
ENAMORADA DEL TÍO DE MI ESPOSO
autoraencantada16 · En curso · 49.1k Palabras
Introducción
La noche antes de su boda, un desconocido la llevó al límite del placer y la dejó marcada por un deseo imposible de borrar. A la mañana siguiente, despertó sin recordar su rostro… solo la intensidad con la que la había poseído.
Creyó que jamás volvería a verlo. Creyó que todo quedaría enterrado bajo su matrimonio pactado con Cristian, un hombre poderoso, frío y obsesionado con su propia imagen.
Pero nada en su vida era tan simple, pues jamás imaginó que aquel hombre estaría más cerca de ella y de su esposo, tanto, que destruiría todo lo que creía perfecto.
Capítulo 1
PUNTO DE VISTA VALERIA.
No sé cuántos tragos llevaba encima, solo sé que el último me quemó desde la lengua hasta el pecho cuando Mariana inclinó la botella como si quisiera bautizarme en fuego. El licor me abrió la risa, me aflojó los huesos, me quitó la vergüenza, y cuando la música subió, algo dentro de mí se rompió… o se liberó, no lo sé.
Fue entonces cuando lo vi, a ese maldito desconocido, que llevaba observándome desde el primer momento en que toque la baldosa del piso de ese lujurioso lugar. Ese hombre con una presencia que hacía que el aire temblara a su alrededor. Su mirada se clavó en mí como si hubiera estado esperándome toda la noche. No apartó los ojos. No tuvo pudor. Y el calor que me recorrió el cuerpo no tuvo nada que ver con el alcohol.
Mi respiración cambió, y mi pulso también. Y cuando caminó hacia mí, supe que algo iba a pasar… algo que no tendría vuelta atrás.
—Pareces aburrida —me dijo, con esa voz baja que parecía hecha para rozarme la piel.
—Estoy celebrando —respondí, incapaz de sostener su mirada sin sentir que mi ropa me quedaba demasiado ajustada. —Celebro mi despedida de soltera. —dije abiertamente en un estúpido tono borracho, y solté una carcajada, pero su expresión fue seria.
—Entonces déjame ayudarte.
Su mano se deslizó a mi cintura sin pedir permiso, firme, segura, y un suspiro me escapó del pecho, suave, tembloroso, casi un gemido disfrazado. Él lo escuchó. Lo sintió y claro que lo disfrutó.
Me llevó a bailar como si mi cuerpo le perteneciera desde antes de tocarme. Mis caderas chocaron con las suyas, su pecho rozó mis hombros, y mis manos terminaron aferradas a él sin que yo supiera cuándo había perdido la distancia.
Me movió con una seguridad que me desarmó, guiándome con la mano en mi espalda baja, acercándome más, mucho más de lo que debería haber permitido. Su respiración me rozaba el cuello, caliente, profunda y peligrosa.
Y entonces ocurrió:dejé escapar un gemido.
Suave, involuntario, directo desde un lugar de mi cuerpo que nunca había reaccionado así.
Él sonrió contra mi piel.
—Así —susurró—. Sigue así.
Su mano subió por mi costado, lenta, firme, provocándome un jadeo que no pude contener. Mis piernas temblaron. Mis sentidos se redujeron a él, a su olor, al roce de su cuerpo contra el mío y como su dura erección se marcaba contra mi cuerpo, estaba reducida a la manera en que me sujetaba como si supiera exactamente dónde apretar para hacerme perder el equilibrio.
—Estás temblando —murmuró contra mi clavícula.
—No… es el alcohol —mentí, respirando entrecortada.
—No —negó, rozando su nariz con mi cuello—. Soy yo quien te hace temblar. —sus labios rozaron un poco mi carne, y me erice de inmediato.
¡Por supuesto que era él! Claramente era él.
Cuando me tomó de la mano y tiró de mí hacia la escalera, no dudé. No pensé. No quise pensar. Lo seguí con el corazón martillando contra mis costillas y el calor bajando a mi vientre como una ola que estaba a punto de romperse.
Subimos al segundo piso, atravesamos un pasillo oscuro que nos dirigía hacia un lugar del bar que yo no conocía, hasta estacionarnos frente a una puerta.
