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—Relájate. No te preocupes por eso —le aseguré—. No es gran cosa.

Sam miró por la ventana hacia la puerta mientras yo presionaba el control remoto del garaje.

—¿Sabía ella que eras virgen?

—Bueno, me preguntó y le dije que sí después de que nos atrapó hace dos días.

Ella volvió a mirarme.

—¿Ent...

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