Capítulo 7 La Loba que Despierta

El dolor era un compañero constante, pero ya no era solo físico. Elara yacía en la cama improvisada de la casa comunal, rodeada del olor a hierbas medicinales y sangre seca. Su hombro palpitaba donde los colmillos del enemigo habían mordido profundo, pero era el vacío en su pecho lo que la consumía....

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