
LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO
Cintia Vanesa Barros Freile · En curso · 81.7k Palabras
Introducción
Alma intentó huir. Constanza la atrapó. La obligó a parir en una clínica clandestina y mandó matarla.
Lo que Constanza no supo es que Alma llevaba dos bebés.
Una enfermera se conmovió y la salvó junto al segundo niño. Alma despertó en un hospital lejano con amnesia total y un recién nacido en los brazos. Sergio, al despertar de su coma, recibió a un solo bebé y la mentira de que la madre lo había vendido. Le juró venganza encima de la cuna.
Seis años después, una doctora prodigio llamada Emma López y un heredero llamado Sergio de la Vega coinciden en un torneo internacional de ajedrez infantil. Sus hijos llevan máscaras. Sus hijos son idénticos. Sus hijos lo saben antes que ellos.
Cuando los gemelos deciden intercambiarse, una verdad enterrada durante seis años empieza a cavarse desde abajo.
Capítulo 1
El llanto que no escuchó
En una clínica clandestina de la ciudad S, Alma se retorcía de dolor en una camilla mientras Carmen, una enfermera vieja de manos curtidas, le limpiaba la frente con un trapo húmedo y le susurraba al oído:
—Tranquila, mi niña. Solo tienes que pujar y tu hijo estará vivo.
Pero Alma no estaba en pánico por los dolores del parto. Estaba en pánico porque en cualquier momento iban a venir por ella. Le había costado muchísimo escapar, y aun así la habían atrapado en el aeropuerto.
Se maldijo a sí misma. Pudo haber tomado un autobús, un tren, alquilar un auto, cualquier cosa menos un vuelo. Pero con la rapidez, y temiendo poner en peligro al bebé, escogió lo más fácil. El aeropuerto. Y aunque usó papeles falsificados, la encontraron de todas formas. La familia de la Vega tenía ojos en todas partes.
Mientras Alma se debatía con las contracciones y Carmen trataba de consolarla, la puerta se abrió de una patada.
Constanza de la Vega entró con una mirada de odio. Detrás venía el doctor, un tipo flaco de bata sucia que hacía años había perdido la licencia y ahora se ganaba la vida haciendo abortos y partos clandestinos en esa misma clínica.
—¡Maldita! —gritó Constanza—. ¿Pensaste que te escaparías con mi nieto en el vientre? ¿Acaso creíste que podrías escapar de la familia de la Vega?
Alma apretó los dientes y, entre jadeos, le contestó:
—Es mi hijo. Mi cuerpo. Y usted no le va a poner sus sucias manos encima, bruja.
Constanza soltó una carcajada seca.
—Yo soy la dueña de este país, ilusa. Aquí se hace lo que yo quiero. ¿Pensaste que tomar un avión te iba a salvar de mí? Llevas a mi nieto en el vientre. Yo te pagué por él. Y ahora te haces la digna. Ni lo sueñes.
—Yo no firmé para esto.
—Firmaste, y los papeles están en mi caja fuerte.
Constanza miró al doctor, que esperaba de pie junto a la camilla.
—Rápido. Quiero tener a mi nieto en los brazos y salir de esta pocilga cuanto antes.
Alma recibió otra contracción y se mordió la lengua con fuerza para no gritar. Sintió el sabor de la sangre llenarle la boca. Pujó con todas sus fuerzas, no por obedecer a Constanza, sino porque el cuerpo ya no le pertenecía.
Y el llanto del niño llenó la habitación.
El doctor lo alzó en los brazos, manchado todavía, y sonrió como si hubiera ganado la lotería.
—Es un varón, doña Constanza. Es un varón. El legado de su hijo sobrevivió y parece estar muy sano.
Lo envolvió en una manta y se lo puso en los brazos a Constanza, que sonrió de medio lado. El bebé seguía llorando. Ella trató de arrullarlo con torpeza, como quien nunca ha cargado a un recién nacido.
—Me lo llevaré a una clínica privada —dijo, sin dignarse a mirar a Alma—. Tome su pago.
Sacó un sobre grueso de la cartera y se lo tendió al doctor.