Él la abrió por completo, me empujó suavemente hacia dentro y cerró con llave. El clic resonó en la habitación como un disparo.
De inmediato me acorraló contra la cama. Su cuerpo chocó con el mío. La fuerza de ese contacto me arrancó un jadeo más profundo, más descarado. Mis manos se aferraron a sus hombros, calientes, desesperadas, como si lo hubiera estado necesitando toda mi vida.
—No sabes cuánto te he estado mirando —susurró cerca de mis labios, su voz se transformó en un roce que me erizó por completo—. Ni cómo te vi temblar cuando te toqué, hueles delicioso, y luces preciosa esta noche.
Y antes de que pudiera responder, me tomó por la cintura y me lanzó sobre la cama. Caí de espaldas, con el pulso desbordado, respirando hondo, sin saber cómo alguien podía desarmarme tan rápido.
Se inclinó sobre mí hasta que su peso y calor me aplastaron deliciosamente contra las sábanas. Su sombra me tragó entera, una oscuridad tibia que olía a deseo. Entonces su boca bajó, lenta, tortuosa, hasta posarse en mi cuello; el primer beso fue un estallido de fuego húmedo que me arrancó un jadeo de mi garganta. El segundo se hundió más hondo, su lengua lamiendo mi pulso acelerado como si quisiera bebérselo. Y el tercero… Dios, el tercero me devoró: sus labios voraces, sus dientes que rozaron justo al borde del dolor, una succión profunda y obscena que me hizo arquearme entera esboce un gemido largo, roto y sin vergüenza, sobre todo cuando su cabeza iba descendiendo por mi pecho.
Mis dedos se hundieron en su ropa mientras su boca recorría mi piel como si buscara encenderla pedazo por pedazo. Él respiraba fuerte, controlado, pero la forma en que sus manos se deslizaron por mis muslos revelaba que también estaba perdiendo el control.
—Quiero escucharte —dijo, atrapando mi labio inferior entre los suyos, tirando despacio, obligándome a soltar un jadeo que vibró entre nosotros—. No te contengas.
Y no pude. No pude contener nada.
Mis gemidos comenzaron a mezclarse con los suyos, más profundos, más hambrientos. Él me sostuvo por las caderas, me alzó un poco, como si necesitara sentirme más cerca, más suya. Cada movimiento era más urgente, y su erección, parecía que iba a explotar por debajo de la tela de su jean ajustado. El colchón crujía. Mis manos temblaban. Su respiración se volvía cada vez más pesada contra mi oído.
Yo ardía. ¡Literalmente ardía.! Y él parecía disfrutar cada segundo de ver cómo me deshacía bajo su cuerpo.
Sus manos se volvieron salvajes: con un rugido bajo desgarró mi ropa como si fuera papel, su boca hambrienta bajaba por mi cuerpo, devorando cada centímetro de piel que quedaba al descubierto. Sus labios eran puro fuego líquido, su lengua una llama que lamía, chupaba, mordía mis pechos, costillas, vientre, hasta que llegué a temblar sin control.
Sus dedos, fuertes y seguros, me atraparon las muñecas por encima de la cabeza con una sola mano mientras la otra descendía, y se colaba entre mis muslos y me abría sin piedad. Uno, dos, tres dedos me invadieron despacio, girando, estirándome, abriendo mi sexo apretado y empapado hasta que me retorcí debajo de él, suplicando con gemidos que ya no eran palabras.
Entonces se apartó apenas lo suficiente para arrancarse los pantalones. Lo vi, Dios mío, lo vi: veinticinco centímetros gruesos, duros, palpitantes, la punta brillaba de deseo, todo eso solo para mí. Mis ojos se abrieron como platos, mi boca se secó y se humedeció al mismo tiempo.
—Por favor… hazme tuya, ahora —rogué con la voz rota.
Y él obedeció.
Se colocó entre mis piernas, me alzó las caderas con rudeza deliciosa y me penetró de una sola embestida brutal, profunda, que me partió en dos y me llenó hasta el alma. Grité, me arqueé, clavé las uñas en su espalda mientras él empezaba a follarme sin contemplaciones: estocadas salvajes, rápidas, tan fuertes que la cama crujía y mi cuerpo rebotaba contra el colchón. Cada golpe era más hondo que el anterior, su pelvis chocaba contra la mía, sus huevos me golpeaban el culo, su gruñido animal en mi oído.
