Capítulo 34 CAPÍTULO 35

Emma apagó el computador a las cinco, dos horas antes de lo que acostumbraba, y nadie en el laboratorio se atrevió a preguntarle por qué.

Tenía la imagen metida detrás de los ojos y no se le iba. La barriga. La pluma temblándole. La vieja de pelo recogido mirándola firmar con esa calma de carni...

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