
Tuya y mio
Ysaris Areinamo · Completado · 101.3k Palabras
Introducción
Pero hay un problema, Hades tiene problemas para caminar tras el accidente, lo que pondrá a prueba qué tan fuerte puede ser su relación, mientras los enemigos ocultos de Hades irrumpen e intentarán hacer todo lo posible para eliminar a la familia Parker Queen.
Capítulo 1
Prólogo
—¿Entonces está en coma? —dijo mi madre.
Quisiera que no, pero era la realidad.
Dejé el té en la mesa y relamí mis labios sin atreverme a mirarla.
—Así es. —susurré.
—Pero... ¿le dan esperanzas de vida? —interrumpió Luciano llegando a la cocina.
¿Cómo explicar que un hombre en estado de coma era como si apenas existiera, como si respirara y fuera lo único que pudiera hacer?
Respirar.
Pero eso era un terrible alivio y mi consuelo, si él dejara de respirar, definitivamente mi mundo se me vendría encima y todas mis esperanzas...
No.
Tragué pesadamente saliva, prefería no pensar en eso.
—No lo sé, es muy incierto. —admití y me levanté, ya tenía como media hora diciendo que me iba, pero siempre que visitaba a mi madre nos quedábamos hablando hasta por los codos.
Pasé una mano por mi vientre, aun no estaba tan pronunciado, de hecho era apenas una pequeña protuberancia que fácilmente se podía hacer pasar por gordura, aunque nunca fui de las que tuviera barriga, así que sí era muy extraño para alguien que me conociera ver esta barriga en mí.
Mi madre se dio cuenta enseguida de mi embarazo apenas entré por la puerta de su casa, era la primera visita desde que salí del hospital, me habían tenido internada en el hospital por varias semanas mientras me hacían exámenes y me recuperaba de la puñalada que literalmente me dieron por la espalda.
A punto de morir no solo yo, también mi pequeño conejito.
Varias semanas de incertidumbre donde no sabía qué estaba pasando o qué iba a pasar, pero al salí de la zona de peligro y respondí bien a los medicamentos. También era un alivio saber que Hades estaba vivo y me aferraba a la esperanza de que en cualquier momento despertaría.
—Tía Esponja, ¿Puedo ir contigo? —preguntó Erin al ver que ya me iba.
Mi pequeña niña ya estaba muy grande, iba a cumplir los 12 años y le encantaba todo lo que tuviera que ver con el modelaje, maquillaje y danza, Luciano la había metido en cursos para niñas y ella a todos lados llevaba su estuche de maquillaje insistiendo en maquillar a todo el mundo que se le cruzara por el medio.
Ejemplo claro era mi madre, justamente llevaba la cara como si un unicornio de colores le hubiera vomitado.
—No lo sé. —miré a Luciano, solo iba a ir a ver a Hades, intentaba ir cada día solo para hablarle y hacerle compañía, no estaba segura de si Erin le parecería divertido ir conmigo a eso.
—Sí, llevatela un rato —dijo Luciano intentando contener su repentina emoción pero falló en el intento—, voy a ir por unas cosas.
Eso sonaba a que estaba saliendo con alguien.
Entrecerré los ojos.
—¿Unas cosas o por alguien en especial?
Él fingió seriedad, sabía cuando fingía que algo no le emocionaba. Me miró con desdén diciendo:
—No sé de qué me estás hablando.
Le entrecerré los ojos, sabía que le gustaba alguien, porque el hecho de repente estuviera tan pendiente de su atuendo no era algo común, esto era diferente, era algo más, porque no hablaba de la chica, ni daba detalles, pero veía sus ojos brillosos e ilusionados.
Preferí no meterme en sus asuntos.
—Vale, vamos Princesa —le dije a mi sobrina y ella me siguió tomándome de la mano completamente gustosa.
Salimos de la casa de mi mamá hacia mi auto; Margarita. El tiempo que estuve hospitalizada el seguro cubrió las cosas del choque y me lo dejó como nuevo.
Recordar ese accidente aún me hacía erizar la piel y me daba una amarga sensación en mi garganta.
Erin se colocó el cinturón de seguridad y yo arranqué el auto, ella empezó a bailar en su asiento subiéndole volumen a la música de Black Pink con How You Like That, cuando la canción acabó me preguntó de la nada:
—Tía Esponja ¿De verdad estás embarazada?
A veces a mí también se me hacía difícil creerlo, pero me hicieron varios exámenes y todas las pruebas salieron positivas, dentro de mí estaba creciendo un pequeño conejito. La noticia me tenía en una mezcla de emociones, emoción, miedo, incertidumbre... pero de algo estaba segura, me aseguraría de que a este bebé nunca le faltara nada.
—Sí. —respondí.
—¿Cuánto tiempo tienes?
—4 meses.
Apenas se me veía algo de barriga sobresaliente, podía fácilmente pasar desapercibido.
—¿Y cómo lo vas a llamar? —preguntó.
—Aún no lo sé —admití—, es muy pequeño, no sé si es hembra o varón.
—Pero deberías ponerle un nombre que se pueda usar en ambos casos —comentó mi sobrina como si yo fuera tonta—, como Lucia Fernanda, o Lucifer, sí, tal vez Lucifer por si es hombre o mujer.
