Capítulo 18 El contrato de la carne

La sala de juntas huele a lo que yo llamo victoria. Me costó sudor y discusiones imponer mi reforma; Cassandra quería un espacio diáfano y sobrio, pero yo quería un santuario que gritara poder puro. Mis dedos recorren los planos del proyecto que será mi consagración definitiva.

Pero la habitación n...

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