
LA VIUDA DEL CEO
Moonie1284 · En curso · 50.0k Palabras
Introducción
Lo que sigue no es solo un duelo por la muerte de su esposo, sino una batalla por su dignidad. Obligada a compartir su hogar con la otra mujer y su hijo, Amanda lucha por no perderlo todo. Pero la traición de Manuel no fue su última humillación: en su testamento, equipara a ambas mujeres y deja el control de su empresa en manos de Noel Baldrich, el hombre que Amanda siempre creyó su sobrino.
Noel, ahora su inesperado aliado y enemigo a la vez, no solo se convierte en el pilar de la empresa, sino que despierta en Amanda emociones que no está dispuesta a aceptar. Pero mientras su hija Ángeles se resiste a la verdad y Rosario intenta reclamar su lugar, Amanda deberá tomar una decisión: rendirse o luchar por lo que le pertenece.
Entre secretos, venganza y una pasión prohibida, Amanda descubrirá que, en la guerra del amor y el poder, solo hay dos opciones: ganar… o perderse a sí misma.
Capítulo 1
Capítulo 1
Me casé muy joven. Tendría unos dieciocho años cuando quedé embarazada de mi entonces novio, Manuel Vince. Él tenía veintiún años, un joven bueno y heredero de un gran imperio. Nuestra felicidad fue completa cuando nació Ángeles, nuestra hija, la luz que transformó nuestras vidas.
No quería que nada ni nadie me arrebatara esa felicidad, pero todo cambió aquella fatídica noche. El mundo se rompió con una lentitud insoportable, como si el dolor quisiera impregnar cada fibra de mi ser. Aún hoy, sigo sin saber cómo sobrellevar este duelo que me corroe por dentro. Sé que no fui la mejor esposa, pero amaba a Manuel.
Ángeles celebraba sus dieciocho años. Quería la mejor de las fiestas, como cualquier adolescente. Supongo que es normal desear lo mejor cuando tu padre te ha dicho toda la vida que eres una princesa. Yo estaba dispuesta a cumplir todos sus caprichos, no solo porque la amaba, sino porque quería acercarme a ella. Sabía que era algo rebelde conmigo, pero creía que solo era una etapa. Todas pasamos por ese momento en el que nos sentimos dueñas del mundo, y Ángeles no era la excepción. Creía que lo merecía todo, y, en cierta forma, no estaba tan equivocada: Manuel se lo concedía todo, a pesar de mis intentos de hacerle entender que eso no era lo mejor.
Esperábamos a Manuel. A pesar de ser uno de los hombres más ocupados del país, siempre encontraba el tiempo para nosotras.
Nos casamos jóvenes, pero él siempre puso a la familia en primer lugar, en especial nuestra relación. Yo solía pensar que el amor entre nosotros era inquebrantable, aunque en el fondo tenía miedo.
El tiempo es cruel, y cada vez que me miraba al espejo, me recordaba que ya no era la chica de dieciséis años de la que él se enamoró.
Había dejado de ser coqueta; una casa no se maneja sola, y aunque teníamos empleadas, yo me empeñé en ser la dueña de nuestro hogar. Sin darme cuenta, me descuidé a mí misma.
Entre los invitados estaba Noel Baldrich, el sobrino favorito de Manuel. Un joven de veinticinco años, atractivo, aunque nunca tuve trato cercano con él. Su madre, hasta donde me contó mi esposo, era una hija ilegítima de la familia, y cuando su padre le reveló su existencia antes de morir, Manuel decidió ayudarla.
—Me alegra que estés aquí, Noel. Sabes que mi esposo te quiere mucho y estará feliz de verte —le sonreí mientras le ofrecía un trago.
Pero él me ignoró y frunció el ceño. Siempre sospeché que él y su madre me despreciaban, aunque nunca entendí exactamente por qué.
Ángeles fue la más emocionada de verlo. Siempre tuve la sospecha de que estaba enamorada de su primo, aunque Manuel mantenía un trato sumamente respetuoso con ella, así que no tenía motivos para preocuparme.
Fui al baño y me miré en el espejo. Algo dentro de mí se sentía extraño esa noche, como si el tiempo me estuviera advirtiendo que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre. Tenía miedo. No sabía si temía perder a Manuel o si solo me aferraba a la estabilidad que me ofrecía. Pero lo que sí tenía claro era que no quería perder todo lo que había construido.
Cuando regresé, Ángeles se negaba a partir el pastel sin su padre. Quería que él estuviera allí, que la abrazara y le dijera cuánto la amaba.
