Capítulo 11 La fiesta que no pedí

La mañana después de la llegada de Mateo amaneció con un cielo limpio y traicionero, como si la tormenta de los días anteriores nunca hubiera existido.

Bajé a la cocina con el cuerpo todavía pesado de la tensión acumulada. Adrián ya no estaba. Solo quedaba el olor de su café y una nota breve dejada ...

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