Capítulo 85 85

—No me digas de qué puedo enamorarme, Valeria.

El silencio al otro lado de la llamada fue inmediato.

Mateo giró hacia mí.

Yo seguía con el teléfono pegado al oído y una mano apoyada sobre el coche.

—Elena, no quería…

—Sé lo que quisiste hacer. Intentabas evitar que me hiciera ilusiones.

—Sí.

—Pero l...

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