
EL PRECIO DE TU AMOR
Maria Pulido · Completado · 111.5k Palabras
Introducción
Han pasado 6 largos años desde que Anaelise dejó Durango, y esos mismos en que jamás pudo superarla.
Muy preocupado por el alejamiento que Andrew está profesando sobre su familia, su padre, Jarol White, interviene en su vida involucrando a una chica que parece inofensiva. Jarol hace un trato ofreciéndole dinero para poder seguir con sus pasantías en medicina, y ante la desesperación, Natali, sucumbe a negociar con el hombre mayor, decidida a utilizar todos sus encantos para que Andrew se olvide de su pasado.
¿Cuánto le costará a Natali el amor de Andrew? Y ¿cuál será el precio de su amor?
Capítulo 1
Seis meses antes.
Unas lágrimas frías cayeron por el rostro de Natali Simmons cuando su jefe le entregó la carta de despido. La temporada en Durango había sido un desastre de acuerdo a los visitantes, y el restaurante había hecho un recorte de personal por obvias razones.
La chica miró la hoja en sus manos y asintió hacia el hombre que ni siquiera la miraba, y que estaba escribiendo su firma en un cheque, que sabía sería el último dinero que recibiría en este mes. No pudo evitar que su cuerpo temblara de anticipación, al verse en la nada después de esto.
—Puedo saber… ¿Por qué de un momento a otro, señor Shan? —ella preguntó con la esperanza de que las cosas cambiaran en cuestión de minutos.
El hombre levantó esta vez la mirada colocando la pluma en el escritorio y resopló un poco.
—Sabes que no es nada personal. Mi esposa fue la que hizo este recorte. A mí me gusta tu trabajo, pero no pude objetar para con ella cuando sé que debemos ajustarnos a tus horarios. Hay personas aquí que nos brindan su tiempo completo, y tienen prioridad…
Nat asintió y limpió las lágrimas de sus ojos. Este era el mejor trabajo que había conseguido durante el último año. Y el más flexible de acuerdo a sus estudios. Su mente daba vueltas mientras que todo el miedo la golpeó duro. Nunca lloraba frente a nadie, jamás demostraba sus preocupaciones y sus muchas tristezas, porque su escudo siempre era una sonrisa.
Ese era su mayor protección.
Pero justo cuando estaba entrando a su tercer año de medicina, y que más que nunca necesitaría el dinero para sus pasantías, sucedía esto.
Y por supuesto, eso sin contar de lo que pasaría cuando llegara a su casa y todos se enteraran de que no iba a poder contribuir con un dólar más, para absolutamente nada. Estaba completamente perdida.
—Nat… no te pongas así —escuchó que su jefe se puso de pie y caminó hacia ella asomándole el cheque—. No digas nada, pero puse un poco más de tu liquidación y del pago de este último mes.
Ella forjó una sonrisa aguda y desvió la mirada a su rostro.
—Gracias, señor Shan… estoy muy agradecida con usted —Natali tomó el cheque y observó que era una buena suma para quedarse callada por otro mes más en su casa, y así buscar con urgencia otro trabajo.
Solo pensaba, «¿en qué momento?», sus pasantías y estudios ahogarían su vida. A menos que encontrara un sitio nocturno para servir bebidas, y no lo quería por nada del mundo. Se iba a matar así.
Pero por nada iba a declinar en su carrera. Este era el único medio para salir de su casa, para cambiar de vida, y para cumplir los sueños que día a día echaban en sus pies.
No permitiría que su padre la condenara a vivir una vida como la de su madre Grace, jamás permitiría ser como Evelyn su hermana, y por nada del mundo quería seguir bajo la mano de Charles, su padre alcohólico.
Después de que abrió su bolso que estaba colgado de lado, metió el cheque en una de sus libretas y apretó sus labios para cambiar su semblante.
—Señor, Shan… cualquier cosa, estoy a la orden de algún trabajo que salga de último momento —dijo esto sabiendo que él era dueño de unos dos restaurantes más, aunque este era el mejor, y el que más ingresos le generaba al señor Shan.