—Y ya sabe qué hacer. No quiero tener más problemas con esta mujer.
Se dio media vuelta y se fue.
Alma intentó levantarse. Las piernas no le respondían. Lloró, gritó, rogó que le devolvieran a su hijo. Pero Constanza ya se había ido. Solo escuchó los tacones alejándose por el pasillo y después el motor de un auto arrancando en la calle.
El doctor revisó el contenido del sobre. No había visto tanto dinero junto desde que perdió la licencia.
Sacó una paca de billetes y se la extendió a Carmen.
—Encárgate de ella. Ya sabes qué hacer. Tú estás lista.
Carmen recibió el fajo con las manos temblándole.
—Doctor, yo…
—Carmen, no me haga repetirlo. Y acuérdate que yo sé dónde vive tu familia.
Y también se fue.
Alma se quedó sola con la enfermera. Intentó incorporarse sobre los codos. Le rogó con la voz rota:
—Por favor, no me haga daño. No me mate. No tengo a nadie, igual voy a desaparecer, se lo juro.
—Niña…
—Por favor, señora. Tenga compasión de mí.
—No puedo dejarte viva, mi niña. Si lo hago, matan a toda mi familia. Tengo hijos, niña. Tengo hijos.
—Por favor…
Pero las palabras se le atoraron en la garganta a Alma. Una contracción fuerte la atravesó de pies a cabeza y la dobló sobre la camilla.
—Maldita sea. ¿Qué es esto?
Carmen, al ver el cambio en su cara, pensó que iba a expulsar la placenta. Pero cuando se acercó, entre las piernas de Alma se asomó otra cabeza.
—Por Dios —susurró, llevándose las manos a la frente—. ¡Otro bebé!
Corrió a auxiliarla.
—Puje, niña. Puje, que no hay tiempo.
Alma pujó con el poco aliento que le quedaba. Sintió el desgarro, sintió el calor entre las piernas, sintió que se le iba la vida por la sangre.
Y el segundo bebé nació.
Este no lloró. Pero tenía los ojos muy abiertos, y miraba a todo su alrededor como si ya supiera dónde estaba y quién lo esperaba.
Carmen buscó con qué envolverlo. Encontró una vieja manta sobre la mesa de instrumentos. Envolvió al bebé con las manos temblándole y se lo puso a Alma en los brazos.
—Ten, niña. Creo que Dios nos ha dado una señal. No puedo matarte a ti y matar a esta criatura. Pero debes irte. Porque si esa mujer y su familia los encuentran, los matan a los dos.
Alma sonrió con la poca fuerza que le quedaba. Intentó decir algo. Quiso darle las gracias.
Pero todo se le puso negro y se desmayó.
Carmen se quedó con la mujer inconsciente y el bebé respirando contra su pecho. Se rascó la cabeza.
—¿Y ahora qué voy a hacer yo con este par? Dios mío, ilumíname.
Miró el fajo de billetes que el doctor le había dado. Pensó que al menos iba a usarlo para algo bueno por primera vez en su vida.
Sacó el celular y marcó un número que se sabía de memoria. El número de su comadre, una partera vieja que le ayudaba a veces cuando las cosas se complicaban en la clínica. Pues el doctor no medía consecuencias a la hora de operar, y más de una mujer había salido de esa camilla a medio cerrar.
—Comadre, la necesito. Véngase para la clínica y traiga lo de partera. Tenemos un problema grande.
—Voy para allá.
Carmen guardó el teléfono. Cogió al bebé y lo acomodó en una caja que había en un rincón, con trapos limpios debajo. Después agarró a Alma, que sangraba a mares y estaba inconsciente, y la arrastró por el pasillo hasta la parte de atrás de la clínica, donde tenía estacionado su viejo auto.
Metió a la madre en el asiento de atrás. Metió al bebé envuelto en la manta junto a ella. Y esperó.
Cuando llegó la comadre, una mujer mayor que ella, de manos gruesas y mirada firme, no hubo ni un "hola". Se subió al auto, miró a Alma desangrándose y al bebé respirando apenas, y preguntó:
—¿Para dónde?
