
ORGANIZANDO LA BODA DE MI EX
Mary GA · En curso · 95.7k Palabras
Introducción
Todo cambia cuando descubre que su nuevo cliente es Mateo Alcázar, el hombre con quien alguna vez planeó casarse.
Mateo lleva cinco años creyendo que Elena dejó de amarlo. Ahora está comprometido con Valeria, una mujer bondadosa que confía plenamente en él y que ha elegido a Elena para organizar su boda en una isla paradisíaca.
Cuando una operación de emergencia impide que Valeria viaje, Elena y Mateo deben trasladarse solos para confirmar los últimos preparativos. Una tormenta los deja atrapados durante dos semanas, compartiendo habitación, recuerdos y preguntas que nunca fueron respondidas.
Mateo pronto descubre que Elena conservó su anillo y jamás dejó de amarlo. Sin embargo, recuperar lo que perdieron podría destruir a una mujer inocente. Y cuando Valeria llegue a la isla con una noticia capaz de cambiarlo todo, los tres deberán enfrentarse a una decisión en la que nadie podrá ganar sin romperle el corazón a alguien.
Capítulo 1
—Cancela la boda. No pienso dejar que ella la organice.
Mateo Alcázar pronunció la frase antes de sentarse, con una mano todavía aferrada al respaldo de la silla y la otra cerrada junto al cuerpo.
Yo llevaba cinco años preparándome para volver a verlo.
Había ensayado indiferencia, cortesía y hasta una sonrisa breve frente al espejo. Ninguno de aquellos recursos sobrevivió cuando entró en mi oficina acompañado por una mujer rubia que llevaba su anillo.
—Buenos días —dije, porque alguien tenía que recordar que aquello era una reunión de trabajo—. Soy Elena Salvatierra, directora de Aurora Weddings.
La mujer se levantó enseguida.
—Valeria Montes. Por fin te conozco.
Me abrazó.
No me dio tiempo de protegerme de su perfume, de su amabilidad ni de la culpa absurda que apareció antes de que yo hubiera hecho nada.
Mateo seguía de pie.
—Nos vamos.
—No —respondió Valeria, soltándome—. Tú te vas si quieres. Yo ya pagué la reserva.
Él la miró como si acabara de anunciar que la ceremonia sería dentro de un volcán.
—Contrataste una empresa. No a Elena.
—Elena es la empresa.
—Tengo empleados —intervine—. Puedo asignarles otra coordinadora.
Mateo me sostuvo la mirada por primera vez.
El impacto fue físico. No romántico. Físico. Como recibir un golpe en una costilla antigua que una creía curada.
Había cambiado. Llevaba el cabello más corto, una sombra de barba y una alianza inexistente que mis ojos buscaron por instinto. Su traje azul le quedaba demasiado bien. O yo lo recordaba demasiado bien sin traje.
—Eso quiero —dijo.
Valeria frunció el ceño.
—Pues yo no.
Abrió su carpeta y sacó tres hojas llenas de anotaciones, muestras de tela y una fotografía del hotel.
—Elegí Aurora porque tú me dijiste que era la mejor agencia del país.
Mateo apretó la boca.
—Dije que organizaban buenas bodas.
—Dijiste: “Si algún día pierdo la cabeza y me caso, busca a Aurora”.
La carcajada se me escapó.
Los dos me miraron.
—Perdón —murmuré—. La parte de perder la cabeza coincide con varias bodas que he organizado.
Valeria se rio conmigo. Mateo no, aunque una esquina de su boca quiso traicionarlo.
Ese gesto me devolvió una escena que no había pedido: él cocinando pasta a medianoche, sin camisa, burlándose de mi obsesión por doblar las servilletas. Aparté el recuerdo antes de que adquiriera temperatura.
—Nuestra boda será dentro de dos semanas —explicó Valeria—. En Isla Esmeralda. El coordinador del hotel renunció ayer y necesito a alguien capaz de arreglar el desastre.
—Puedo hacerlo.
—Elena —advirtió Mateo.
—Señor Alcázar, no aceptaré que convierta una reunión profesional en el funeral de nuestra adolescencia.
Valeria abrió mucho los ojos.
Mateo se inclinó sobre la mesa.