Entonces sonó mi teléfono.
—Mi amor, te estamos esperando. No tardes, los invitados quieren verte, especialmente Ángeles —dije con una sonrisa, aliviada al saber que se había comunicado.
Pero no era Manuel.
—¿Señora Amanda Flores? —La voz de una mujer temblaba al otro lado de la línea. Parecía asustada, agitada. Sentí un escalofrío recorrerme.
—¿Quién habla? ¿Pasa algo? —Mi garganta se cerró. Algo dentro de mí gritaba que esta llamada lo cambiaría todo.
—No puedo hablar por teléfono. Por favor, venga al hospital del Bosque. Manuel tuvo un accidente... está grave. Necesitamos a su esposa para firmar los permisos necesarios.
El teléfono casi se me cayó de las manos. Sentí que el suelo se desmoronaba bajo mis pies. Me acerqué a Ángeles, que seguía sonriendo, ajena a lo que estaba a punto de suceder. Noel se acercó al verme temblar y, sin decir una palabra, me tomó del brazo para llevarme al hospital.
Tuvimos que dar por terminada la fiesta. Ángeles no tenía cabeza para nada más.
Ese camino al hospital fue el verdadero maratón de mi vida. No podía controlar mis piernas ni mis manos, mientras detrás de mí escuchaba los sollozos de mi hija.
Al llegar, me dirigí al mostrador de urgencias.
—Soy la esposa de Manuel Vince. Quiero saber qué sucede.
La enfermera me miró con incredulidad antes de responder.
—¿Usted es la esposa?
—Por supuesto que lo soy. Me llamaron para firmar unos documentos.
Firmé todo sin leer. Sabía que aquello no era buena señal. Mi padre fue médico, y cuando te hacen firmar tantos papeles, significa que la situación es crítica.
Entonces la vi.
Una mujer con una venda en la cabeza, los ojos hinchados de tanto llorar. Se lanzó a los brazos de Noel, temblando.
—¿Eres la hermana de Manuel? —pregunté, intentando comprender. Manuel me había hablado de ella, pero nunca la había conocido.
Ella evitó mirarme.
—Es hora de decirle la verdad —murmuró Noel, con la mandíbula tensa.
—¿Decirme qué?
Ella sollozó.
—Rosario no es mi madre... es mi hermana.
El mundo pareció detenerse.
—¿Qué estás diciendo?
—Te mintieron. Ella y Manuel han sido amantes por doce años.
La sangre me abandonó el cuerpo.
—Eso es una mentira. No sé qué pretenden, pero si quieren dinero, no necesitan inventar semejante atrocidad. Cuando Manuel despierte, los pondrá en su lugar.
—No es mentira —dijo Rosario, con voz temblorosa—. Además... tengo un hijo de tres años con Manuel.
Mis piernas fallaron.
—¡Mentirosa! —grité, aterrada por la verdad que no quería aceptar.
En ese momento, un médico salió de la sala de urgencias. Miró a Rosario y le tomó la mano.
—Su esposo entró en estado crítico...
Lo aparté de un tirón.
—¡Yo soy la esposa de Manuel Vince!
La enfermera intentó calmar la situación, pero el médico no titubeó.
—Lo sentimos... pero antes de perder el conocimiento, él nos dijo que su esposa era ella.
No sé cómo terminé sentada en una de las sillas del hospital. El frío se apoderó de mi cuerpo. Ángeles irrumpió en la sala, con los ojos llenos de miedo.
—Por favor... dígame que mi papá está bien.
El médico suspiró.
—Hicimos todo lo posible, pero... lamentablemente, falleció.
El grito de Ángeles desgarró el a
ire.
Yo no pude gritar.
Mi mundo se detuvo ese día. El mismo día en que mi supuesto amado destruyó mi vida.
Últimos capítulos
#43 UNA ESPERANZA
Última actualización: 7/23/2025#42 VINAGRE
Última actualización: 7/22/2025#41 LA IDEAL
Última actualización: 7/21/2025#40 DESPEDIDA
Última actualización: 7/21/2025#39 TU DECISIÓN
Última actualización: 7/21/2025#38 FUERA DE SI
Última actualización: 7/21/2025#37 PASO A PASO
Última actualización: 7/17/2025#36 HEREDERA
Última actualización: 7/14/2025#35 FRIALDAD
Última actualización: 6/22/2025#34 ATRAPADA
Última actualización: 6/22/2025
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












