Capítulo 36 36

—Alexander… —lo nombra Leonardo acercándose a él con preocupación al verlo abrir sus ojos, algo perdido. —¡Qué bueno que despiertas, hermano!

—¿Dónde estoy?

—En el hospital. Estás bien, que es lo importante. La herida no fue tan profunda, pero sí perdiste mucha sangre. ¿Quién carajos te hizo eso? ...

Inicia sesión y continúa leyendo