—Lejos. A la ciudad vecina. Al hospital público. Los dejamos ahí y no sabemos nada.
—Carmen…
—Comadre, si nos quedamos con ellos, nos matan a las dos. Esta mujer es de los de la Vega.
La comadre no volvió a hablar.
Manejaron dos horas por una carretera oscura. La comadre le puso a Alma compresas entre las piernas, le presionó la herida para contener la sangre, le rezó un padrenuestro completo. El bebé se quedó dormido envuelto en la manta. No lloró ni una sola vez en todo el camino.
Para cuando amaneció, ya habían llegado. El sol empezaba a salir sobre la ciudad vecina. El hospital público estaba casi vacío a esa hora.
Carmen y la comadre bajaron a Alma entre las dos. La acostaron en una banca del pasillo de urgencias y le pusieron al bebé en los brazos. Alma seguía inconsciente, pero respiraba. El bebé también.
—Dios sabrá qué hacer con ellos —murmuró Carmen santiguándose.
Salieron caminando rápido, sin mirar atrás. Se subieron al auto y desaparecieron antes de que alguien preguntara nada.
Adentro del hospital, una enfermera joven que terminaba su turno vio a la mujer tirada en la banca con el bebé en brazos y corrió a pedir ayuda a gritos.
—¡Doctor! ¡Una mujer con un recién nacido! ¡Está sangrando mucho! ¡No tiene papeles!
Afuera, muy lejos, en otro auto que ya iba por una autopista distinta, Constanza de la Vega arrullaba a su nieto recién robado con una sonrisa de medio lado, sin saber que acababa de dejar en el mundo un segundo niño con los ojos muy abiertos, y una madre con la suficiente vida adentro como para volver a buscarla algún día.
Últimos capítulos
#68 Capítulo 68 CAPÍTULO 69
Última actualización: 7/6/2026#67 Capítulo 67 CAPÍTULO 68
Última actualización: 7/6/2026#66 Capítulo 66 CAPÍTULO 67
Última actualización: 7/6/2026#65 Capítulo 65 CAPÍTULO 66
Última actualización: 7/6/2026#64 Capítulo 64 CAPÍTULO 65.
Última actualización: 7/6/2026#63 Capítulo 63 CAPÍTULO 64.
Última actualización: 7/6/2026#62 Capítulo 62 CAPÍTULO 63
Última actualización: 7/6/2026#61 Capítulo 61 CAPÍTULO 62
Última actualización: 7/6/2026#60 Capítulo 60 CAPÍTULO 61
Última actualización: 7/6/2026#59 Capítulo 59 CAPÍTULO 60
Última actualización: 7/6/2026
Te podría gustar 😍
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Desterrada por El Alfa, Reclamada por El Rey Licántropo
Su esposo Alfa se acuesta descaradamente con Nadia en el lecho matrimonial y rompe sin piedad el vínculo de pareja con Cassandra.
Despojada de su título de Luna, la humillan en público cuando su esposo declara: —Mi hijo no necesita a una asesina como madre.
Peor aún, el niño de seis años al que ella salvó la rechaza por completo. Gritando: —Tú no eres mi mamá—, ignora sus pesadas cadenas y sus súplicas desesperadas, y en su lugar corre a abrazar a Nadia.
Desterrada y deshonrada, Cassandra apenas sobrevive a un accidente de auto casi mortal, solo para descubrir que está embarazada del hijo de su exesposo traidor.
Cinco años después, renace de las cenizas como la médica de élite, —la doctora Frost—. Cuando el antes arrogante Alfa es envenenado y está muriendo, le suplica ayuda y perdón. Pero ella simplemente se da la vuelta y se marcha.
¿Cómo se cobrará Cassandra su venganza definitiva? Y cuando su hija de cinco años es golpeada por una enfermedad grave, ¿obligará este giro trágico a un punto de quiebre en su enredo mortal?
Falso Matrimonio con el Poderoso Enemigo de Mi Ex
Hasta que descubrí que Niall, guapísimo alfa de la manada vecina, era mi pareja destinada. Por fin llegaba mi turno de ser elegida.
Dios, qué ingenua fui.
