118.

— ¡África!  — fue Adrián el primero que puso un grito al cielo ante la tremenda confesión de su abuela.

— Sí  — dijo la mujer — . Tenemos que ir. La verdad no veo otra opción. Las autoridades de aquí no harán nada porque se sale de su jurisdicción. La verdad me pareció bastante beneficioso para Eze...

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