Capítulo 5 Anna

Capítulo 5

Anna

Fui la primera en despertarse.

Los rayos del sol, iluminaron mi cara, y poco a poco me desperté y pude notar a Frank a mi lado, el cual dormía cómodamente.

Se notaba que estaba feliz, o al menos eso fue lo que sentí, me toqué un poco la cara mientras pensaba en lo que había acabado de hacer.

Tuve mi primera vez con uno de los amigos y socios de mi padre.

Ahora que lo estaba pensando en “frío”, me pareció increíble que de verdad hiciera tal cosa, no esperaba algo así de mí.

Tenía algo de resaca todavía, y sentí un dolor en mi entrepierna, miré hacia abajo, y recordé todo lo que hicimos anoche.

Frank no se había conformado con venirse una sola vez, así que me entretuvo gran parte de la noche sin parar… fue una experiencia muy intensa, y como no estaba acostumbrada, me llegue a desmayar en algún momento.

No recordaba nada después de eso, me levante de la cama, y sentí mis piernas temblar, me costó poder caminar y a duras penas llegue al baño, mis piernas parecían gelatina por la forma en la cual me temblaron, pero poco a poco, me estaba acostumbrando.

Me lavo la cara y me miré al espejo.

Ya había llegado lo más lejos posible y queme los puentes, no había vuelto atrás, pero no me arrepentí, disfrute mucho lo que hice anoche, y me gusto sentir que me vengaba, tanto de William como de mi padre.

Me sentía un poco pesada, así que me fui a bañar en la bañera del baño y me quede allí un rato para poder limpiarme el cuerpo, el agua estaba tibia y se sintió bien y me ayudo a relajarme, y en medio de mi baño, Frank llego a mi lado.

Se despertó y vino al baño conmigo, y me miro de arriba abajo, estaba sin ropa como ayer, ahora que lo miraba de nuevo, no pude evitar notarlo su cuerpo con más detalle.

Su cuerpo se veía tan bien, de arriba abajo, era muy guapo, me quede embelesada con la vista hasta que él me habló.

—¿Cómo te sientes? —me pregunto.

—Bien, el agua es muy buena, mucho mejor que la del hotel, por suerte nos quedamos aquí —le respondí.

—Bien, en cuanto tú salgas, entraré yo Anna.

—¿Y por qué no entras de una vez? No tengo problemas en bañarme contigo, y más después de todo lo que hicimos anoche.

—Anna, lo que hicimos anoche, es mejor que no se lo cuentes a nadie, en especial a tu padre, ¿Entendido? —me dijo.

—¿Tienes miedo de que se entere?

—No, pero no creo que le agrade saber que su hija ha estado con algún hombre y más en su situación, es mejor evitar problemas por ahora.

La voz de Frank era bastante seria, así que asentí.

—No te preocupes, no le voy a contar nada, puedes confiar en mí.

—Nunca dije que no lo hiciera.

—Entonces, ¿Vas a entrar o no? —le pregunté con voz coqueta.

Frank no me respondió, pero unos momentos después, se metió en la bañera conmigo, mientras le di espacio a mi lado para que pudiera acomodarse tranquilamente.

No paso mucho tiempo antes de que me dieran ganas de besarlo un poco más, y acabe sentándome encima de sus piernas, apretando mi cuerpo contra el suyo, y restregándome un poco contra él.

Fue una mañana agradable, pero, aun así, llego el momento de irme, ya que Frank tenía que trabajar y no podía quedarme en su mansión por ahora.

Él me dio dinero para el hotel, pues aún se creía la mentira que le había dicho, le agradecí por el gesto y luego de eso me fui en un taxi para ir por mis cosas.

En el camino, recordé las palabras que Frank me dijo, y como mi padre solo le importaban sus negocios, sonreí un poco.

Le prometí a Frank que no diría nada… pero no tenía intención de cumplir esa promesa, busque a acostarme con él, para poder arruinar los negocios de mi padre.

Esta sería mi venganza contra él, me uso para sus beneficios, y ahora era yo la que arruinaría su relación con uno de sus socios de negocios.

Estaba enojada con él, y más por cómo me trato estos días, y lo que Frank me dijo solo fue la gota que derramo el vaso.

Busqué algunas de mis cosas en el hotel, y luego de ordenar todo, fui a la casa de mi padre, finalmente iba a volver después de varios días estando fuera.

Tome un taxi en su dirección, y no tarde mucho en poder llegar a la mansión donde había crecido, la cual era casi tan impresionante como la de Frank.

Me bajé, y fui a la entrada, el personal de la mansión me recibió, y me dejaron entrar al interior, después de haber estado días afuera, me sentí un poco rara al regresar.

Me quedo pensando en algunas cosas hasta que la voz de mi hermanastra me despertó.

—Vaya, miren a quién tenemos aquí, ¿Qué paso Anna? ¿Por qué regresaste? ¿Se te acabo el dinero? —me pregunto ella mientras llegaba a mi lado.

No sé de donde apareció, pero no me gusto la forma en la cual me hablo… hacía pensar que yo fuera la intrusa aquí.

Aún no superaba mi enojo hacia ella, apenas la vi, quería darle un golpe, esa actitud con al cual me hablo, el tono que uso, todo en ella me pareció insoportable, apreté las manos

—Esta es mi casa y mi “herencia”, ¿Por qué me hablas como si no pudiera estar aquí? —solté.

—¿Por qué estás tan a la defensiva? Solo te hice una pregunta nada más, eres mi “hermana” y recién regresas, ¿No es obvio que estaba preocupada? —soltó.

¡Hipócrita!

Quise responder, pero antes de lograrlo, escuché a alguien gritarme.

—¡Anna! ¡¿Dónde has estado?! —grito mi padre.

Me giré hacia atrás, y pude verlo llegar, estaba histérico, pude verlo en su mirada.

¡Vaya bienvenida!

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