Capítulo 10 El hermano que llegó demasiado tarde

La mañana siguiente olía a tierra mojada y a café amargo.

Me levanté antes del amanecer. El cuerpo todavía me pesaba de la noche anterior, de la forma en que me había corrido con su nombre entre los dientes y la vergüenza todavía pegada a la piel. Me duché con agua fría hasta que los dedos se me pus...

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