
La traición que me liberó
Qdico · En curso · 277.0k Palabras
Introducción
Decidida a cobrar cada deuda, se adentra en un abismo de venganza y deseo voraz al lado de los dos únicos hombres capaces de someterla y salvarla: la autoridad helada de Pietro y la pasión salvaje de Kael.
Un triángulo de complot, fuego y obsesión sin límites donde no hay espacio para la piedad.
«—Dinos que eres nuestra…
—Esta noche soy vuestra. Pero cuando los destruyamos a todos, vosotros seréis míos. Hacer lo que queráis conmigo. Porque esta traición… es lo único que me ha hecho sentir viva.»
Capítulo 1
⚠️ Advertencia de contenido:
Esta novela contiene escenas explícitas de sexo y desnudez, lenguaje adulto y alto voltaje erótico. No apta para menores de 18 años.
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POV de Cassandra Beltrán
Creía que mi vida era un plano perfecto: líneas rectas, cimientos sólidos y un imperio que llevaba mi apellido. Pero la arquitectura de mi mundo era una estafa. Mientras mi marido saqueaba mi legado y me anulaba entre paredes de mármol, yo me convertía en un fantasma elegante.
Entonces apareció él. Kael. Una grieta deliciosa que prometía salvarme para después revelarse como mi verdugo. Ahora estoy atrapada entre un hombre que me roba el alma y otro que me ha seducido para destruirme. La guerra ha comenzado, y no voy a dejar que me vean caer. Si voy a arder, me aseguraré de que las llamas consuman todo lo que ellos aman.
El peso del apellido Beltrán no se lleva en los hombros, se lleva en la garganta, como un nudo que no me deja tragar. Entro en la mansión y el zumbido de mis propios pasos me devuelve una soledad que el lujo no consigue camuflar.
Santos, mi esposo está en el despacho, por supuesto. Puedo oler su perfume caro y ese aroma a tabaco de importación incluso antes de verlo. "Es el olor del éxito", solía decirme. Ahora solo me huele a juicio.
Me detengo frente al espejo del gran recibidor. Las palabras de mi amiga Bea retumban en mi cabeza... "Pareces mucho más mayor". El traje de sastre gris, el cabello recogido en un moño tan tirante que me duele el cuero cabelludo, el maquillaje neutro. Todo en mí grita "respetabilidad". Todo en mí grita la mujer que Santos ha moldeado durante veinte años.
—Llegas tarde. —La voz de Santos llega desde la penumbra del pasillo.
No hay gritos. Santos nunca grita. Su control es más sutil, como un hilo de seda que se enrosca en tu cuello hasta que olvidas cómo respirar por ti misma.
—Me entretuve con Bea, lo siento —digo, odiando la nota de disculpa que se cuela en mi tono.
Él se acerca. Me pone una mano en la mejilla, un gesto que cualquiera llamaría cariñoso, pero yo solo siento el frío de su anillo de bodas contra mi piel.
—Esa mujer es una distracción. Tú no eres una cualquiera, eres la cara de la constructora. No quiero que te llenen la cabeza con ideas locas de rejuvenecimiento, Estás perfecto así. Mi perfecta y sumisa esposa.
Me da un beso casto en la frente. Ni una mirada a mis ojos, ni un roce que baje de mi cara. Nada.
—Espero que no se te haga costumbre llegar tarde. Sabes que no me gusta.
—Lo siento, de verdad no volverá a ocurrir. —le contesto contenida en ese amor que le siento y que no me permite ver lo que desgraciadamente veré después.
Y sin decir nada más, el implacable hombre de negocios se retira, dejándome sola como lo hace siempre.
Sintiéndome un mueble de lujo que acaba de pasar una inspección de calidad, salgo al jardín buscando aire, usando a mi hija Mili como excusa, aunque sé perfectamente que está arriba, en su mundo de juegos y niñeras. Necesito que el aire de la noche me limpie el olor a tabaco de Santos.
Y entonces lo veo.
A él... al chico de mis fantasías más oscuras.
A mi guardaespaldas, Kael.
