Capítulo 30 Lobo

No puede ser, pensé, ¿acaso voy a morir ya? El lobo cada vez se acercaba hacia mi y yo no sabía que hacer más. Retrocedí pero mi espalda chocó contra la pared.

Un aullido se escuchó a lo lejos, eso hizo que el lobo se detuviera en seco y retrocediera. El lobo me miró, gruñó y luego se fue corriendo ...

Inicia sesión y continúa leyendo