Capítulo 12 Es la verdad

Anna

Frank no se detuvo mucho tiempo, y antes de darme cuenta, empezó a embestirme con fuerza una y otra vez sin parar.

Aunque quise decirle algo, pronto mi mente quedo nublada por lo que me hacía sentir, mis gemidos ahogaron mi voz, y mi mente ya no pudo pensar en nada que no fuera lo que hacíamo...

Inicia sesión y continúa leyendo