Capítulo 6 Capítulo 5: A punta de cachetadas

Capítulo 5: A punta de cachetadas

¿Realmente había pasado o era mi cerebro jugándome otra cruel broma?

—¡Fue un accidente! —replicó Erin molesta acaparando nuevamente mi atención, su rostro volviéndose rojo.

«No seas boba, Hades sigue dormido».

Solté un suspiro sintiéndome ahora enojada.

—¡Estás colmando mi paciencia! —le dije a Erin alzando la voz—, te estás portando muy mal, no volveré a salir contigo.

Erin me conservó la mirada de manera desafiante, su ceño frunciéndose, y entonces su labio inferior tembló, indicio de que estaba quebrada y que iba a llorar, ella corrió hacia la ventana y se puso a llorar en silencio, como si quisiera tragarse las lagrimas pero el coraje no la dejara, como si odiara sentirse débil.

Sabía lo que era querer mantenerse fuerte pero sin poder contener las lágrimas.

Vaya, que difícil era tratar con pre-adolescentes.

Solté un suspiro.

Se suponía que yo era la adulta, yo era la madura, yo debía escucharla y saber por qué estaba actuando así. Me acerqué a ella luego de un momento, solo me quedé a un lado, no le dije nada, no fui capaz de encontrar las palabras correctas porque realmente me encontraba molesta.

—Lo siento, tía esponja —dijo Erin después de unos segundos—, no sé por qué estoy actuando así, me cambian las emociones de repente.

Su rostro estaba empapado en lágrimas, su nariz roja y labio inferior temblando, me llegó al corazón verla por fin arrepentida y con la guardia baja.

Por fin se había tragado su orgullo y reconoció su mala actitud.

La abracé y ella colocó su cabeza sobre mi hombro dejándose envolver por mí.

—¿Tienes tu periodo ya? —pregunté, de seguro este cambio hormonal tenía que ver con eso.

—No —dijo.

Sí, de seguro que estaba en ese proceso.

—Solo tienes que aprender a controlarte ¿sí? —dije— Es preferible guardar silencio si piensas que dirás algo desagradable y que a las demás personas no le agradará.

Ella afirmó con la cabeza, esperaba que estas charlas que tenía con ella la hicieran mejorar en su actitud.

—Voy a traer un poco de agua para terminar de lavarle la cara al doctor Parker —dijo Erin luego de varios segundos, afirmé con la cabeza y ella salió de la habitación a hacer lo que dijo.

Solté un suspiro.

Suponía que esto era un pre-entrenamiento de las cosas que iba a vivir con mi hijo cuando creciera.

Que dificil, al menos ya me estaba llenando de paciencia y comprensión.

Me acerqué a Hades nuevamente, lo miré con detenimiento, más allá de su caótico maquillaje mi mente reproducía ese instante hace unos segundos cuando creí haberlos visto fruncir el ceño.

¿Fue real?

¿sería mi imaginación?

¿Algo que vi de repente de reojo y mi mente me jugó una mala broma diciéndome que era real?

Pero y si...

«No, calma Nube, no cometas una locura».

¿Pero si su rostro estaba sensible y estaba al borde de despertar? Lo volví a mirar.

Después de todo, él estaba inconsciente, no iba a sentir nada.

Miré alrededor, estaba sola aquí, los guardias afuera, Erin vendría en unos instantes, así que tenía que hacerlo rápido para que nadie se enterara de mi experimento.

«Respira».

«Una, dos... tres».

Lo abofetee suave en la mejilla temiendo hacerle daño con la mirada fija en su rostro en busca de cualquier reacción. Sus pestañas se movieron un poco con los ojos cerrados.

¿Qué?

¿Sería causa del viento? Miré alrededor no había ventanas abiertas. Lo volví a mirar, mi corazón acelerándose de manera desenfrenada.

—¿Hades? —susurré esperanzada de que por fin su cuerpo empezara a reaccionar lejos de la inconsciencia.

Lo volví a abofetear estaba vez más duro, la bofetada resonando en toda la habitación, y la reacción de su rostro fue más notable cuando frunció el ceño.

¡Estaba ahí! ¡estaba cerca!

Estaba segura de que si seguía abofeteándolo iba a lograr que abriera los ojos.

«Así sea a punta de cachetadas te voy a despertar».

Alcé la mano con la palma abierta y la bofetada que le propiné a Hades resonó más fuerte por toda la habitación, su ceño además de su nariz hicieron un gesto, ¡estaba funcionando!

Me preparé para darle otra bofetada cuando de repente los agentes de Hades entraron rápidamente a la habitación al ver lo que ocurría, el más grande de ellos me agarró por la cintura separándome de Hades, empecé a luchar, necesitaba abofetearlo, sabía que estaba cerca de que él recuperara la conciencia, mi corazón latía desenfrenado y solo repetía que me soltaran, debía de verme como una completa lunática.

«Muy mal, Nube».

Creo que este era parte de mis momentos más humildes.

—Señorita Queen —dijo uno de ellos intentando hacer que yo entrara en razón.

«Señorita Queen tus nalgas».

—¡SUELTAME! —grité y logré zafarme, le logré dar otra bofetada antes de que me alzaran en el aire separandome de él mientras lucha por soltarme.

—Señorita Queen ¿ha enloquecido? —dijo el agente.

—¡Está despertando! ¡Suéltenme! —grité moviendome como una histerica— ¡ESTÁ DESPERTANDO!

—Lo siento señorita Queen, no puede agredir al señor Parker —dijo otro de los agentes que miraba a Hades algo sobresaltado al ver que llevaba maquillaje.

—¡SUELTAME QUE LO VOY A DESPERTAR ASÍ SEA A PUNTA DE CACHETADAS! —grité y de tanta impotencia porque no me soltaran las lagrimas empezaron a salir de mis ojos.

«¿Escuchaste eso?»

Un murmuro.

Fue débil, un murmuro casi inaudible pero que hizo que todos nos paralizáramos, como si por un momento nos hubiéramos puesto en pausa, no respiré, mi corazón latiendo tan rápido que estaba a punto de vomitar de las miles de emociones que sentía en ese momento.

«Dijo algo».

Todos miramos a Hades a la expectativa a la espera de saber si había sido nuestro cerebro con una mala jugada o no, cuando de repente murmuró con voz débil:

—Nube...

«Ha hablado».

«Realmente Hades acaba de decir mi nombre».

De repente sentí un fuerte dolor en mi estómago, líquido caliente se escurrió por el medio de mis piernas de repente, el agente de seguridad me soltó cuando las gotas salpicaron el piso...

Sangre.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo