Capítulo 40 40

―Esta vez, Gabriel, si el semáforo cambia… no cruces por mí.

Gabriel no respondió.

No porque no quisiera.

Porque si abría la boca, quizá el cuerpo se le adelantaría a la voz.

Valentina estaba al otro lado de la calle, justo en el borde donde dos años antes había bajado sin mirar. La lluvia le pegaba...

Inicia sesión y continúa leyendo