El hombre le sonrió afirmando, y cuando vio, Natali se giró sobre sus pies, salió cerrando la puerta con cuidado y desapareció de su vista.
¡Vaya chica!, pensó el hombre mientras volvía a su escritorio y preparaba otro cheque para la próxima persona que llamaría para despedir.
Sabía que estaba dejando ir a una de sus mejores empleadas, y aunque le había mentido en cuanto a sus horarios, era vergonzoso aceptar que ella fue la primera candidata que su esposa había elegido para que la echara, ya que siempre se sintió celosa de ella.
No podía negar que, a sus cuarenta años, y a pesar de la diferencia de la edad, Nat le atrajera, pero podía asegurar que nunca se sobrepasó en algún comentario o la diferencia del trato para con ella. Lo que pasaba era que esa chica era un alma reluciente, siempre alegraba el lugar donde llegaba y su sonrisa era tan contagiosa que uno se podía quedar mirándola toda la vida.
Todo eso, a pesar de su situación. Porque, aunque Nat nunca contaba sobre las cosas de su vida, sabía que vivir en esa casa con su familia, era vivir literalmente en el infierno. Y ella lo hacía a diario. La admiraba.
Justo cuando iba a hacer una llamada para marcar a la siguiente chica, un nombre comenzó a titilar en su pantalla que hizo que su pulso se acelerara.
Jarol White.
Con un poco de nervios deslizó el dedo en su celular y fue rápidamente a colocar el seguro a su puerta.
—Señor White, que gusto…
—Hola, Shan —el hombre detrás de la línea parecía bastante desanimado, pero eso realmente no era su problema, sabía perfectamente que este era un hombre volátil, y muy cambiante de ánimo—. Supe que la temporada no fue buena.
Jarol era un empresario rico en Durango, quizás el hombre más rico en toda la ciudad con muchos negocios que se extendían en todo el condado de Colorado. Pero, así como era tan productivo, también tenía un comité en la ciudad donde instaba a los pequeños y grandes empresarios a unirse a sus fuerzas antes cualquier prontitud.
Entre esas, hacia préstamos, invertía en uno que otro negocio y al final, quedaba más rico que antes, sus estrategias no tenían límites, y todos lo respetaban por eso, a pesar de sus movimientos un poco crueles, y una actitud déspota hacia sus inferiores.
Shan por supuesto se había inscrito a esa sociedad, más que todo para obtener apoyo cuando quisiera hacer alguna ampliación en alguno de sus tres restaurantes.
—Así es, señor, fue una muy mala temporada.
El timbre de un teléfono anexó se escuchó en su interior y supo que debía esperar, ya que Jarol se excusó por un momento.
—Andrea… —lo escuchó decir, y por la voz de una chica cerca, supo que el hombre había puesto su altavoz.
Con él estaba hablando de su teléfono fijo y por lo visto tenía una llamada desde su celular.
—Padre, Andrew no vendrá… él de nuevo dice estar ocupado…
—¡Maldita sea con tu hermano!, ¿Qué mierdas le ocurre?
—Padre, por favor, no lo presiones más. Adam se encontrará con él, tal vez lo convenza.
—Andrew me escuchará, ¡estoy cansado de escuchar a tu madre!, ahora te llamo, ahora mismo estoy ocupado.
—Bien… un abrazo…
Shan pasó un trago duro mientras analizó la situación. Los hijos de Jarol eran como las celebridades de la ciudad. Adam White trabajaba en las empresas de su padre como su mano derecha, y además de eso, era el escándalo de todas las fiestas nocturnas. Andrew por el contrario era un ejemplo de hombre, y aunque cambiaba de novia cada semana, era un hombre reservado, y algo distante. Por otro lado, su hija Andrea, además de hermosa, también había seguido los pasos de su padre, y estaba estudiando finanzas. Era evidente que sería catapultada, y jamás le faltaría algún trabajo, es más, si ella no quisiera trabajar en su vida, no tendría que hacerlo.
La familia era fabulosa por donde se viera, y a simple vista la envidia de todos.
