
LA SUBASTA DE MI ESPOSA
UNIDAD DE PERITOS JUDICIALES · En curso · 74.6k Palabras
Introducción
Aceptó un matrimonio sin amor para cumplir el último deseo del hombre que la crió como a una hija. Soportó el desprecio de Adrián, un esposo que jamás la tocó, que llenó su cama con otras mujeres y la hizo sentir que ella nunca sería suficiente.
Hasta la noche en que todo se rompió.
Humillada en su propio cumpleaños y convencida de que su matrimonio nunca fue más que una mentira, Paula toma una decisión desesperada: vender aquello que su marido jamás quiso, su virginidad.
Oculta tras un antifaz, pasa una única noche con un misterioso millonario dispuesto a pagar una fortuna por ella. Un hombre que, a diferencia de su esposo, la trata con una delicadeza que jamás creyó merecer.
Lo que debía ser un único encuentro termina convirtiéndose en una obsesión.
Él la quiere otra vez.
Está dispuesto a pagar cualquier precio por volver a verla.
Y Paula no imagina que el hombre detrás del antifaz es el mismo esposo que lleva cinco años rechazándola.
Mientras Adrián se consume intentando encontrar a la mujer desconocida que no puede sacar de su cabeza, la amante que siempre ocupó su cama comienza a culpar a la silenciosa esposa abandonada de aquel cambio inexplicable y está decidida a sacarla del camino para siempre.
Entre secretos, deseo, traiciones y una peligrosa doble vida, Paula descubrirá que el hombre que juró no tocarla está dispuesto a perderlo todo por recuperar a la única mujer que nunca supo valorar.
Solo que, cuando él descubra la verdad...
Tal vez ya sea demasiado tarde para volver a llamarla esposa.
Capítulo 1
Cinco años de mentira.
Sally levantó la copa de vino, la sostuvo contra la luz como si examinara una muestra de laboratorio y negó con la cabeza antes de soltar una carcajada.
—No jodas, Paula. Si no te conociera, pensaría que eres monja y no una mujer casada.
Paula agarró una aceituna del plato. Con un movimiento rápido de muñeca, se la lanzó. Pasó rozándole la frente y cayó sobre el mantel con un golpe sordo. Sally ni se inmutó, solo arqueó una ceja.
—Cállate.
—No. —Sally se inclinó hacia adelante, bajando la voz como si compartiera un secreto—. En serio, amiga. Cinco años. ¡Cinco malditos años! A este paso, las telarañas van a pedir cédula.
Paula terminó riéndose, aunque el sonido le salió forzado, como una nota desafinada. Sabía perfectamente hacia dónde iba la conversación, aun así, era el mejor cumpleaños que había tenido en años. Dejó caer la servilleta sobre su regazo, el tejido absorbiendo la humedad de sus manos.
—Bueno, dejando las bromas a un lado —dijo Sally mientras alargaba el brazo para llenar de nuevo las copas. El chorro de vino cayó con un sonido suave y vibrante—. Hoy cumples treinta.
—Lo sé.
—También cumples cinco años de casada.
Sally levantó una ceja, su mirada fija en ella, esperando.
—¿Y piensas seguir esperando?
La sonrisa de Paula se desvaneció lentamente, como un retrato al que le quitan el color. Bajó la vista hacia el anillo de bodas y lo giró con el pulgar, un gesto tan automático que ni siquiera se daba cuenta de hacerlo cada vez que algo la incomodaba. El metal frío rozaba su piel, un recordatorio constante de una promesa rota.
—Mientras mi padrino viva... sí.
Sally dejó escapar un resoplido, un sonido de exasperación pura.
—Don José podrá ser un santo, pero su nieto es un hijo de puta.
Paula no respondió, porque ella tenía razón. Don José la había recibido en su casa cuando apenas tenía quince años y acababa de quedarse sola en el mundo. Le dio un hogar, la mandó a estudiar, la trató como a una hija y nunca permitió que le faltara nada. Y cinco años atrás, con lágrimas en los ojos, le pidió un último favor. Casarse con Adrián.
"Solo quiero irme tranquilo sabiendo que mi nieto tendrá una buena mujer a su lado."
¿Cómo decirle que no al hombre que prácticamente la había criado?
Aceptó convencida de que, con el tiempo, las cosas mejorarían. Qué ingenua había sido. El matrimonio solo existía para que el anciano durmiera tranquilo. En cuanto cerraban la puerta de la mansión, Adrián volvía a tratarla como si fuera parte del mobiliario. O peor, como una oportunista que esperaba quedarse con la fortuna de los Montenegro.
