Capítulo 37 Simplemente un arrebato

El sol de la mañana se filtraba por los altos ventanales de la Fortaleza con una luz estéril y fría. Apenas unas horas habían pasado desde la violenta discusión en la que Dante había destrozado el colgante de mariposa entre sus dedos, pero en el aire de la estancia aún flotaba el eco de sus palab...

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