UNO OCHENTA Y SIETE

Un rayo de sol perdido me despertó. Las cortinas estaban cerradas, pero entreabiertas, y justo en ese momento, en esa fecha, los rayos del sol se colaban por el ángulo perfecto para golpearme directo en los ojos.

El aire matutino estaba frío contra mi mejilla derecha, la almohada reconfortantement...

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