—¿Sabes qué es lo que más rabia me da? —preguntó Sally, rompiendo el silencio.
Paula levantó la vista, encontrando la mirada intensa de su amiga.
—¿Qué?
—Que todavía lo defiendes.
—No lo defiendo.
—Sí lo haces. —Sally se recostó en la silla, cruzando los brazos—. Siempre encuentras una excusa. Que está ocupado, que tiene trabajo, que anda estresado... Paula, el hombre lleva cinco años sin tocar a su esposa. Eso no es estrés. Eso es ser un imbécil con diploma.
Paula soltó una risa por la forma tan seria en que lo dijo, un alivio momentáneo en la tensión de la tarde.
—No cambias.
—Ni pienso hacerlo. —Sally se inclinó y empujó la bolsa de regalo hacia ella con la punta de los dedos—. Alguien tiene que decirte las cosas como son. Ábrelo antes de que me arrepienta.
—No tenías que comprarme nada.
—Claro que sí. Si llegas virgen a los cuarenta, el próximo regalo será una cita con un psicólogo.
Paula rompió el papel entre risas, el sonido del estrujado llenando el aire. Dentro, sobre un lecho de papel de seda, encontró un delicado collar de plata con un pequeño colibrí. Sus ojos se humedecieron al instante, y el metal brilló bajo la luz de la cafetería.
—Es precioso.
—Lo vi y pensé en ti.
—¿Por qué un colibrí?
Sally se encogió de hombros, tomando un sorbo de su vino.
—Porque viven buscando flores... y tú llevas cinco años encerrada en una jaula.
El comentario le cayó directo al pecho, un golpe seco y certero. No alcanzó a responder porque el celular comenzó a vibrar sobre la mesa, con un insistente zumbido. La pantalla mostró un nombre que bastó para cambiarle la expresión, tensando sus mandíbulas.
**Padrino. **
Contestó enseguida, llevándose el teléfono a la oreja con una mano temblorosa.
—¿Sí, padrino?
—¿Dónde estás, hija? —La voz del anciano sonaba débil, pero firme.
—Con Sally.
—Entonces ya terminaron de celebrar. Ven a la mansión.
Paula frunció el ceño, el nudo en el estómago volviendo a apretarse.
—¿Pasó algo?
—Solo ven. Te estoy esperando.
La llamada terminó con un clic seco, sin darle tiempo a preguntar nada más. Sally ya estaba levantándose de la silla, recogiendo su bolso.
—¿Otra vez el viejo?
—Dice que está en la mansión.
—Entonces vámonos.
Paula tomó el bolso, sus dedos cerrándose con fuerza sobre el asa.
—Seguro olvidé algún documento o quiere que revise algo de la fundación.
—O quiere volver a preguntarte cuándo piensa su querido nieto darle bisnietos.
Las dos se echaron a reír, ninguna imaginaba que Sally acababa de tocar la herida más grande de aquel matrimonio. Veinte minutos después, el automóvil cruzó los portones de la mansión Montenegro. Paula redujo la velocidad, porque algo no cuadraba.
Había demasiados vehículos estacionados frente a la entrada principal, sus carrocerías brillando bajo las farolas. Miró a Sally, una pregunta sin formar en los labios.
—¿Hay alguna reunión?
—Si la hay, no me invitaron.
Apenas cruzó el vestíbulo, con el eco de sus pasos resonando en el mármol, todas las luces del gran salón se encendieron al mismo tiempo, deslumbrándola por un instante.
—¡¡¡Feliz cumpleaños!!!
Los aplausos estallaron, haciéndola dar un pequeño salto. Don José apareció sonriendo con los brazos abiertos, su figura un poco más encorvada de lo que ella recordaba.
—¡Feliz cumpleaños, hija!
Paula sintió que el pecho se le apretaba y fue hacia él, abrazándolo con fuerza, aspirando el olor a colonia y a viejo que siempre lo acompañaba. Se sentía pequeña y protegida en sus brazos.
—Padrino... no tenía idea.
—¿Creíste que iba a olvidar los treinta años de mi princesa?
Ella sonrió mientras intentaba contener las lágrimas, ese hombre había hecho por ella mucho más de lo que cualquier padre habría hecho. Por él seguía sosteniendo un matrimonio que hacía mucho había dejado de existir. Cuando levantó la cabeza para saludar a los invitados, una figura al otro extremo del salón llamó su atención.
