Capítulo 33 Treinta y tres

Caminaba dando pequeños pasos, el lugar estaba desolado y solo se escuchaba el resoplar del viento y el sonido que hacían mis pies cada vez que los ponía en contacto con la nieve. El crujido era rítmico, un eco solitario que parecía alertar a cualquier presencia de mi posición en aquel vacío gélido....

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