Capítulo 8 8

—¡Vaya…! La señorita Bell tiene agallas —Velázquez se le acerca lentamente, con pasos firmes—. Entonces no perdamos el tiempo.  

Saca las esposas dispuesta a llevársela.  

—No puedes hacer eso —interviene Alexander—. Tú has venido por mí, no por ella. Y como dice, es inocente.  

—Di Napoli defend...

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