razón. Don José la había recibido en su casa cuando apenas tenía quince años y acababa de quedarse sola en el mundo. Le dio un hogar, la mandó a estudiar, la trató como a una hija y nunca permitió que le faltara nada. Y cinco años atrás, con lágrimas en los ojos, le pidió un último favor. Casarse con Adrián.
"Solo quiero irme tranquilo sabiendo que mi nieto tendrá una buena mujer a su lado."
¿Cómo decirle que no al hombre que prácticamente la había criado?
Aceptó convencida de que, con el tiempo, las cosas mejorarían. Qué ingenua había sido. El matrimonio solo existía para que el anciano durmiera tranquilo. En cuanto cerraban la puerta de la mansión, Adrián volvía a tratarla como si fuera parte del mobiliario. O peor, como una oportunista que esperaba quedarse con la fortuna de los Montenegro.
—¿Sabes qué es lo que más rabia me da? —preguntó Sally, rompiendo el silencio.
Paula levantó la vista, encontrando la mirada intensa de su amiga.
—¿Qué?
—Que todavía lo defiendes.
—No lo defiendo.
—Sí lo haces. —Sally se recostó en la silla, cruzando los brazos—. Siempre encuentras una excusa. Que está ocupado, que tiene trabajo, que anda estresado... Paula, el hombre lleva cinco años sin tocar a su esposa. Eso no es estrés. Eso es ser un imbécil con diploma.
Paula soltó una risa por la forma tan seria en que lo dijo, un alivio momentáneo en la tensión de la tarde.
—No cambias.
—Ni pienso hacerlo. —Sally se inclinó y empujó la bolsa de regalo hacia ella con la punta de los dedos—. Alguien tiene que decirte las cosas como son. Ábrelo antes de que me arrepienta.
—No tenías que comprarme nada.
—Claro que sí. Si llegas virgen a los cuarenta, el próximo regalo será una cita con un psicólogo.
Paula rompió el papel entre risas, el sonido del estrujado llenando el aire. Dentro, sobre un lecho de papel de seda, encontró un delicado collar de plata con un pequeño colibrí. Sus ojos se humedecieron al instante, y el metal brilló bajo la luz de la cafetería.
—Es precioso.
—Lo vi y pensé en ti.
—¿Por qué un colibrí?
Sally se encogió de hombros, tomando un sorbo de su vino.
—Porque viven buscando flores... y tú llevas cinco años encerrada en una jaula.
El comentario le cayó directo al pecho, un golpe seco y certero. No alcanzó a responder porque el celular comenzó a vibrar sobre la mesa, con un insistente zumbido. La pantalla mostró un nombre que bastó para cambiarle la expresión, tensando sus mandíbulas.
**Padrino. **
Contestó enseguida, llevándose el teléfono a la oreja con una mano temblorosa.
—¿Sí, padrino?
—¿Dónde estás, hija? —La voz del anciano sonaba débil, pero firme.
—Con Sally.
—Entonces ya terminaron de celebrar. Ven a la mansión.
Paula frunció el ceño, el nudo en el estómago volviendo a apretarse.
—¿Pasó algo?
—Solo ven. Te estoy esperando.
La llamada terminó con un clic seco, sin darle tiempo a preguntar nada más. Sally ya estaba levantándose de la silla, recogiendo su bolso.
—¿Otra vez el viejo?
—Dice que está en la mansión.
—Entonces vámonos.
Paula tomó el bolso, sus dedos cerrándose con fuerza sobre el asa.
—Seguro olvidé algún documento o quiere que revise algo de la fundación.
—O quiere volver a preguntarte cuándo piensa su querido nieto darle bisnietos.
Las dos se echaron a reír, ninguna imaginaba que Sally acababa de tocar la herida más grande de aquel matrimonio. Veinte minutos después, el automóvil cruzó los portones de la mansión Montenegro. Paula redujo la velocidad, porque algo no cuadraba.
