
La curvy obsesión del Alfa
Sergio Rocha · En curso · 37.2k Palabras
Introducción
Un año, Raphael le ha propuesto a Charlotte conocerse y vivir juntos durante un año sin ser marcada como su luna por él, prometiendo a la hermosa loba curvy liberarla sin marca de rechazo alguna si ella se niega a pertenecerle. ¿Podrá Raphael conquistar el corazón de la loba curvy? ¿O los celos de Juliette y Sebastián vencerán?
Capítulo 1
Narra Charlotte:
La mansión Dupont siempre me ha parecido un mausoleo de mármol y secretos…secretos de los que irremediablemente no puedo escapar, pues mi destino ya está pactado. Sin embargo, me siento tan asfixiada como nunca antes, y mi deseo de salir corriendo es mucho mayor al deber impuesto con el que me han criado.
Esa noche, el aire pesaba tanto que mis pulmones se negaban a expandirse. Mañana, frente al altar, me convertiré en la esposa de Sebastián Black. El hombre que me mira y solo ve el reflejo defectuoso de mi hermana gemela por tener unos kilos de más. El hombre que me desprecia con la misma intensidad con la que desea a la mujer que comparte mi rostro, pero no mi cuerpo ni mi espíritu.
—No soy ella, Sebastián. — susurré hacia la oscuridad de mi alcoba, aunque él no estuviera allí para oírme. — Y nunca lo seré. —
Con el corazón martilleando contra mis costillas, me envolví en mi capa de viaje más oscura; escapar por la puerta de servicio fue ridículamente fácil; los guardias estaban demasiado ocupados preparando los festejos de una unión que para mí no era más que un funeral de gala. Corrí por el bosque, sintiendo cómo las ramas arañaban mi piel, hasta que el resplandor de las luces de la aldea humana apareció ante mí. Necesitaba ruido...necesitaba escapar de mi misma, de ese deber que no quería cumplir, de todo lo que me estaba lentamente matando por dentro…y al menos por esa noche, no quería ser la gorda que todos trataban con desprecio, o la hija obediente de la familia Dupont…quise ser libre, al menos por una vez.
Entré en el bar "La Espuela de Plata" buscando el anonimato que solo el alcohol y el humo pueden ofrecer. Pedí el licor más fuerte que tenían, ignorando las miradas lascivas de los hombres que allí se congregaban. Una copa. Dos. Para la quinta, el nudo en mi garganta comenzó a aflojarse, y las ganas de llorar desaparecieron siendo reemplazadas por un calor líquido que me hacía sentir invencible…que me hacia sentir hermosa.
Fue entonces cuando lo sentí.
Era una presión en la nuca, una vibración en el aire que me erizó el vello de los brazos. Al fondo del local, en una mesa bañada por las sombras, un hombre me observaba. No era un humano común; su presencia era tan vasta que parecía ocupar todo el espacio del lugar. Tenía unos ojos de cielo nocturno, azul profundo, como zafiros, hipnóticos y peligrosos, que recorrían mi cuerpo con la autoridad de un dueño reclamando lo que es suyo.
—¿Te gusta lo que ves? —solté, acercándome a él con un paso que el alcohol había vuelto sinuoso.
Aquel hombre, un lobo como yo, me dio una mirada cargada de ¿Deseo?, sonreí ante aquel pensamiento, pues lo normal era que todos me mirasen con asco por ser gorda.
Sin embargo, ante aquella mirada no sentí miedo; al contrario, el rechazo de Sebastián y su preferencia sobre mi hermana gemela, Juliette, me había dejado un vacío tan amargo que, por una vez, estaba dispuesta a llenarlo con fuego.
Aquel hombre se puso de pie, y su estatura me obligó a inclinar la cabeza hacia atrás. Su aroma me golpeó como una ola: madera, lluvia y algo salvaje que hizo que mi interior se estremeciera de una forma que Sebastián jamás había logrado. Era hermoso, y portaba el aroma de un Alfa conocido…el aroma del Alfa Raphael Tudor…, aunque en ese momento yo solo veía a mi salvador o a mi perdición.
—Veo a una mujer que busca una razón para no volver a casa. —dijo él, y su voz fue un gruñido bajo que me vibró en los huesos.
Sin decir nada más, me tomó de la cintura y me arrastró hacia la pequeña pista. Su mano era enorme y caliente contra mi espalda descubierta, pues había decidido usar un vestido pequeño que dejaba ver mucho de mí misma. Bailamos de forma lenta, casi obscena. Mis curvas se amoldaban a la dureza de su cuerpo mientras yo enterraba mi rostro en su cuello, inhalando su virilidad y sensualidad. En ese momento, sentí como sus manos bajaron, apretando mis caderas con una posesión que me hizo soltar un jadeo entrecortado.
—Sácame de aquí. —le rogué al oído, mordisqueando el lóbulo de su oreja. — Llévame afuera antes de que recupere el juicio. — le supliqué sintiendo como mi propia feminidad comenzaba a humedecerse en un ardor y deseo que jamás antes había conocido.
