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—¡Dios santo, B! ¡Mari llegará en cualquier momento!

—¡Entonces cállate y déjame terminar!

Belle no perdió tiempo y se puso a la tarea, rodeando con su boca mi erección en rápida expansión. Mis jeans estaban alrededor de mis tobillos mientras yo me sentaba en la silla de su escritorio, con un ojo ...

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