Capítulo 28 La Voz que Empieza

Habían pasado tres días desde la noche de los fuegos artificiales.

Tres días en los que el silencio dentro de la casa principal se había vuelto pesado, casi sofocante. Elara se movía por las habitaciones como una sombra. Apenas comía. Dormía por intervalos cortos y agitados. Evitaba quedarse a sola...

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