Shan no pudo evitar recordar a Natali en el momento, y se dio cuenta de que el mundo siempre se dirigía en unas polaridades extremas que beneficiaba a unos y otros los sumía en las desgracias.
«¿Por qué no recomendarla entonces?», pensó. Jarol tenía miles de puestos vacantes, y la chica necesitaba de su mano. Eso al menos sin que lo supiera su esposa.
El hombre escuchó un carraspeo saliendo de sus propios pensamientos cuando escuchó a Jarol de nuevo.
—Me gustaría que nos reuniéramos con un hombre que llegó nuevo a la ciudad, tiene capacidad de inversión, y se inclina por la gastronomía. Puedes sacar una tajada de eso…
Shan sabía que no podía arrojar un “No” a Jarol, además él no estaba pidiéndole un favor, lo conocía lo suficiente como para saber que, en su petición, había una exigencia.
—Por supuesto —respondió mientras su rostro hizo una mueca y cuando vio que Jarol se despidió, él le detuvo por un momento más—. Señor White, también quisiera pedirle un favor…
Shan no pudo evitar sonreír cuando mencionó la palabra “favor”, pero se apresuró en explicar cuando el silencio gobernó.
—Hay una chica, ella es estudiante… debido al recorte, debimos despedirla.
—Eso me dice que no es buena trabajadora, nunca la despedirías así hubiese un recorte, si ella fuese buena.
—Es buena… bastante. Ella es… estupenda. Además, estudia medicina, en el mismo lugar que su hijo.
Cuando arrojó esto, nuevamente el hombre auricular hizo silencio.
—¿Qué pasa con eso?, miles estudian allí —mintió detrás del auricular. No muchos escogían esa carrera, y nadie era como si brillante hijo.
Una oleada de preocupación volvió a golpear el pecho de Jarol al entender que estaban perdiendo a Andrew. Y aunque era un error garrafal lo que tenía en su mente, necesitaba intervenir. No iba a dejar que la sombra de esa mujer siguiera persiguiendo la vida de su hijo, no iba a permitir que él arruinara todo lo que había construido solo por esa estupidez de estar enamorado de Anaelise.
Ya era suficiente.
—Bueno… es mi conocida, y necesita algún empleo con urgencia. Sé que usted es un hombre honorable. Imagínese ella diciendo en las noticias que, gracias a un trabajo dado por usted, pudo cumplir sus sueños. ¡Más puntos a su favor y a su buen nombre!
Shan sabía que había ido demasiado lejos, pero esto era todo lo que podía hacer por una buena chica que se robó su corazón. Y lo decía de buena manera.
—Dile que pase la otra semana por mi oficina principal en Hampton… está semana estaré ocupado y… No prometo nada.
—Está bien, señor, le daré la información. Muchas gracias.
—Adiós —se despidió Jarol colgando su teléfono inalámbrico y colocándolo en la mesa.
Llevó sus dedos al vaso de Whisky que tenía en su frente y de un solo trago lo llevó a su garganta.
Había una lista, una especie de catálogo en sus manos de algunas chicas que eran contratadas para trabajos exclusivos. Unas eran más hermosas que otras, pero todas servían para su fin.
Necesitaba por todos los medios distraer a su hijo, necesitaba que alguien llamara su atención lo suficiente para que se olvidara de esa mujer que lo hizo amargado, seco y distante, un hombre que él ya no conocía, y que le había arrebatado a su hijo favorito.
Últimos capítulos
#53 Capítulo Extra
Última actualización: 2/14/2025#52 Epílogo
Última actualización: 2/14/2025#51 Capítulo 50
Última actualización: 2/14/2025#50 Capítulo 49
Última actualización: 2/14/2025#49 Capítulo 48
Última actualización: 2/14/2025#48 Capítulo 47
Última actualización: 2/14/2025#47 Capítulo 46
Última actualización: 2/14/2025#46 Capítulo 45
Última actualización: 2/14/2025#45 Capítulo 44
Última actualización: 2/14/2025#44 Capítulo 43
Última actualización: 2/14/2025
Te podría gustar 😍
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
La segunda oportunidad del multimillonario
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
Venganza Para Mamá: Los Pequeños Revoltosos Del Mafioso
Para los gemelos Elisa y Eliseo Dorantes, ver a Natalia matarse trabajando mientras el fantasma del desalojo la ahoga en llanto es insoportable. Al ejecutar la «Misión Mami Lágrimas Cero» para conseguir dinero, quedan atrapados en el fuego cruzado del crimen organizado. Ahí cara a cara con la muerte, se topan con el líder de la red: Collins Graterol.