Me tenía completamente abierta, poseída, perdida. Sentía cómo me estiraba, cómo me quemaba, cómo me rompía y me volvía a armar con cada embestida. El placer se hizo insoportable, una ola gigantesca que crecía y crecía hasta que explotó: me corrí con un grito desgarrado, mi sexo lo apretó en espasmos violentos, mis chorros calientes empaparon sus caderas mientras él rugía mi nombre y se hundía una última vez, tan adentro que casi me parte, derramándose en mí en oleadas ardientes y eternas.
Nos quedamos temblando, pegados, destrozados y completos, con el corazón latiendo al mismo ritmo frenético…
Me quede dormida producto de la borrachera y el cansancio…
Últimos capítulos
#50 Capítulo 50 La empresa.
Última actualización: 1/27/2026#49 Capítulo 49 Café humeante
Última actualización: 1/23/2026#48 Capítulo 48 Amenaza clara
Última actualización: 1/26/2026#47 Capítulo 47 CON SU PERMISO
Última actualización: 1/20/2026#46 Capítulo 46 ENTRAR EN UN NUEVO CICLO
Última actualización: 1/19/2026#45 Capítulo 45 El accidente.
Última actualización: 1/18/2026#44 Capítulo 44 El plan.
Última actualización: 1/17/2026#43 Capítulo 43 JUSTO DONDE DUELE.
Última actualización: 1/15/2026#42 Capítulo 42 SU PROPUESTA.
Última actualización: 1/16/2026#41 Capítulo 41 PRESENTACIÓN
Última actualización: 1/12/2026
Te podría gustar 😍
Atrapada con Mis Tres Jefes Atractivos
«¿Quieres eso, ranúnculo? ¿Quieres que le demos a tu cabrona lo que se le antoja?
«Y... sí, señor». Respiré
El arduo trabajo de Joanna Clover en la universidad dio sus frutos cuando recibió una oferta de trabajo de secretaria para la empresa de sus sueños, Dangote Group of Industries. La empresa es propiedad de tres herederos de la mafia. No solo son dueños de un negocio conjunto, sino que también son amantes y han estado juntos desde sus días de universidad.
Se sienten atraídos sexualmente el uno por el otro, pero lo comparten todo juntos, incluidas las mujeres, y se cambian como ropa. Son conocidos como los playboys más peligrosos del mundo.
Quieren compartirla, pero ¿aceptará ella el hecho de que se follan el uno al otro?
¿Será capaz de navegar por negocios y placer?
Nunca antes había sido tocada por un hombre y mucho menos por tres, todos al mismo tiempo. ¿Ella lo hará?
Embarazada de un hombre lobo
Para que la vida de la joven no esté en peligro, tendrá que aceptar un contrato de matrimonio con el hombre con quien durmió solo una vez.
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.
La segunda oportunidad del multimillonario
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
El lirio del reino de cristal
Después de perder a su madre y quedar al cuidado de una anciana curandera, Amara descubre que posee un don antiguo: puede escuchar el latido de la tierra y sanar con la luz de las flores encantadas. Ese poder, prohibido para alguien de su origen, la lleva a cruzarse con el príncipe Damián de Valcerra, heredero del trono, comprometido por deber con una princesa extranjera.
Amara y Damián no deberían amarse. Ella pertenece al pueblo. Él pertenece a la corona. Pero entre secretos, traiciones, criaturas mágicas, guerras entre reinos y una maldición que amenaza con destruir Aurelian, ambos descubrirán que el amor verdadero no siempre nace donde la sociedad lo permite, sino donde el alma encuentra su hogar.
Adonis Tatuado - Romance de la Mafia
En el que digo que quiero treparlo como a un árbol.
Y él. Acaba. De contestar.
En realidad, es culpa del perro.
Si este gran danés sin entrenar que estoy paseando tuviera algo de modales, nunca habría acabado así:
Con la correa enredada alrededor del hombre más guapo que he visto en mi vida.
Por suerte para mí, el chico se lo tomó con humor.
