Capítulo 18 Eres mía aunque me odies

Todavía temblaba cuando salí del estudio.

Las lágrimas se me habían secado en las mejillas, pero el cuerpo seguía latiendo con el eco de la boca de Adrián entre mis piernas. Cada paso me recordaba cómo me había mantenido abierta, cómo me había obligado a correrme llorando, cómo había besado una de e...

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