131.

Podía verse la carretera a lo lejos, donde habíamos dejado los autos. La mujer, arrastrándome y con su enorme fortaleza, parecía que habíamos recorrido esa distancia en apenas unos cuantos minutos. Pero yo sabía que no, sabía que había pasado el tiempo suficiente.

Cuando la mujer por fin se detuvo ...

Inicia sesión y continúa leyendo