
Herederos
miribaustian · Completado · 118.4k Palabras
Introducción
Sus padres eran socios, fallecieron el mismo día cuando tuvieron un accidente en el helicóptero en donde viajaban.
Rodolfo, mujeriego, machista y soltero empedernido, sintió un odio atroz por Kelly, ella representaba al tipo de mujer que más odiaba.
Kelly solo esperaba de la vida un gran amor y sintió que su padre, aún después de su muerte, pretendía dominar su vida, arrojándola a los brazos de un lobo feroz, que jamás le iba a brindar el amor que ella necesitaba.
Capítulo 1
Por Rodolfo
La vida muta continuamente y a veces no son agradables los cambios, es más, a veces son dolorosos esos cambios, como es este caso.
Estoy a cargo de unos de los campos más grandes de mi país.
La mitad de este campo es mío.
Mi padre y su socio tuvieron un accidente aéreo, se cayó el helicóptero en el que se trasladaban.
Habían sido amigos toda la vida y socios, nunca tuvieron problemas entre ellos, se estimaban demasiado y se respetaban mutuamente.
Cuando me recibí de ingeniero agrónomo, un poco por imposición y otro poco porque entendí que era la mejor manera de manejar, con conocimientos de causa, todo lo referente al campo, me hice cargo de un montón de situaciones.
Mi madre se había separado de mi padre cuando yo era pequeño, ella no soportaba nada que tuviera que ver con el campo y nosotros vivíamos allí.
Prefirió renunciar a todo, incluso a mi tenencia, eso aún me dolía.
Pero ella quería otra vida, fiestas de alta sociedad y no tener que trasladarse durante horas, cada vez que quería ir a la ciudad.
En la ciudad teníamos una casa inmensa, digna de las mansiones de cualquiera de los actores de Hollywood.
Fue lo único que ella le pidió a mi padre al separarse, esa casa.
Desde hace años, ella está felizmente casada con un abogado.
No le corresponde nada de la herencia de mi padre y yo soy su único heredero.
Con mi madre casi no tengo relación y con mi medio hermano, de parte de ella, menos, creo que lo vi dos o tres veces en mi vida.
Ahora soy un hombre de 32 años y no me interesa verla, mi vida está centrada en el campo.
La casa en donde vivo está en el campo, es inmensa, tiene varias alas, en donde no te cruzás con nadie si no querés, en el lado sur vivíamos nosotros y en el lado norte, vivía Mateo Miller, el socio de mi padre.
La casa tenía varias entradas, tres cocinas, más de 15 habitaciones, 4 comedores, un salón inmenso, todas las comodidades y todos los lujos.
Pero eso, a mi madre, no le bastó, ella quería fiestas casi a diario, quería cenas en restaurantes, quería viajes y sobre todo, no quería vivir en el campo.
Mi padre no se volvió a casar, por lo que de su parte, soy único hijo.
El socio de mi padre era viudo, había enviudado joven y tampoco se volvió a casar.
Mateo tiene una hija y por más que la quiera recordar de pequeña, no lo puedo hacer, lejanamente, recuerdo a una bebé, pero casi no nos cruzabamos, precisamente por lo enorme de la casa, cada cuál comía en el comedor correspondiente a su lado de la casa.
Yo tenía 13 años cuando abandoné el campo, para hacer la escuela secundaria en la capital y si bien volvía al campo todos los fines de semana, posiblemente Mateo y su familia, salieran para la ciudad en ese momento.
Creo que yo estaba terminando la secundaria, cuando la esposa de Mateo falleció de una larga enfermedad y su hija estaba al cuidado de una tía suya, también en la capital, luego, la niña, estudió en Europa, no sé cuando volvió, lo cierto es que yo no me la crucé nunca más, hasta el momento del accidente nuestros padres, de esto hace un mes.
Yo estaba destrozado, perdí a mi padre, que era el hombre cuyo ejemplo me formó en la vida.
También estaba dolido por Mateo, que era como un tío para mí y uno muy cercano.
Realmente fue una desgracia.
Estábamos todos mal, porque los dos eran hombres muy queridos por los peones.
La gente no dejaba de pasar a saludarnos.
El velorio se llevó a cabo, simbólicamente, pués el helicóptero se incendió y sólo recuperamos las cenizas de ambos y también las del conductor del helicóptero, falló el motor, eso fue increíble, porque la nave era nueva.