Adrián Montenegro, su esposo. Él levantó la copa apenas unos centímetros, como quien saluda a un desconocido desde la otra acera, un gesto frío y distante. No se acercó ni siquiera para un "feliz cumpleaños". Paula respiró hondo, el aire llenando sus pulmones mientras acomodaba una sonrisa en el rostro. Volvía a interpretar el único papel que llevaba cinco años ensayando a la perfección: el de la esposa feliz.
La fiesta continuó entre brindis y conversaciones que a Paula apenas le entraban por un oído. Sonreía cuando debía sonreír, agradecía los regalos con la cabeza inclinada y respondía las mismas preguntas de siempre, mentía con tanta naturalidad que a veces hasta ella se sorprendía de su propia facilidad. Dos horas después necesitó escapar. Se acercó a Sally, que hablaba con un grupo de amigos.
—Voy al jardín un momento.
—No tardes. Tu padrino quiere partir el pastel.
—Cinco minutos.
Salió por la terraza y el aire fresco de la noche le golpeó el rostro. Respiró hondo. Apenas dio unos pasos por el sendero de adoquines, una risa femenina, aguda y clara, llamó su atención. Le resultaba conocida, pero no alcanzaba a recordar de dónde. Siguió caminando, con el susurro de las hojas de los arbustos bajo sus pies, y entonces los vio.
Junto a la fuente, Adrián tenía a una rubia sentada sobre sus piernas. La besaba sin el menor cuidado, como si la casa estuviera vacía, como si ella no existiera. La mujer le acariciaba el rostro mientras reía entre beso y beso, sus dedos enredados en el cabello de él.
Paula sintió un nudo helado en el estómago. Años casada evitando siquiera rozarla, y en su fiesta, tenía sexo con otra con un descaro que la heló hasta los huesos. La rubia volvió a besarlo, y Paula dio media vuelta antes de que la vieran. No iba a llorar y mucho menos delante de ellos. Subió las escaleras de dos en dos, sin mirar a nadie, y entró en su habitación. Apenas cerró la puerta, apoyó las manos sobre el tocador, el mármol frío bajo sus palmas.
—Respira... solo respira.
La voz le salió temblorosa, apenas un susurro. No entendía por qué dolía tanto. Nunca estuvo enamorada de Adrián. O eso llevaba cinco años repitiéndose. Un golpe seco en la puerta la hizo levantar la cabeza.
Ni siquiera alcanzó a responder, Adrián entró acomodándose la corbata como si acabara de regresar de una reunión cualquiera.
—Nos viste.
Paula soltó una risa sin humor, un sonido corto y cortante.
—¿Eso te preocupa?
Él cerró la puerta con un suave clic, el sonido resonando en el silencio de la habitación.
—Lo único que me preocupa es que mi abuelo no se entere.
—Qué alivio. Pensé que venías a desearme feliz cumpleaños.
La mandíbula de Adrián se tensó, una línea dura apareciendo en su perfil.
—No empieces.
—¿Empezar qué? ¿La discusión que evitaste durante cinco años?
Él dio un paso hacia ella, su presencia imponiéndose, llena de ira contenida.
—Escúchame bien. No le dirás una palabra al abuelo.
—¿Y si lo hago?
—No te conviene.
Paula cruzó los brazos, protegiéndose.
—¿Vas a pegarme?
Él la miró como si acabara de insultarlo, su ira dando paso a la incredulidad.
—No digas estupideces.
—Entonces explícame qué puede pasar.
Adrián guardó silencio unos segundos, sus ojos fijos en ella, fríos como el acero.
—Nada... mientras entiendas cuál es tu lugar.
Aquellas palabras le arrancaron una sonrisa amarga, torcida.
—Mi lugar. Qué curioso. Después de cinco años todavía no logro encontrarlo.
—Porque nunca quisiste verlo.
Paula lo miró sin parpadear, desafiándolo con la mirada.
—Ilumíname.
—Este matrimonio fue una obligación. Mi abuelo me puso una pistola en la cabeza con su maldita culpa y acepté. Pero no confundas eso con otra cosa. Nunca he sido tu marido y jamás voy a serlo.
Cada palabra caía como una bofetada y aun así no bajó la mirada, sintiendo el ardor en sus ojos, pero negándose a dejar que una sola lágrima cayera.
—No te preocupes. Hace mucho dejé de esperar algo de ti.
Adrián soltó una risa seca, sin alegría alguna.
—Más te vale. Porque el día que mi abuelo falte, este matrimonio termina. Recogerás tus cosas y te irás. No voy a darte un solo peso.
Paula sintió que la garganta se le cerraba, no por el dinero. Él seguía creyendo que ella era una cazafortunas, después de todo lo que había hecho por don José.
