Capítulo 31, Esmeralda

Hoy es el día en que voy a enfrentar a mi violador en la corte y testificar en su contra. Mis manos duelen de tanto que están temblando.

Respiro hondo.

Puedo hacerlo.

Puedo hacerlo.

No puedo hacerlo.

Oh mierda, definitivamente no puedo hacerlo.

Ya he preparado lo que voy a decir, mi abogado y ...

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