(Aunque su broma de que los perros se parecen a sus dueños resulta demasiado acertada cuando Rufus empieza a montarle la pierna).
Me deja su tarjeta de presentación y una sonrisa que me afloja las rodillas.
Todavía me estoy pellizcando cuando mi mejor amiga y yo retomamos el paseo.
—Se me hace que te gustó un poquito —me acusa.
Sin pensar y un poco alterada por toda la experiencia, respondo:
—Le enredaría las piernas en la cintura más fuerte que esa correa.
AHÍ es cuando revela que estaba grabando mi respuesta.
AHÍ es cuando me dedica la sonrisa más maliciosa que he visto en mi vida y dice:
—De nada.
Y AHÍ es cuando me pasa mi teléfono y me muestra...
Que le envió la grabación a él.
Siento el corazón en la garganta mientras aparecen esos tres puntitos...
Y luego, un mensaje.
—DEMUÉSTRALO.
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La novia del vampiro (libro 1 de la serie El Consejo Oscuro)
Alina Deluca lleva una vida normal en el norte de California. Al menos eso es lo que hace creer al mundo. Encerrados en sus hipnotizantes ojos esmeralda hay horrores de los que nunca podría hablar, incluso si le costara la vida.
Erick Stayton, el príncipe vampiro, es su pesadilla. Para ella, no era más que un depredador frío y salvaje que ansiaba su sangre y le arrebató todo lo que tenía durante aquella noche traumática hace cuatro años. El problema es que está destinada a ser su esposa.
Reuniendo todas sus fuerzas para poner en orden su vida desastrosa, se ve envuelta en una disputa ancestral y una lucha por el poder de proporciones asombrosas. Curiosamente, se encuentra conectando con Erick de maneras que nunca imaginó. De repente, todo no es lo que parece.
¿Es Erick el monstruo despiadado que Alina cree que es? ¿Será una ley vampírica hecha hace eones la perdición de toda la raza vampírica? ¿Florecerá una pasión ardiente en estos tiempos tan sangrientos?
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Callejón de honor
Guiados por dos viejas brújulas familiares que esconden un profundo significado, el viaje de supervivencia se convierte en el catalizador que derriba sus barreras emocionales. A lo largo de la trama, se revela un sorprendente lazo del pasado: sus padres combatieron juntos en el campo de batalla, un secreto que entrelaza sus destinos de forma inevitable.
A través de los capítulos, la obra profundiza en los desafíos de la vida castrense, la estricta disciplina y el crecimiento personal de ambos protagonistas. Brújula con dirección al amor es una emotiva novela de redención y superación donde Jackson y Marie aprenden a sanar los traumas de sus pasados, descubriendo que la verdadera valentía reside en el amor y que sus corazones han encontrado las coordenadas perfectas.
CASADA CON UN SEÑOR DEL CRIMEN
Tras numerosos intentos fallidos de emparejarme, mi madre amenazó con cancelar el fondo fiduciario que mi padre me había dejado. Tres días antes de cumplir veintiocho años, fui a un evento benéfico.
Desesperada y medio borracha de champán, me acerqué al hombre más intimidante de la gala benéfica. Era frío, arrogante, y me miraba como si yo fuera un pedazo de carne. No me importó. Le tendí mi tarjeta de presentación, con la mano temblorosa.
No la tomó. En cambio, me siguió hasta el balcón.
—No viniste aquí por negocios, Talia —susurró, con una voz oscura y seductora—. Viniste para que te tomaran.
Antes de que terminara la noche, yo estaba en su cama. Desnuda, satisfecha y somnolienta. Le dije que quería casarme con él. Dijo que sí y aceptó casarse conmigo de inmediato. Me quedé dormida sin darme cuenta de que acababa de pedirle matrimonio al banquero más poderoso de la ciudad de Nueva York.
Debí haber salido corriendo. No sabía que era Alexander Cielo Morgan, el banquero más despiadado de Nueva York. No sabía que una noche con él me costaría la libertad para siempre. Pero ya era demasiado tarde para echarme atrás. Estaba atrapada en un matrimonio con él. Y descubrí que perder cien millones de dólares del fondo fiduciario era mucho mejor que entregarle mi vida a Alexander Cielo.