Cuatro años de compromiso infernal. Teñiéndome el pelo de rubio para complacer sus gustos. Metiéndome en vestidos ajustados, haciendo de su sirvienta personal… solo para oír que serviría más como empleada que como pareja.
Todo porque su corazón le pertenecía a mi hermana.
Esa noche, tiré sin querer el portarretratos con su foto. Me abofeteó. Fuerte. Dijo que nunca estaría a su altura.
Así que lo abofeteé de vuelta, hice pedazos su foto y acepté su rechazo.
Creí que ahí terminaba todo. Hasta que los encontré en el club, riéndose de lo patéticos que habían sido mis cuatro años de intentos. Todo el compromiso había sido su juego enfermo.
Borracha y furiosa, hice algo imprudente con mi misterioso vecino. El alfa Hudson, rostro esculpido por los dioses, peligro en cada línea perfectamente hecha a su medida.
Lo más importante: es el némesis de mi ex.
¿Y qué? El mejor sexo de mi vida.
Pensé que sería un simple encuentro de una noche para olvidar.
Me equivoqué otra vez.
Es más rico que Niall, más poderoso que mi familia e infinitamente más peligroso.
Y no piensa dejarme ir.
Esta vez, no voy a ser la segunda opción de nadie.
Las Profecías del Lobo
Intocable (Colección de la Serie Avatar a la Luz de la Luna)
Su gran mano me agarró violentamente por la garganta, levantándome del suelo sin esfuerzo. Sus dedos temblaban con cada apretón, estrechando las vías respiratorias vitales para mi vida.
Tosí y me ahogué mientras su ira me quemaba los poros y me incineraba interiormente. El odio que Nerón siente por mí es fuerte, y sabía que no había forma de salir vivo de esto.
«¡Como si fuera a creerle a un asesino!» La voz de Nerón suena aguda en mis oídos.
«Yo, Neron Malachi Prince, el Alfa de la manada Zircon Moon, te rechazo, Halima Zira Lane, por ser mi compañera y Luna.» Me tiró al suelo como a un pedazo de basura, dejándome sin aliento. Luego agarró algo del suelo, me dio la vuelta y me acuchilló.
Me cortó la marca de mi manada. Con un cuchillo.
«Y por la presente te sentencio a muerte».
Una joven mujer lobo, abandonada por su propia manada, acalla su aullido ante el peso aplastante y la voluntad de los lobos que quieren verla sufrir. Tras ser acusada falsamente de asesinar a Halima dentro de la manada de Zircon Moon, su vida se derrumba entre las cenizas de la esclavitud, la crueldad y el abuso. Solo cuando encuentre la verdadera fuerza de un lobo en su interior podrá escapar de los horrores de su pasado y seguir adelante...
Tras años de lucha y curación, Halima, la superviviente, vuelve a enfrentarse a la antigua manada que la marcó la muerte. Busca una alianza entre sus antiguos captores y la familia que ha encontrado en la manada Garnet Moon. La idea de fomentar la paz donde hay veneno es poco prometedora para la mujer que ahora se conoce como Kiya. A medida que el creciente estruendo de resentimiento comienza a abrumarla, Kiya se encuentra con una sola opción. Para que sus heridas supurantes sanen de verdad, debe enfrentarse a su pasado antes de que devore a Kiya como lo hizo con Halima. En las sombras que crecen, el camino hacia el perdón parece ir y venir. Al fin y al cabo, no se puede negar el poder de la luna llena, y para Kiya quizás la llamada de la oscuridad resulte igual de inflexible...
Este libro es adecuado para lectores adultos, ya que el tema aborda temas delicados, como los pensamientos o acciones suicidas, el abuso y los traumas que pueden provocar reacciones graves. Por favor, tenga en cuenta.
