Capítulo 33 33

—Buenos días. ¿Ya encontraste una excusa mejor?

Abrí los ojos.

Mateo estaba apoyado contra el marco de la puerta de mi habitación con dos cafés en las manos y una sonrisa que debería haber sido ilegal antes de las ocho.

—¿Cómo entraste?

—Abril me dio una llave.

—Voy a despedirla.

—Dijo que era una e...

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