POV de Kael
La tengo a dos pasos y el aire entre nosotros vibra con una frecuencia que ella no sabe manejar. Me apoyo en el coche, aparentando una calma que es pura fachada profesional, mientras mis ojos recorren la línea de su cuello. Cassandra es un monumento a la represión, una obra maestra de la arquitectura que su marido ha decidido tapiar con cemento gris.
—Señora —pronuncio. Sé que la palabra la golpea. Sé que odia la distancia que impone ese título porque la obliga a recordar quién es y, sobre todo, con quién está casada.
Cuando me pide que no la llame así, noto el temblor en su voz. Es una grieta en su armadura, y me encanta encontrar grietas.
—¿La hace sentir vieja? —lanzo el anzuelo con una sonrisa que apenas asoma. Me sostengo en su mirada, desafiándola a que se aparte, a que me despida, a que haga algo más que quedarse ahí, respirando de esa forma tan errática. —Yo nunca podría verla de esa manera.
Es la verdad, pero solo una parte. Cassandra no es vieja; es un volcán dormido bajo una capa de hielo administrativo. Me permito la osadía de criticar su ropa, de mencionar su cuerpo. Es un riesgo calculado. Veo cómo la mención de su anatomía le provoca un respingo, un parpadeo rápido que delata que ese incendio del que hablo está empezando a lamerle las entrañas.
Cuando menciona a Santos, mi mandíbula se tensa. "Su marido cree que así ella está perfecta". Esa frase es el epitafio de su libertad. Me acerco, invadiendo su burbuja personal hasta que el aroma de su perfume, algo caro y floral que no encaja con su actitud gélida, me llena los pulmones.
—Su marido no tiene ni idea de lo que tiene —le susurro al oído, disfrutando de cómo su pulso se acelera hasta volverse rítmico en la base de su garganta—. Si usted fuera mía, no la escondería bajo capas de gris.
"Si fuera mía". Las palabras quedan flotando en la humedad del jardín. Ella cree que esto es un coqueteo prohibido, un desliz emocional de un guardaespaldas demasiado joven. No tiene ni idea de que cada frase, cada acercamiento y cada roce están diseñados para desmantelar la estructura que la sostiene.
—Vete a descansar, Kael —me ordena, pero sus pies están clavados al suelo, como si esperara que yo desobedeciera.
—Como desee, señora.
Antes de darme la vuelta, dejo que mis dedos rocen los suyos. Es un contacto eléctrico, breve, casi accidental para cualquier testigo oculto, pero definitivo para ella. Siento su calor y la forma en que su mano busca instintivamente la mía antes de retraerse.
Me alejo hacia las sombras del garaje, escuchando cómo ella exhala el aire que ha estado reteniendo. Cassandra Beltrán cree que está empezando a despertar a la vida. Lo que no sospecha es que, para que yo consiga lo que he venido a buscar, su despertar tiene que ser la ruina de todo lo que conoce. Santos la enterró en tierra; yo solo estoy esperando el momento adecuado para prender la cerilla.
POV Cassandra
Entro en la casa con el pulso desbocado y un sudor frío. Subo de inmediato a la soledad de mi habitación, y aprovecho para meterme bajo la ducha de agua fría. Necesito enfriar mi cuerpo traicionero. No puedo permitirme sentir estas emociones por alguien que no debería significar nada para mí.
Pero no logro alejarme... Kael es una tentación, algo muy peligroso que debo mantener alejado de mí.
Últimos capítulos
#278 Capítulo 278 La sombra del pasado
Última actualización: 8/13/2026#277 Capítulo 277 La primera grieta
Última actualización: 8/13/2026#276 Capítulo 276 La mente del verdugo
Última actualización: 8/13/2026#275 Capítulo 275 El cálculo de la carne
Última actualización: 8/13/2026#274 Capítulo 274 La jaula de las tentaciones
Última actualización: 8/13/2026#273 Capítulo 273 El sótano
Última actualización: 8/13/2026#272 Capítulo 272 La jaula de oro
Última actualización: 8/13/2026#271 Capítulo 271 La trampa de medianoche
Última actualización: 8/12/2026#270 Capítulo 270 El cazador cazado
Última actualización: 8/12/2026#269 Capítulo 269 La trampa al Dr. Harrison
Última actualización: 8/12/2026
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Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
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