—Teníamos veintiséis años.
—Entonces fue el funeral de nuestra pésima madurez.
—¿Ustedes fueron novios? —preguntó Valeria.
El silencio cayó con la delicadeza de una bandeja de copas.
Mateo respondió primero.
—Hace mucho.
—Cinco años —corregí.
Su mirada bajó hasta mi boca. Apenas un segundo. Bastó para recordar cómo me besaba cuando estaba enfadado: sujetándome la nuca, como si discutir y desearme fueran parte del mismo idioma.
Me acomodé en la silla.
Valeria nos observó con curiosidad, no con celos.
—Mateo nunca dijo tu nombre.
—Yo tampoco hablaba de él.
—Eso explica por qué los dos parecen estar sentados sobre cubiertos.
Mateo soltó aire por la nariz.
—Valeria.
—¿Qué? No soy ciega.
Ella tomó mi catálogo y señaló una decoración con orquídeas, velas flotantes y madera clara.
—Quiero algo así, pero sin que parezca que una sirena rica murió en la playa.
Anoté la frase.
—Nada de funerales acuáticos. Entendido.
La reunión avanzó mejor de lo esperado.
Revisamos el plano del hotel. La terraza principal no soportaba el peso de la estructura floral contratada, el chef había cambiado el menú sin autorización y la mitad de los invitados llegaría durante una alerta de tormenta tropical. Ahí estaba el verdadero motivo de la urgencia.
—Si movemos la ceremonia al jardín norte, perderemos la vista al mar —protestó Valeria.
—Pero nadie terminará casándose debajo de una orquídea de ochenta kilos —respondí.
Mateo examinó los cálculos.
—¿Puedes salvarlo?
—Puedo salvar la boda. A los novios todavía no los incluyo en el paquete.
Valeria rio. Mateo me miró con esa expresión que antes aparecía cuando yo resolvía algo imposible: orgullo mezclado con ganas de besarme.
Valeria sabía lo que quería, escuchaba sugerencias y no trataba al personal como si hubiera comprado también sus órganos. Mateo intervenía poco, salvo cuando mencionábamos música, comida o alojamiento.
—Nada de peonías blancas —dijo.
Mi bolígrafo se detuvo.
Valeria ladeó la cabeza.
—Creí que te gustaban.
—No para esta boda.
Cinco años atrás habíamos elegido peonías blancas para la nuestra. Él había insistido porque, según decía, olían a domingo en casa.
Cerré el catálogo.
—Orquídeas entonces.
—Perfecto —respondió Valeria—. Confío en ustedes.
La palabra nos dejó a Mateo y a mí sin defensa.
Una hora después, Valeria salió para atender una llamada. La puerta se cerró y el despacho perdió todo el aire amable que ella había dejado.
Mateo caminó hasta mi escritorio.
—Renuncia al proyecto.
—No.
—Te pagaré el doble de la penalización.
—No quiero tu dinero.
—Antes querías mi vida entera.
Me puse de pie.
—Y tú querías respuestas que nunca te di. Los dos aprendimos a vivir decepcionados.
Quedamos demasiado cerca. Él olía a cedro y café, una combinación que mi cuerpo reconoció con una lealtad humillante.
—¿Aprendiste? —preguntó—. Porque estás temblando.
—El aire acondicionado está fuerte.
—Siempre mentías mal cuando estabas nerviosa.
—Y tú siempre te acercabas demasiado cuando querías intimidarme.
Mateo apoyó una mano junto a mi cadera, sobre el escritorio. No me tocó, pero su cuerpo cerró la salida.
—No quiero intimidarte.
—Entonces retrocede.
No lo hizo.
Mi respiración chocó contra su garganta. Vi la pequeña cicatriz debajo de su mandíbula, la que yo había besado cientos de veces. Él miró mis labios otra vez y aquella vez no fingió que había sido un accidente.
—Dime que no sientes nada —murmuró.
La puerta se abrió.
Valeria entró con el teléfono en la mano.
Mateo se apartó. Yo tomé un catálogo al azar y descubrí que estaba al revés.
—Mi médico quiere verme esta noche —dijo ella—. El dolor volvió.
—¿Qué dolor? —preguntó Mateo.