Supongo que fue el destino.
De repente llega un auto muy llamativo, que no era de la zona y se bajó de él una mujer joven, con aires de superioridad, vestida con pantalones negros, ajustados y un sweter, también negro, con anteojos oscuros y su cabello rubio claro, suelto, le llegaba hasta casi la cintura.
Era delgada, parecía tener buen cuerpo, pero yo no estaba de ánimos para mirar a nadie.
Llamó la atención de todo el mundo.
Aunque tengo que admitir que su belleza era inmensa, tanta que ofendía, parecía una mujer inalcanzable para los mortales.
Sin mirar a nadie, se dirigió a los cajones, estaban uno al lado del otro.
Se quedó frente a ellos, con la vista perdida y pensando quién sabe en qué.
Estuvo cerca de 20 minutos sin moverse, hasta que me acerqué yo.
No era tan alta como pensé, aunque me llegaba a la nariz, pero me había dado cuenta de que traía puestas unas botas de media caña, con un taco altísimo, inapropiado para el lugar.
Yo soy alto, mido 1,86, por lo que ella, aunque sin esas botas ridículas, me llegaría por debajo de mi boca, es decir que no llegaría al metro setenta, tampoco era baja, pero creí, cuando la vi entrar, que era más alta, debía ser porque estaba vestida de negro y era delgada.
-Buenos días, señorita, soy Rodolfo Orellana Coutol.
Me mira, como estudiando mi aspecto o pensando quién soy, no lo sé.
Siento que me recorre con su mirada, más bien lo adivino, porque ella tenía anteojos oscuros.
-Soy Kelly Miller, la hija de Mateo Miller.
-Lamento las circunstancias en que nos conocemos.
Le digo y ella no me contestó nada, más bien me ignoró.
Hasta que después de una hora, donde ella estaba parada y yo hacía media hora que me había alejado, decidió acercarse a mí.
-¿Cuándo es el entierro?
Preguntó sin que le tiemble la voz o haya resquicios de que realmente le importara la muerte de los dos hombres, que a muchos les causó un inmenso dolor y entre los cuales, me incluyo.
-A las dos de la tarde, no tenía sentido hacer más largo el sepelio.
Nuevamente no me contestó nada y a esta altura ya me parecía una mal educada.
Parecía que no le afectaba para nada, no digo la muerte de mi padre, sino, la del suyo propio.
Pidió un café, también lo hizo con un aire de superioridad que les cayó mal a todos, aunque no hicieron ni un comentario, creo, qué como yo, todos adivinaron cuando entró, de quién se trataba.
-Quiero un café, mediano y cortado, con una cucharada, pequeña, de azúcar.
No pidió por favor, no dijo gracias cuando se lo trajeron, nada de nada, como si ella fuera la reina del universo.
Ni siquiera se había sacado los antojos.
Doy gracias a Dios que esa mujer no vivía en la casa, debía vivir en capital o tal vez en el extranjero, sería horrible convivir con ella.
Me hizo recordar a mi madre, con su comportamiento tan frío y casi despectivo.
Le debe incomodar venir al campo, pensé.
Me quedé pensando que debía ser así, porque no la vi nunca, ni siquiera en vacaciones.
Muchos la observaban con curiosidad y cuando se acercaba alguien de un campo vecino, siempre me saludaban a mí, opté por no presentarla, ella parecía estar más allá del lugar, hacía rato que estaba pendiente de su celular, no hacía más que mandar y leer mensajes.
Llegó el intendente de la ciudad, acompañado por el gobernador de la provincia, es que realmente y aunque no teníamos vínculos con la política, somos hacendados, influyentes y multimillonarios.
¿Dijo que se llama Kelly?
Sí, pero lo recordé, porque Mateo la nombraba, no por recordar el nombre de la mujer antipática que tenía delante mío.
Saludé al intendente, a quien conocía bien, porque, aunque no me interesaba la política, era obvio que lo tenía que conocer y también al gobernador, al que conocía de vista, habíamos cenado algunas veces juntos, en reuniones con empresarios.
Es que, básicamente, somos empresarios, más allá de ser catalogados como hombres de campo.
Me acerqué nuevamente a esa mujer que ya me caía muy mal.
-Kelly, están el intendente y el gobernador de la provincia.