————UntouchableLibro 1 de la serie The Moonlight Avatar
TENGA EN CUENTA: Esta es una colección de series para la serie The Moonlight Avatar de Marii Solaria. Esto incluye Untouchale y Unhinged, e incluirá el resto de la serie en el futuro. Hay libros separados de la serie disponibles en la página del autor.:)
La historia de Speed y los Rebeldes sin control
Soy Brick. Cuando conocí a Speed por primera vez, pude ver instantáneamente que necesitaba a alguien que tomara el control. Necesitaba al Dom en mí para ayudarla a explorar sus necesidades y deseos de manera segura. Necesitaba someterse a mí y a su verdadero yo. Necesitaba que la guiara mientras explora quién es y qué quiere. Necesita un lugar seguro que solo yo puedo darle para superar lo que le inculcaron como correcto y seguir su corazón.
Soy Gretchen. Soy una conejita para los Rebeldes. Estaba bien con eso hasta que conocí a Speed. Ella es todo lo que siempre he querido. Antes de que pudiera hacer mi movimiento, ella descubrió que soy una conejita y no quiere hablar conmigo. Por Speed, estoy dispuesta a dejar de ser una conejita y trabajar con Brick para que Speed derribe sus muros. Estoy dispuesta a compartir a Speed con Brick para que obtenga lo que necesita de ambos. Speed nos necesita juntos. Solo necesitamos ganar su corazón y lograr que acepte su verdadero yo.
La única sangre
Oh, diosa...
Si hubiera sido solo yo, podría haber dejado que mis dedos se deslizaran entre mis muslos. Era como si se me hubiera pasado por la cabeza una película porno. No sabía nada de Aiden y Logan, pero Adrian seguramente podía oler mi excitación desde donde estaba.
Quería que detuviera esta maldita invasión de mis pensamientos; no quería que siguiera jugando así con mi mente.
La imagen de Adrian desnuda en mi cerebro me sonrió y dijo: «No puedes detener esto, Celeste. No hasta que todos en esta maldita habitación entiendan que eres mía».
Moon Winters, una mujer sencilla que lleva una vida sencilla entre los humanos, se ve repentinamente arrojada a un mundo lleno de hombres lobo, vampiros y brujas. Toda su vida resulta ser una mentira y se da cuenta de que está lejos de ser humana. Con solo sus dos voces interiores y su instinto como guía, tiene que encontrar una manera de sobrevivir...
Y tendrás que elegir entre sus dos compañeros: el peligrosamente seductor rey alfa Adrian Wolfe y el ardiente y encantador segundo al mando de Vampire Kingdom, Aiden Vamp. Aunque Adrian Wolfe ya está casado con su esposa embarazada, Aiden tiene otros secretos que esconder.
¿Lo descubrirá a tiempo? ¿O será demasiado tarde para ella?
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Doctor Gonzalo Daver
Sin embargo, Gonzalo no quiere reconocer sus sentimientos y sólo pretende convertirla en su amante.
Para él solo existen dos grandes pasiones, la medicina y el sexo.
Abigail se esfuerza y consigue ser médica, inspirada por la admiración y el amor secreto que le profiere.
La maldad y el egoísmo de terceros, intentarán separarlos, como en el pasado separaron al doctor Felipe Daver de otra mucama, Diana Soulé,tía de Aby.
¿Podrán dejar los prejuicios de lado?
¿Se dará cuenta a tiempo que esa atracción que él siente, se convirtió en amor?
Reina Híbrida Alfa
Lo último que la loba solitaria Kaeleigh quiere hacer cuando descubre que es la compañera destinada de Chase, el futuro Alfa de la manada de la Luna Oscura, es estar atada a las estructuras y jerarquías de la manada. Especialmente porque su secreto es que no puede transformarse. Pero un enemigo desconocido y peligroso y una muerte trágica ponen su vida y la de los que la rodean en riesgo, y Kaeleigh se encuentra en el centro de una disputa entre dos Alfas.
Todo está en duda mientras los secretos salen a la luz, se revelan maldiciones y profecías, y se rompen corazones cuando Kaeleigh debe elegir entre el amor maldito de su Alfa destinado y una promesa hecha al Alfa de la manada rival.
Todo esto y más, en esta primera parte de una historia de amor paranormal predestinada, son las piezas del rompecabezas de una profecía de siglos que predice el surgimiento de una poderosa reina destinada a convertirse en la líder de una nueva especie híbrida sobrenatural.