Adrián abrió la puerta, su mano sobre el pomo.
—Y qué bueno que viste que prefiero a otras mujeres. Yo jamás voy a tocarte.
La puerta volvió a cerrarse con un suave pero definitivo click. Paula permaneció inmóvil unos segundos, el silencio de la habitación pesando sobre ella. Luego, con un movimiento lento y deliberado, se quitó el anillo de bodas y lo dejó sobre el tocador. El metal brilló bajo la luz, un pequeño círculo de abandono. Sally la encontró con la mirada perdida, fijada en ese punto.
—¿Qué pasó? ¿Ya mataste al imbécil o todavía estás buscando dónde enterrarlo?
A Paula se le escapó una risa, un sonido extraño en el silencio.
—¿Te acuerdas de esa locura que una vez me propusiste?
—¿Cuál de todas?
Paula miró el anillo por última vez, la joya que simbolizaba cinco años de mentiras, y no volvió a ponérselo.
—La de vender mi virginidad.
Sally tardó unos segundos en responder, su sonrisa borrándose de su rostro.
—Paula... dime que hablas en serio.
Ella levantó la vista hacia la puerta por donde Adrián acababa de salir, como si pudiera verlo aún.
—Quiero que el primer hombre que me haga sentir mujer sea cualquiera... menos mi marido.
Últimos capítulos
#61 Capítulo 61 CAPÍTULO 61
Última actualización: 9/28/2026#60 Capítulo 60 CAPÍTULO 60
Última actualización: 9/27/2026#59 Capítulo 59 CAPÍTULO 59
Última actualización: 9/27/2026#58 Capítulo 58 CAPÍTULO 58
Última actualización: 9/26/2026#57 Capítulo 57 CAPÍTULO 57
Última actualización: 9/26/2026#56 Capítulo 56 CAPÍTULO 56
Última actualización: 9/25/2026#55 Capítulo 55 CAPÍTULO 55
Última actualización: 9/25/2026#54 Capítulo 54 CAPÍTULO 54
Última actualización: 9/24/2026#53 Capítulo 53 CAPÍTULO 53
Última actualización: 9/24/2026#52 Capítulo 52 CAPÍTULO 52
Última actualización: 9/23/2026
Te podría gustar 😍
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Solo un para siempre
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
¡Vendida! Al Don Grizzly
Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.
Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.
Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.
Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
La Niñera Del Monstruo
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
El lirio del reino de cristal
Después de perder a su madre y quedar al cuidado de una anciana curandera, Amara descubre que posee un don antiguo: puede escuchar el latido de la tierra y sanar con la luz de las flores encantadas. Ese poder, prohibido para alguien de su origen, la lleva a cruzarse con el príncipe Damián de Valcerra, heredero del trono, comprometido por deber con una princesa extranjera.
Amara y Damián no deberían amarse. Ella pertenece al pueblo. Él pertenece a la corona. Pero entre secretos, traiciones, criaturas mágicas, guerras entre reinos y una maldición que amenaza con destruir Aurelian, ambos descubrirán que el amor verdadero no siempre nace donde la sociedad lo permite, sino donde el alma encuentra su hogar.
Reclamada por El Multimillonario
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
El juego de elegir Luna
—¿Cómo pudiste esconder a mi pequeña?! —dijo Nicholas.
—¿Perdón? ¡Ella no es tuya! —respondió Piper.
—¿Tuviste un hijo con alguien más justo después de que rompimos?! —exclamó Nicholas.
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa
Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...
Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.
Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN
Renata Solano lo tiene todo.
Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.
Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.
Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.
Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.
Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.
Está a su lado.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Irresistible Adicción
Tras un divorcio que la dejó de pie, pero con el orgullo herido, ella ha aprendido que la vida no se detiene. Enfocada en reinventarse profesionalmente como organizadora de eventos y madre de una adolescente de dieciséis años; el romance no entra en sus planes. Menos aún si viene de la mano de un imponente hombre acostumbrado al control absoluto y a un mundo de lujos impecables.
El magnetismo entre ambos es inmediato, desatando un juego de seducción que desafía las inseguridades lógicas de una mujer real y el vertiginoso ritmo de vida de un millonario. Entre el caos de un nuevo comienzo y la intensidad de un deseo inesperado, ella tendrá que decidir si está lista para romper sus propias reglas y descubrir que las mariposas en el estómago se sienten igual a cualquier edad, o si son cosas de la adolescencia.
Nunca es tarde para un amor apasionado.












