Capítulo 14 El miedo que no tenía nombre

Cerré la puerta de la habitación de Catalina con un clic suave que resonó demasiado alto en el silencio absoluto de la Casa del Viento.

El pasillo estaba sumido en penumbra. Solo la luna, alta y fría, filtraba un rectángulo de luz grisácea a través de las ventanas altas del corredor. Me quedé inmóvi...

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