Había demasiados vehículos estacionados frente a la entrada principal, sus carrocerías brillando bajo las farolas. Miró a Sally, una pregunta sin formar en los labios.
—¿Hay alguna reunión?
—Si la hay, no me invitaron.
Apenas cruzó el vestíbulo, con el eco de sus pasos resonando en el mármol, todas las luces del gran salón se encendieron al mismo tiempo, deslumbrándola por un instante.
—¡¡¡Feliz cumpleaños!!!
Los aplausos estallaron, haciéndola dar un pequeño salto. Don José apareció sonriendo con los brazos abiertos, su figura un poco más encorvada de lo que ella recordaba.
—¡Feliz cumpleaños, hija!
Paula sintió que el pecho se le apretaba y fue hacia él, abrazándolo con fuerza, aspirando el olor a colonia y a viejo que siempre lo acompañaba. Se sentía pequeña y protegida en sus brazos.
—Padrino... no tenía idea.
—¿Creíste que iba a olvidar los treinta años de mi princesa?
Ella sonrió mientras intentaba contener las lágrimas, ese hombre había hecho por ella mucho más de lo que cualquier padre habría hecho. Por él seguía sosteniendo un matrimonio que hacía mucho había dejado de existir. Cuando levantó la cabeza para saludar a los invitados, una figura al otro extremo del salón llamó su atención.
Adrián Montenegro, su esposo. Él levantó la copa apenas unos centímetros, como quien saluda a un desconocido desde la otra acera, un gesto frío y distante. No se acercó ni siquiera para un "feliz cumpleaños". Paula respiró hondo, el aire llenando sus pulmones mientras acomodaba una sonrisa en el rostro. Volvía a interpretar el único papel que llevaba cinco años ensayando a la perfección: el de la esposa feliz.
La fiesta continuó entre brindis y conversaciones que a Paula apenas le entraban por un oído. Sonreía cuando debía sonreír, agradecía los regalos con la cabeza inclinada y respondía las mismas preguntas de siempre, mentía con tanta naturalidad que a veces hasta ella se sorprendía de su propia facilidad. Dos horas después necesitó escapar. Se acercó a Sally, que hablaba con un grupo de amigos.
—Voy al jardín un momento.
—No tardes. Tu padrino quiere partir el pastel.
—Cinco minutos.
Salió por la terraza y el aire fresco de la noche le golpeó el rostro. Respiró hondo. Apenas dio unos pasos por el sendero de adoquines, una risa femenina, aguda y clara, llamó su atención. Le resultaba conocida, pero no alcanzaba a recordar de dónde. Siguió caminando, con el susurro de las hojas de los arbustos bajo sus pies, y entonces los vio.
Junto a la fuente, Adrián tenía a una rubia sentada sobre sus piernas. La besaba sin el menor cuidado, como si la casa estuviera vacía, como si ella no existiera. La mujer le acariciaba el rostro mientras reía entre beso y beso, sus dedos enredados en el cabello de él.
Paula sintió un nudo helado en el estómago. Años casada evitando siquiera rozarla, y en su fiesta, tenía sexo con otra con un descaro que la heló hasta los huesos. La rubia volvió a besarlo, y Paula dio media vuelta antes de que la vieran. No iba a llorar y mucho menos delante de ellos. Subió las escaleras de dos en dos, sin mirar a nadie, y entró en su habitación. Apenas cerró la puerta, apoyó las manos sobre el tocador, el mármol frío bajo sus palmas.
—Respira... solo respira.
La voz le salió temblorosa, apenas un susurro. No entendía por qué dolía tanto. Nunca estuvo enamorada de Adrián. O eso llevaba cinco años repitiéndose. Un golpe seco en la puerta la hizo levantar la cabeza.
Ni siquiera alcanzó a responder, Adrián entró acomodándose la corbata como si acabara de regresar de una reunión cualquiera.
—Nos viste.