Al reconocer a Collins como el hombre de la foto secreta que su madre guarda con dolor, la misión cambia radicalmente. Ya no quieren dinero; buscan venganza. Sedientos de cobrar cada noche de sufrimiento de Natalia, los pequeños genios declaran una guerra despiadada contra el imperio del capo.
A través de travesuras cómicas e inofensivas en apariencia, desestabilizan la organización de Collins. Cada vez que son acorralados, responden con excusas tan inocentes y lógicas que desarman a la mente más calculadora del inframundo.
Collins, un capo intocable, ve su mundo tambalearse sin sospechar que esos dos pequeños demonios son su propia sangre. Entre ataques de cárteles rivales y el implosivo reencuentro con Natalia —el único amor que jamás pudo olvidar, ahora cargado de resentimiento, deseo y secretos—, enfrentará la batalla más peligrosa de su vida. Una donde las balas no serán su mayor amenaza, sino la venganza implacable de sus propios hijos, cuya meta final es una sola: hacerlo llorar.
Fingido a real
Gautam es un doctor alto, moreno y guapo. Es inteligente, divertido e ingenioso. Necesita ayuda de alguien para salir de una situación incómoda con su amigo. Encuentra una solución perfecta...
Únete a su viaje y descubre cómo se enamoran de verdad...
El juego de elegir Luna
—¿Cómo pudiste esconder a mi pequeña?! —dijo Nicholas.
—¿Perdón? ¡Ella no es tuya! —respondió Piper.
—¿Tuviste un hijo con alguien más justo después de que rompimos?! —exclamó Nicholas.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
El lirio del reino de cristal
Después de perder a su madre y quedar al cuidado de una anciana curandera, Amara descubre que posee un don antiguo: puede escuchar el latido de la tierra y sanar con la luz de las flores encantadas. Ese poder, prohibido para alguien de su origen, la lleva a cruzarse con el príncipe Damián de Valcerra, heredero del trono, comprometido por deber con una princesa extranjera.
Amara y Damián no deberían amarse. Ella pertenece al pueblo. Él pertenece a la corona. Pero entre secretos, traiciones, criaturas mágicas, guerras entre reinos y una maldición que amenaza con destruir Aurelian, ambos descubrirán que el amor verdadero no siempre nace donde la sociedad lo permite, sino donde el alma encuentra su hogar.
Guerreros de la luna azul
¡Vendida! Al Don Grizzly
Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.
Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.
Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.
Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
LA AMANTE
Un día cualquiera se encuentra con Zachary Harrison, un hombre de 30 años, ojos azules, alto, cuerpo atlético y sumamente atractivo. Se autodefine, seductor, alma libre y sin ataduras, pero su descaro llega al punto máximo cada vez que se presenta como un hombre felizmente casado, que no está dispuesto a dejar a su esposa, pero que tampoco se priva de disfrutar el placer de una eventual compañía femenina.
Arianna no cumple con los estándares femeninos de Zachary, no obstante, la actitud de ella en su primer encuentro íntimo, lo impacta, lo impresiona y tratando de descartar las razones que lo llevan a buscarla una segunda vez, logra volver a verla, incluso propicia una convivencia temporal solo para “sacarla de su mente”.
Arianna siente que está en peligro de enamorarse y decide poner distancia entre los dos, Zachary intenta seguir sin ella, pero le resulta imposible, sin embargo, para recuperarla hay algo que él debe confesarle y puede que su revelación la aleje para siempre.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.












