Capítulo 94

Entré a la carpa de nuevo, rodeado de todo el alboroto. Los acróbatas seguían actuando (¿nunca se cansan?) y los camareros seguían sirviendo bebidas y cubos de palomitas. Me agaché para tocar la 'cancha'.

Se sentía como una esterilla de yoga dura. Al menos la pelota de baloncesto rebotaría.

Estaba...

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