Ella, sin sacarse los anteojos oscuros, se paró y pareció hacerlo de mala gana.
-Señores, ella es Kelly Miller, la hija de Mateo.
-La acompañó en el sentimiento.
Dijo el gobernador y yo pensé que esa mujer no tenía sentimientos y que no creía que al gobernador le duela las muertes de mi padre y de Mateo, por lo que sí, posiblemente tuvieran el mismo sentimiento.
El intendente estaba más impactado, también era un hombre de campo, de edad cercana a mi padre, y al compartir cierta actividad, no puedo decir que fueran amigos, pero si vecinos cercanos, aunque del límite del campo más cercano al nuestro, nos separaban varias millas, tantas que era casi imposible hacerlas caminando.
Particularmente, nosotros nos movíamos en camioneta, en caballo o en helicóptero.
Por eso no entiendo ese accidente, el helicóptero era un vehículo más para nosotros.
Los políticos se retiraron, no sin antes decirnos que estaban a nuestra disposición.
En el momento del entierro, Kelly, siguió la caravana en su propio auto, yo le había ofrecido un lugar en el mío.
-No, luego del entierro, me voy.
Me alcé de hombros, era problema de ella.
No creo que vaya nerviosa por la ruta, parecía estar sólo por compromiso, como el gobernador.
Durante el entierro tampoco la vi desmoronarse, se nota que para ella era un trámite más.
No entiendo nada, su padre la nombraba con cariño y ella parece casi indiferente a su muerte.
A esta altura, ya la despreciaba.
Me descomponen las mujeres así, frías y sin sentimientos ¡Es el padre! Y era un buen hombre, lo sé, doy fe.
Había terminado el entierro y me acerco a Kelly, sólo por cortesía, porque en realidad yo esperaba que ella se vaya de una maldita vez y no ver nunca más a esa horrenda mujer.
Ella se sacó los anteojos y pude ver una mirada inmensamente clara, casi turquesa, con más vida de lo que me imaginé.
Sus ojos tenían un brillo especial, me pareció que hasta estaba conteniendo sus lágrimas.
Enseguida se colocó los anteojos.
-¿Querés pasar por la casa?
Me encontré preguntando.
-No, ya me voy.
Sin saludar, se subió a su deportivo rojo.
Me debo haber equivocado, esa mujer es incapaz de llorar.
Sus ojos debían ser así.
Tuve rabia porque no me saludó, aunque, después de todo, no me importaba para nada.
¡Mujeres!
Las desprecio.
Últimos capítulos
#72 CAPÍTULO 72 Grace
Última actualización: 2/14/2025#71 CAPÍTULO 71 Voy a ser padre
Última actualización: 2/14/2025#70 CAPÍTULO 70 Embarazo
Última actualización: 2/14/2025#69 CAPÍTULO 69 Noche con amigos
Última actualización: 2/14/2025#68 CAPÍTULO 68 Celos
Última actualización: 2/14/2025#67 CAPÍTULO 67 Luna de miel
Última actualización: 2/14/2025#66 CAPÍTULO 66 El casamiento
Última actualización: 2/14/2025#65 CAPÍTULO 65 Toda la ropa
Última actualización: 2/14/2025#64 CAPÍTULO 64 Muero a su lado o muero sin él
Última actualización: 2/14/2025#63 CAPÍTULO 63 El campo
Última actualización: 2/14/2025
Te podría gustar 😍
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
Venganza Para Mamá: Los Pequeños Revoltosos Del Mafioso
Para los gemelos Elisa y Eliseo Dorantes, ver a Natalia matarse trabajando mientras el fantasma del desalojo la ahoga en llanto es insoportable. Al ejecutar la «Misión Mami Lágrimas Cero» para conseguir dinero, quedan atrapados en el fuego cruzado del crimen organizado. Ahí cara a cara con la muerte, se topan con el líder de la red: Collins Graterol.
Al reconocer a Collins como el hombre de la foto secreta que su madre guarda con dolor, la misión cambia radicalmente. Ya no quieren dinero; buscan venganza. Sedientos de cobrar cada noche de sufrimiento de Natalia, los pequeños genios declaran una guerra despiadada contra el imperio del capo.
A través de travesuras cómicas e inofensivas en apariencia, desestabilizan la organización de Collins. Cada vez que son acorralados, responden con excusas tan inocentes y lógicas que desarman a la mente más calculadora del inframundo.