Paula soltó una risa sin humor, un sonido corto y cortante.
—¿Eso te preocupa?
Él cerró la puerta con un suave clic, el sonido resonando en el silencio de la habitación.
—Lo único que me preocupa es que mi abuelo no se entere.
—Qué alivio. Pensé que venías a desearme feliz cumpleaños.
La mandíbula de Adrián se tensó, una línea dura apareciendo en su perfil.
—No empieces.
—¿Empezar qué? ¿La discusión que evitaste durante cinco años?
Él dio un paso hacia ella, su presencia imponiéndose, llena de ira contenida.
—Escúchame bien. No le dirás una palabra al abuelo.
—¿Y si lo hago?
—No te conviene.
Paula cruzó los brazos, protegiéndose.
—¿Vas a pegarme?
Él la miró como si acabara de insultarlo, su ira dando paso a la incredulidad.
—No digas estupideces.
—Entonces explícame qué puede pasar.
Adrián guardó silencio unos segundos, sus ojos fijos en ella, fríos como el acero.
—Nada... mientras entiendas cuál es tu lugar.
Aquellas palabras le arrancaron una sonrisa amarga, torcida.
—Mi lugar. Qué curioso. Después de cinco años todavía no logro encontrarlo.
—Porque nunca quisiste verlo.
Paula lo miró sin parpadear, desafiándolo con la mirada.
—Ilumíname.
—Este matrimonio fue una obligación. Mi abuelo me puso una pistola en la cabeza con su maldita culpa y acepté. Pero no confundas eso con otra cosa. Nunca he sido tu marido y jamás voy a serlo.
Cada palabra caía como una bofetada y aun así no bajó la mirada, sintiendo el ardor en sus ojos, pero negándose a dejar que una sola lágrima cayera.
—No te preocupes. Hace mucho dejé de esperar algo de ti.
Adrián soltó una risa seca, sin alegría alguna.
—Más te vale. Porque el día que mi abuelo falte, este matrimonio termina. Recogerás tus cosas y te irás. No voy a darte un solo peso.
Paula sintió que la garganta se le cerraba, no por el dinero. Él seguía creyendo que ella era una cazafortunas, después de todo lo que había hecho por don José.
Adrián abrió la puerta, su mano sobre el pomo.
—Y qué bueno que viste que prefiero a otras mujeres. Yo jamás voy a tocarte.
La puerta volvió a cerrarse con un suave pero definitivo click. Paula permaneció inmóvil unos segundos, el silencio de la habitación pesando sobre ella. Luego, con un movimiento lento y deliberado, se quitó el anillo de bodas y lo dejó sobre el tocador. El metal brilló bajo la luz, un pequeño círculo de abandono. Sally la encontró con la mirada perdida, fijada en ese punto.
—¿Qué pasó? ¿Ya mataste al imbécil o todavía estás buscando dónde enterrarlo?
A Paula se le escapó una risa, un sonido extraño en el silencio.
—¿Te acuerdas de esa locura que una vez me propusiste?
—¿Cuál de todas?
Paula miró el anillo por última vez, la joya que simbolizaba cinco años de mentiras, y no volvió a ponérselo.
—La de vender mi virginidad.
Sally tardó unos segundos en responder, su sonrisa borrándose de su rostro.
—Paula... dime que hablas en serio.
Ella levantó la vista hacia la puerta por donde Adrián acababa de salir, como si pudiera verlo aún.
—Quiero que el primer hombre que me haga sentir mujer sea cualquiera... menos mi marido.