Salimos al callejón lateral, donde el frío de la noche chocó contra mi piel ardiente, y Raphael me empujó contra el muro de piedra y me besó sin que yo lo esperara o pudiera prevenirlo. Fue casi como un asalto; una explosión de necesidad. Sus labios que me sabían a tormenta y su lengua ardiente, reclamaban los míos con una ferocidad que me dejó sin aliento y me hizo palpitar mi intimidad virgen. Mis manos se perdieron bajo su chaqueta, buscando el contacto con su piel, mientras él alzaba mi vestido, acariciando mis muslos con una urgencia que me hizo suplicar.
Esa era la primera vez en toda mi vida, que alguien me tocaba con tal deseo…con semejante hambre, y durante ese instante en que sentía recorrer las enormes manos de aqueo caliente Alfa sobre mi cuerpo casi expuesto ante él, me sentí hermosa…me sentí…deseada. Ante aquel lobo no era una gorda asquerosa, si no una deliciosa presa que se entregaba voluntariamente a su toque.
—Sálvame. —gemí contra sus labios ya sintiéndome demasiado mareada por el alcohol, y aquel rostro frente a mí se volvía cada vez más borroso. — Sálvame de ese maldito que me desprecia. — volví a decir con las lágrimas de frustración por fin brotando. — Mañana me casan con Sebastián Black...él no me ama, me odia. ¡Sácame de ese destino! — supliqué.
Raphael se separó apenas unos milímetros, y vi sus ojos brillando con una luz sobrenatural en la oscuridad del callejón.
—Te lo juro por mi honor y por mi sangre. — el sentenció con su voz cargada de una promesa ancestral. — No permitiré que ese hombre te ponga una mano encima, pues desde este momento, eres mía, Charlotte. Te rescataré y te haré mía. Nadie toca lo que me pertenece. —
Me besó de nuevo, una promesa sellada en carne y deseo, llevándome al borde del éxtasis antes de detenerse. En ese momento me sentía protegida, escuchada…deseada, y era lo más parecido a la felicidad que había sentido en años.
Sin embargo, aquel hermoso rostro varonil de cabellos rubios y ojos azules…poco a poco se fue desvaneciendo ante el alcohol en mis venas, y no supe nada mas de mí.
El dolor de cabeza me despertó antes que la luz. Un martilleo incesante detrás de mis ojos me recordó que la realidad siempre vuelve para cobrar sus deudas.
—¡Al fin! —la voz de Martha, mi doncella, me hizo encogerme bajo las sábanas. — Mírate, Charlotte. Llegaste anoche como una desequilibrada, oliendo a alcohol y con el cabello enredado en ramas. ¡Hoy es el día de tu boda con el Alfa Black! — me gritó como si de verdad yo deseara que me recordaran que aquel, era el día de mi funeral.
Me senté en la cama, sintiendo que el mundo daba vueltas. Mi memoria era un desierto. Recordaba haber escapado, recordaba el bar... pero después de la quinta copa, todo era una neblina de sensaciones borrosas.
—¿Quién me trajo? —pregunté, frotándome las sienes.
—Llegaste sola, tropezando con tus propios pies. — bufó Martha, poniéndome una taza de un brebaje amargo frente a la nariz. — Bebe esto. Si tu padre o el señor Black te ven así, pensarán que te has vuelto loca antes de dar el "sí". —
Bebí el líquido, intentando desesperadamente reconstruir la noche anterior. Un eco de calor cruzó mi piel. La sensación de unas manos grandes, una voz ronca jurándome protección...pero nada tenía sentido. ¿Había sido un sueño? ¿Una alucinación etílica nacida de mi soledad?
—Date prisa. —insistió Martha, señalando el rincón de la alcoba.
Mis ojos se posaron en él y el corazón se me hundió en el estómago. El vestido de novia negro, lo único que me dejaron escoger para aquel terrible día, colgaba del maniquí como una sombra espectral lista para devorarme. Encaje negro, seda negra...el atuendo perfecto para una mujer que va a ser entregada a un hombre que ama a otra.
Me puse de pie, tambaleándome un poco, y toqué la tela fría del vestido. En mi mente, muy vagamente, sentí la presión de unos labios feroces contra los míos. Un extraño. Un hombre de ojos de cielo nocturno que me prometió rescatarme.
—Solo fue un sueño, Charlotte. — me susurré a mí misma, mientras las lágrimas comenzaban a resbalar por mis mejillas. — Nadie va a venir a salvarte de Sebastián. —
Miré el vestido negro y sentí que estaba viendo mi propio ataúd. El día de mi boda había llegado, y el extraño de mi borrachera no era más que un fantasma que se desvanecía con la luz del sol. O eso era lo que yo quería creer.
Últimos capítulos
#29 Capítulo 29 Manteniendo una promesa.
Última actualización: 5/8/2026#28 Capítulo 28 La soledad.
Última actualización: 5/8/2026#27 Capítulo 27 Lo que se tenía que hacer.
Última actualización: 5/8/2026#26 Capítulo 26 Alma vendida.
Última actualización: 5/8/2026#25 Capítulo 25 La bruja.
Última actualización: 5/8/2026#24 Capítulo 24 Siendo bajo.
Última actualización: 5/8/2026#23 Capítulo 23 Libre.
Última actualización: 5/8/2026#22 Capítulo 22 Un obsequio.
Última actualización: 5/8/2026#21 Capítulo 21 Calidez.
Última actualización: 5/8/2026#20 Capítulo 20 Como debe de ser.
Última actualización: 5/8/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












