Capítulo 173 Garra del león

El viento del Atlántico que entraba por el ventanal destrozado del piso ochenta y cinco aullaba como una jauría hambrienta, agitando los extremos de mi mono táctico y helándome las mejillas. La cuna blindada de mi primer hijo oscilaba sobre el abismo de Manhattan, suspendida únicamente por dos cable...

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