57

—¡Ungh, ungh, ungh, ungh, ungh!— gruñó Sam rítmicamente.

—Soooo malditamente caliente.

—¡Ungh, ungh, ungh, ungh, ungh!

—¡Dale una nalgada!— gimió Belle. —¡Dale una nalgada a ese gran trasero!

Bien, AHORA estamos al día.

A petición de Belle, empecé a darle nalgadas al gran trasero de Sam. La rub...

Inicia sesión y continúa leyendo