Últimos capítulos
#23 Capítulo 23 CAPÍTULO 23
Última actualización: 8/11/2026#22 Capítulo 22 CAPÍTULO 22
Última actualización: 8/11/2026#21 Capítulo 21 CAPÍTULO 21
Última actualización: 8/11/2026#20 Capítulo 20 CAPÍTULO 20
Última actualización: 8/11/2026#19 Capítulo 19 CAPÍTULO 19
Última actualización: 8/11/2026#18 Capítulo 18 CAPÍTULO 18
Última actualización: 8/11/2026#17 Capítulo 17 CAPÍTULO 17
Última actualización: 8/11/2026#16 Capítulo 16 CAPÍTULO 16
Última actualización: 8/11/2026#15 Capítulo 15 CAPÍTULO 15
Última actualización: 8/11/2026#14 Capítulo 14 CAPÍTULO 14
Última actualización: 8/11/2026
Te podría gustar 😍
La amante contratada por el CEO
Para poder mantenerla a ambas, Hanna, de día, estudia medicina, pero por la noche hace de acompañante en una agencia de hombres millonarios. Dentro de sus normas, está la de no tener sexo con sus clientes, además ella tiene novio.
Por otro lado, Roy William Miller, es el CEO, tras su padre, Norman Miller, retirarse el año anterior, lleva la dirección del Grupo Miller, aunque comparte sus acciones con sus hermanos, entre ellas está su melliza Alian. La razón por la que trasladó a la sede central de Miller a Londres es porque quería estar cerca de su hermana, ya que no se fiaba del marido de ella.
Una noche descubre a su cuñado con otra mujer, una atractiva y deseable mujer que despierta su interés, al igual que su irá al descubrir que esa preciosidad es una mujer que se vende por dinero.
Cosas suceden al mismo tiempo, que lo cambia todo. Lo principal Mia, la hermana de Hanna, sufre un accidente, que necesita de una operación y una rehabilitación muy larga.
Sólo le queda aceptar la propuesta del maldito CEO de ser su amante por un año, sin ninguna restricción por su parte, excepto la de enamorarse.
Así se inicia un tórrido contrato entre ellos, con encuentro sexuales alucinantes, terceras personas que quieren acabar con la relación, y sobre todo desentendidos, que hacen que el CEO, no conozca la verdad de Hanna. El día que descubre que ha roto la regla de no enamorarse, huye de él, sin saber está embarazada, ¿Podrán reunirse de nuevo?
Volver a Empezar
A medida que los días avanzan, entre pasillos olvidados y confesiones inesperadas, Nathan y Summer se ven envueltos en una red de verdades que muchos se han esforzado por mantener enterradas. Y mientras el amor florece en medio del misterio, ambos deberán decidir qué hacer con lo que descubren… y con lo que sienten.
El rey eterno
Se rumorea que el Rey Eterno era despiadado, no tenía piedad y despreciaba a todas las criaturas que no eran de su especie. Durante sus diez mil años de vida, solo lo han visto en la Tierra una vez, lo que ha salvado la vida de su hermano y nunca más lo han visto. Eso fue hasta que sintió nacer a su pareja..
**
Durante los últimos 18 años, el rey Kane ha estado intentando unificar su reino con el rey Gabriel, el rey de todos los hombres lobo, licántropos, brujas, vampiros y todos los demás seres sobrenaturales. Circularon rumores de que los dos reinos se convertían en uno solo. Los hombres lobo y los demonios no se llevaban nada bien, pero todos los fieles y leales miembros de su reino de Kane lo seguían ciegamente y nunca cuestionaban sus decisiones. En cuanto a los miembros del reino de Gabriel... algunos estaban muy molestos...
**
Solo Gabriel, su segundo al mando, Balthazar y el tercero al mando, Kol, sabía por qué Kane de repente quería unificar los reinos. Lleva toda la vida esperando a su pareja y no tendrá nada que le impida estar juntos.
**
¿Podrá Kane lograr unificar los reinos y, al mismo tiempo, mantener a su pareja a salvo?
¡¡!! Hay escenas sexuales en este libro, así que si no puedes soportar el calor, no leas.
Alpha at the Door (versión editada)
—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.
La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.
Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.
Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.
—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.
Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.
No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.
—Si te comportas, te dejaré ir.
Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.
Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
Poseída por el SEAL de la Marina
—Chupa. Déjamelos bien húmedos.