—Seguramente nada. Pero necesito que ustedes viajen mañana a la isla para confirmar proveedores.
Mateo negó de inmediato.
—No voy solo con ella.
Valeria sonrió, cansada.
—No te estoy preguntando.
Él la miró. Después me miró a mí.
—Busca a otra persona.
Guardé el catálogo, todavía invertido.
—Puedo viajar con mi asistente.
—Tu asistente canceló —dijo Valeria—. Hablé con recepción. Solo quedan dos lugares en el vuelo del hotel.
Mateo cerró los ojos un instante.
Yo debí rechazarlo. Debí recordar el anillo de Valeria, los cinco años de silencio y la razón por la que desaparecí sin despedirme.
En cambio, escuché mi propia voz aceptar.
—Estaré en el aeropuerto a las seis.
Mateo esperó a que Valeria saliera otra vez. Luego se inclinó hacia mí, tan cerca que su amenaza rozó mi oído.
—Dos semanas en una isla conmigo, Elena. Dime algo antes de aceptar.
No contesté.
Su voz descendió hasta convertirse en una herida.
—¿Esta vez también vas a desaparecer sin decirme por qué?
Últimos capítulos
#90 Capítulo 90 90
Última actualización: 9/30/2026#89 Capítulo 89 89
Última actualización: 9/30/2026#88 Capítulo 88 88
Última actualización: 9/29/2026#87 Capítulo 87 87
Última actualización: 9/29/2026#86 Capítulo 86 86
Última actualización: 9/28/2026#85 Capítulo 85 85
Última actualización: 9/28/2026#84 Capítulo 84 84
Última actualización: 9/27/2026#83 Capítulo 83 83
Última actualización: 9/27/2026#82 Capítulo 82 82
Última actualización: 9/27/2026#81 Capítulo 81 81
Última actualización: 9/26/2026
Te podría gustar 😍
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
La Novia Reacia del Despiadado Jefe de la Mafia
La voz de Melo era baja, peligrosa, sus dedos se curvaban bajo su barbilla. —Firmaste la deuda de tu padre con tu nombre. Eso te hace mía.
Isabella lo miró a los ojos fríos y grises, negándose a apartar la vista. —Puedes poseer mi cuerpo, Melo Rossi —susurró—, pero nunca poseerás mi corazón.
Su sonrisa era lo suficientemente afilada como para cortar. —Eso lo veremos.
Cuando la deuda de su padre la ata a un despiadado jefe de la mafia, Isabella Bianchi se convierte en la esposa reacia de Carmelo Rossi, un hombre temido por su crueldad y deseado por su poder.
Atrapada en su mundo de peligro y tentación, Isabella lucha por mantener su corazón intacto. ¿Podrá escapar del hombre que posee su destino o caerá por el monstruo al que ha aprendido a temer?
Sexualmente atraída por mi suegro
EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO
Él no solo conoce las cláusulas ocultas que sus hermanas pasaron por alto, sino también cada una de las fantasías que Florencia intenta reprimir. Atrapada en un peligroso juego de chantaje visual y seducción, Florencia descubrirá que la línea entre la inspiración y la obsesión es tan fina como la piel. Entre pinceladas furtivas, noches de entrega absoluta y un pacto donde el placer es la única moneda de cambio, deberá decidir si entregarse a la tentación destruirá su arte o liberará finalmente su verdadera naturaleza.
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
Callejón de honor
Guiados por dos viejas brújulas familiares que esconden un profundo significado, el viaje de supervivencia se convierte en el catalizador que derriba sus barreras emocionales. A lo largo de la trama, se revela un sorprendente lazo del pasado: sus padres combatieron juntos en el campo de batalla, un secreto que entrelaza sus destinos de forma inevitable.
A través de los capítulos, la obra profundiza en los desafíos de la vida castrense, la estricta disciplina y el crecimiento personal de ambos protagonistas. Brújula con dirección al amor es una emotiva novela de redención y superación donde Jackson y Marie aprenden a sanar los traumas de sus pasados, descubriendo que la verdadera valentía reside en el amor y que sus corazones han encontrado las coordenadas perfectas.
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN
Renata Solano lo tiene todo.
Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.
Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.
Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.
Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.
Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.
Está a su lado.
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany












