Capítulo 136 El aire del santuario

El siseo del gas inerte brotó de las rejillas inferiores de los asientos con un silbido agudo, dulce y letal que inundó el espacio cerrado de la cabina blindada en un latido. Un sabor a litio y almendras amargas me raspó la garganta, haciéndome toser violentamente mientras el oxígeno de la cabina co...

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