No sé por qué hago lo que este hombre me dice cuando me ordena cosas, pero obedezco todas y cada una de las veces y le chupo esos dedos como si me fuera la vida en ello.
Mis muslos empiezan a temblar cuando oigo que baja la cremallera, porque sé lo que pasará después. Se meterá dentro de mí, tan profundo que no le quedará adónde más ir, y me dejará ardiendo viva.
—No muevas las manos cuando yo quite las mías. ¿Me entiendes? Si desobedeces, te ataré y te dejaré aquí hasta que tus padres vengan a buscarte y te encuentren llena hasta el borde de mi semen.***************************************Alguien me está siguiendo.
Estuve a punto de que me asaltaran, o quizá podría haber pasado algo incluso peor.
Pero hubo un tipo que me salvó, como un superhéroe moderno, con un casco negro.
Debería haberme aterrado cuando le cortó la garganta a mi atacante y luego asintió hacia mí, esperando a que entrara a salvo en mi coche, y apoyó la mano en mi ventanilla.
En vez de sentir miedo, me siento...
Excitada.
Viva.
Y me muero por sentirlo otra vez.
Así que hago lo que nadie en su sano juicio haría. Recorro las calles de la ciudad cuando debería estar en la cama, descansando, solo esperando otra mirada de mi rescatador.
Él no decepciona.
Me acorrala y me hace sentir cosas que no debería estar sintiendo porque estoy en una relación.
Anhelo su contacto; abro las piernas cuando debería usarlas para correr muy, muy lejos.
Alguien me está siguiendo.
Y me gusta.
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Compañera Rechazado del Licano
Con dos hombres luchando por ella, todo se complica y se revelan planes malvados y Anaiah descubre su verdadero poder que cambiará el curso de su vida y la convertirá en un objetivo.
¿Sobrevivirá Anaiah a los malvados planes y encontrará la felicidad con el hombre que elija? ¿O se ahogará en la oscuridad sin vuelta atrás?
¡Mírala subir más alto!
El regreso de la princesa de la mafia
Reconocida por un líder de la mafia
«¿Por qué sigues persiguiéndome?» Preguntó en voz baja, esforzándose por mantener la compostura. Ella parece perder el aliento con solo verlo. Como era de esperar, no dijo ni una palabra, ya que sus ojos fríos persisten en su rostro: «¿Te gusto?» Además, hizo una pregunta, ignorando la indiferencia en su semblante.
Esta vez, le cogió un mechón de cabello en la oreja, retorciéndose al alcance de sus dedos. «¿No crees que es una gran palabra, Campanita?» Susurró, acercándose, para que ella pudiera sentirlo. Sin embargo, sus ojos aún estaban oscuros y vacíos, desprovistos de emoción. Ella tragó sorbos discretamente, sin saber qué podía estar pasando por su cabeza. «Blancanieves es natural, se me acaba de ocurrir que eres la primera mujer a la que reconozco como mujer»
Es la chica buena. Ella no es diferente de una aburrida introvertida, una mujer reservada que hablaba poco. No logró una relación mutua con su familia. Con el tiempo, se enamoró de un hombre que no estaba fuera de su alcance. Pero este hombre la quebró y la dejó destrozada, lo que hizo que se odiara a sí misma.
Justo cuando estaba recuperando su yo roto, Zachary González entró en su vida con sus misterios.
La Desesperada Persecución del CEO
Pensé que Seth era mi mundo, pero sus traiciones destrozaron tres años de devoción.
Ya estaba harta. Divorcio, sin mirar atrás. Entonces él se asustó. Comenzó a perseguirme, negándose a dejarme ir.
—¿Qué soy para ti, Seth? No me querías cuando te amaba. Ahora que ya te superé, ¿no me dejas en paz?
Demasiado tarde.
La Trilogía de la Bruja Verde
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»
EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.
Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.












