Capítulo 47 CAPÍTULO 48

Si te miro, se me olvida que el mundo es ancho y ajeno, porque cabe entero en tus ojos, doctora, y yo me pierdo en ellos. No sé curar lo que tú curas, ni firmar lo que tú firmas, pero daría todo lo mío por una sola de tus sonrisas. Firma. Un admirador enamorado.

Emma lo leyó.

Lo leyó otra vez....

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