Capítulo 70 Setenta

GABRIEL

Obedezco y cierro la puerta. Durante unos segundos, ninguno de los dos habla. Anselmo me observa con esa paciencia suya que tantas veces me ha ayudado a reconocer mis propios errores. Sin embargo, hoy su silencio me resulta más incómodo que cualquier reproche. Finalmente, aparta los documen...

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