Collins, un capo intocable, ve su mundo tambalearse sin sospechar que esos dos pequeños demonios son su propia sangre. Entre ataques de cárteles rivales y el implosivo reencuentro con Natalia —el único amor que jamás pudo olvidar, ahora cargado de resentimiento, deseo y secretos—, enfrentará la batalla más peligrosa de su vida. Una donde las balas no serán su mayor amenaza, sino la venganza implacable de sus propios hijos, cuya meta final es una sola: hacerlo llorar.
EL PRECIO DE TU AMOR
Han pasado 6 largos años desde que Anaelise dejó Durango, y esos mismos en que jamás pudo superarla.
Muy preocupado por el alejamiento que Andrew está profesando sobre su familia, su padre, Jarol White, interviene en su vida involucrando a una chica que parece inofensiva. Jarol hace un trato ofreciéndole dinero para poder seguir con sus pasantías en medicina, y ante la desesperación, Natali, sucumbe a negociar con el hombre mayor, decidida a utilizar todos sus encantos para que Andrew se olvide de su pasado.
¿Cuánto le costará a Natali el amor de Andrew? Y ¿cuál será el precio de su amor?
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.
Sexualmente atraída por mi suegro
BLACKGOLD ©
Luego de una serie de eventos, la pareja crea lazos hasta convertirse en amor real. Resuelven los malos entendidos con la empresa y todo termina con un final feliz.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO
Él no solo conoce las cláusulas ocultas que sus hermanas pasaron por alto, sino también cada una de las fantasías que Florencia intenta reprimir. Atrapada en un peligroso juego de chantaje visual y seducción, Florencia descubrirá que la línea entre la inspiración y la obsesión es tan fina como la piel. Entre pinceladas furtivas, noches de entrega absoluta y un pacto donde el placer es la única moneda de cambio, deberá decidir si entregarse a la tentación destruirá su arte o liberará finalmente su verdadera naturaleza.
Fingido a real
Gautam es un doctor alto, moreno y guapo. Es inteligente, divertido e ingenioso. Necesita ayuda de alguien para salir de una situación incómoda con su amigo. Encuentra una solución perfecta...
Únete a su viaje y descubre cómo se enamoran de verdad...
La Novia Reacia del Despiadado Jefe de la Mafia
La voz de Melo era baja, peligrosa, sus dedos se curvaban bajo su barbilla. —Firmaste la deuda de tu padre con tu nombre. Eso te hace mía.
Isabella lo miró a los ojos fríos y grises, negándose a apartar la vista. —Puedes poseer mi cuerpo, Melo Rossi —susurró—, pero nunca poseerás mi corazón.
Su sonrisa era lo suficientemente afilada como para cortar. —Eso lo veremos.
Cuando la deuda de su padre la ata a un despiadado jefe de la mafia, Isabella Bianchi se convierte en la esposa reacia de Carmelo Rossi, un hombre temido por su crueldad y deseado por su poder.
Atrapada en su mundo de peligro y tentación, Isabella lucha por mantener su corazón intacto. ¿Podrá escapar del hombre que posee su destino o caerá por el monstruo al que ha aprendido a temer?
Casada con el Esposo de mi Hermana
La Cuarta Vida de la Omega
El Alfa más brutal, temido y despiadado de las manadas, le propone un trato inesperado: convertirse en su Luna. Ella necesita el poder y la protección que solo un Alfa como él puede proporcionarle.
Acepta, convencida de que podrá utilizar al Alfa para conseguir su venganza.
Lo que no imagina es que el Alfa también tiene sus propios secretos… y que acercarse demasiado a él podría ser mucho más peligroso que enfrentarse a sus enemigos.
Mientras su antigua pareja la traiciona con su propia media hermana, Escarlata comienza su plan de venganza. Pero cuanto más se acerca al alfa, más difícil le resulta distinguir entre el peligro y la atracción.
Ella quería usar al Alfa para vengarse.
Él tenía sus propias razones para elegirla.
Y ninguno estaba preparado para enamorarse.
Esta vez, ella no permitirá que nadie decida cómo termina su historia.
La Omega despreciada está a punto de convertirse en la mujer que nadie podrá volver a destruir.












