Capítulo 38 38

—No tengo nada que explicarte porque yo tampoco sabía que Sergio venía.

Mateo sostuvo la tarjeta entre dos dedos.

—Qué tranquilizador.

—No empieces con los celos.

—No estoy celoso.

Abril soltó una tos que sonó sospechosamente parecida a una carcajada.

Mateo la miró.

—¿Necesitas algo?

—Solo comprobar...

Inicia sesión y continúa leyendo