Quiero lo que es mío (I)

Un dedo grueso y talentoso se deslizaba dentro y fuera de ella mientras unos dientes afilados mordisqueaban la parte trasera de su hombro. Las embestidas eran superficiales, pausadas, provocadoras. Ella se retorcía e intentaba empalarse más, pero el dedo se retiraba como advertencia. Gimió de frustr...

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