La miré de reojo frunciendo el ceño y repetí perpleja:
—Eh, ¿Lucifer?
¿Mi sobrina estaba loca?
Ella no pareció encontrar fallas en su propia lógica.
—Tu novio se llama Hades ¿cierto? ¿qué tiene de malo Lucifer?
Le lancé una mirada extraña como si no pudiera creer que me hablara en serio... entonces ella se rio, evidenciando que me había tomado por boba, ya decía yo que mi sobrina se le había zafado un tornillo.
Suspiré riéndome también.
—¿Qué piensas de que tu papá le guste alguien? —cambié el tema.
Cambió la cara a una de fastidio absoluto.
—Ella me cae mal.
—¿Por qué? —pregunté.
—Porque ella no es suficiente para él —dijo.
O vaya.
Preferí cambiar el tema a sus clase, no quería que esto se profundizara a algo peor. Pero entonces Erin volvió a preguntar de la nada:
—Tía Esponja, si Hades llega a morir, ¿qué harás con el bebé?
Apreté los labios.
Las niñas y sus preguntas imprudentes...
—No pienses esas cosas, Princesa. —murmuré, tampoco quería pensar en eso.
—Pero...
—Ya llegamos —dije terminando de estacionarme y apagué el auto, ella olvidó el tema y se bajó conmigo.
«Respira, Nube, todo va a estar bien».
Intentaba recordar eso, tenía que controlar mi ansiedad ante este caos.
Entramos a la clínica, me parecía algo irónico que en la clínica de Hades estuviera él como paciente, ese debía de ser un chiste muy oscuro. Afuera de la habitación estaban algunos guardias custodiando, saludé y entré con Erin.
Ahí estaba el amor de mi vida, acostado en la camilla, sus ojos cerrados privándome de disfrutar del hermoso dorado en la mezcla con el verde y bronce de sus ojos, solo me quedaba el recuerdo de su forma de mirarme y como podía ponerme de rodillas con esa mirada.
Se veía tranquilo, relajado, las expresiones de su cara completamente suavizadas en su profunda inconsciencia.
—Sé ve muy pálido. —comentó Erin observándolo, claro, es decir, Hades ya tenía mucho tiempo sin tomar ni un poco de sol, su piel se había vuelto blanca papel y sus labios apenas un poco sonrosados pero algo resecos.
—Necesita maquillaje. —bromee y saqué un bálsamo de mi bolso que siempre traía conmigo para hidratarle los labios.
—¿Vas a pintarle los labios? —preguntó.
—Hidratarlos —dije.
—¡YO LO HAGO! —chilló emocionada, como siempre cualquier cosa con productos que parecieran maquillaje le encantaban.
—Vale —dije y ella me arrebató el bálsamo de la mano—, voy al baño, ya regreso ¿sí?
Desde que mi vientre empezó a crecer iba muy frecuente al baño.
Ella empezó a echarle el bálsamo, y yo salí por un momento sintiendo que me iba a orinar encima. De regreso del baño uno de los médicos que atendía a Hades me interceptó a mitad de camino, era el doctor Rivers un hombre un poco mayor tal vez de 60 y algo, con el cabello blanco pero bien conservado.
—Señorita Queen. —me saludó.
—Hola, doctor Rivers.
Cada vez que hablaba con los doctores que atendían a Hades me daba taquicardia, temía que me dijeran algo malo siempre.
—Necesito advertirle de unos exámenes que le hemos hecho al doctor Parker. —continuó diciendo.
«Santas vacas de la ansiedad».
«Calma Nube, no es grave, solo son advertencias».
Respiré profundo.
—¿Qué... es lo que ocurre?
Pasé una mano por mi vientre como si quisiera proteger al bebé ante la noticia, como si sintiera mi temor y mi ansiedad.
—Tiene un traumatismo en la columna vertebral —explicó—, lo que quiere decir que probablemente...
No sé que cara tenía yo, porque su voz se desvaneció al mismo tiempo que yo sentía que me iba a desmayar.
—¿Qué? —susurré en un hilo de voz.
Él continuó diciendo:
—Hay una posibilidad que si el señor Parker despierta, no pueda caminar.
Últimos capítulos
#86 Capítulo 86 Preguntas incómodas
Última actualización: 4/24/2026#85 Capítulo 85 La montaña
Última actualización: 4/24/2026#84 Capítulo 84 Escena extra, sin vuelta atrás
Última actualización: 4/24/2026#83 Capítulo 83 Extra, Hades
Última actualización: 4/24/2026#82 Capítulo 82 Extra, Nube
Última actualización: 4/24/2026#81 Capítulo 81 Capítulo extra: Juego de hipnosis
Última actualización: 4/24/2026#80 Capítulo 80 Epílogo
Última actualización: 4/24/2026#79 Capítulo 79 Capítulo 80: El día en el que todo acabó
Última actualización: 4/24/2026#78 Capítulo 78 Capítulo 79: ¿Vas a dejarme?
Última actualización: 4/24/2026#77 Capítulo 77 Capítulo 78: Tormento
Última actualización: 4/24/2026
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