Capítulo 55 CAPÍTULO 55

— El arma perfecta

Laura amplió la foto con dos dedos, despacio, saboreándola.

La imagen era granulada, robada por una rendija, pero se veía clarísimo lo que importaba: la pantalla del ecógrafo, la forma inconfundible de un feto, y la cara de la mosca muerta bañada en lágrimas de felicidad. Su gen...

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