
AMADA POR EL CEO
Sirley Aranda · Completado · 113.1k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Han pasado 2 meses desde que Genesis y Leandro Betancourt se han casado, un Vehículo totalmente desconocido se estacionó por delante de la gran mansion, por supuesto que Genesis sabía que alguien de la Familia de su esposo había llegado, pero si terminó siendo una sorpresa que la recién llegada sea su suegra la respetada Manuela de Betancourt.
Génesis durante este tiempo de matrimonio no se había cruzado con su esposo ni un solo dia, aunque si sabía que todas las noches se la pasaba en el Despacho y antes de que salga el sol ya abandonaba la Mansión, el hombre aunque estaba decepcionado de Gisele y de su repentino abandono acepto casarse con un miembro de la Familia Sousa, por supuesto los puntos de vista de ambos es distinto con respecto a aquella unión que debería de durar 1 año así como lo estipula el contrato de Matrimonio Arreglado.
Genesis bajó a la sala y de inmediato se había encontrado con su suegra, por supuesto Manuela tenía una mirada de total desprecio hacia Genesis.
— Señora - Genesis habló con su voz suave y una pequeña sonrisa que se dibuja en su pequeño rostro encantador cuyo azul de los ojos enaltece su belleza.
— La servidumbre no debe de dirigirme ni la más mínima palabra, así que regresa por dónde viniste maldita aprovechadora, roba prometidos - la acusación de su suegra hizo palidecer a la joven que abrió sus ojos como platos al escuchar a Manuela expresarse de esa manera de ella.
— ¡Mamá! - Leandro Betancourt había llegado, mientras que Genesis se había quedado sin aire en los pulmones al observar al imponente hombre que vestía traje negro en su totalidad, su elegancia y su presencia destacaba y la enorme sala parecía pequeña ante su presencia.
— No sabía que la servidumbre tenía privilegios en esta casa y que podían andar como quieran - Fueron las palabras de Manuela.
— Basta Mamá, tu bien sabes que ella no es la servidumbre Genesis es mi esposa - Leandro se veía muy serio, su aura inundó todo el sitio, no era un hombre de muchas palabras ya que luego de expresar aquellas palabras el hombre se dirigió hasta su despacho nuevamente, Genesis tragó saliva y Manuela dejaba en claro que ella no le agradaba.
Todo pareció disiparse, Genesis se había metido en la habitación, Manuela salió de compras, aunque Genesis no sabe si su marido sigue en el despacho, pero antes de que pudiera pensar más su teléfono celular sonó percatándose de que se trataba de su madre así que con mucha alegría tomó la llamada.
— Mamá, ¿ocurre algo? - Genesis estaba preocupada por su padre, ella tenía miedo, puesto que todos los días iba a visitar a sus padres a la tarde y ahora recién era medio día, aunque su padre no hablaba y tampoco se movía, para ella era reconfortante estar cerca de ellos en la casa.
— Si Genesis, pero déjame decirte que tu hermana ha vuelto - Aquello Genesis no entendía por qué generó una pequeña molestia en ella, pasaron unos segundos hasta que la joven pudo formular algunas palabras.
— ¿Gisele está en la casa? - su voz era muy baja al realizar la pregunta.
— Sí, está en la casa, además tu padre pudo articular algunas palabras con el regreso de ella - Lucía Sousa parecía triste, y es que no era novedad de que Raul Sousa tenía su favorita entre sus hijas y aquella era Gisele, muchas veces Genesis incluso era rechazada por él, pero el cariño de su hija siempre toleró aquello, incluso ella solamente necesitaba y estaba dispuesta a aceptar migajas del cariño de su padre aunque él no demuestre afecto hacia ella, Genesis antes de volver a hablar emitió un pequeño suspiro.
— Entiendo Mamá, es mejor que no vaya hoy - Expresó la rubia de ojos azules - No quiero incomodar a Gisele Mamá.
— Cariño, está es tu casa, al igual que la de ella y tienes todo el derecho de venir aquí ambas por igual nadie es más dueña de la casa que la otra.
— Lo sé mamá, pero prefiero no ir hoy, te hablaré después te quiero - Genesis se despidió dando por concluida la llamada.
El dia habia pasado rápidamente después de aquella llamada con su madre Genesis se había quedado dormida y cuando volvió a abrir los ojos ya era media noche, la mujer sentía la garganta seca, había dormido más de 8 horas, incluso su estómago rugía aquello la hizo fruncir el ceño, entonces opto por ir en la cocina, salió cuidadosamente de la habitación, el pasillo estaba oscuro y desolado, ella no quería ser muy ruidosa teniendo en cuenta de que su suegra estaba en la casa y lo menos que quería era incomodarla y que la desprecie aún más.
Cuándo llegó en la cocina las luces estaban apagadas, era de esperarse, se sirvió un vaso de leche, su mirada azul cielo se perdió en la ventana que daba al jardín que estaba envuelta en grandes cristales que resaltan la belleza de las flores aún más, los minutos pasaron y el silencio era calma para el corazón de ella, además aquel era su sitio favorito durante estos dos meses que estuvo aqui, siempre se colocaba a observar el jardín desde esa misma ventana, ahora inexplicablemente había un pequeño sofá allí, aquello fue puesto allí después de su tercer día que pasaba observando el gran Jardin.
— ¿Estará mi esposa pensando en mi? - la voz de su marido hizo que la joven se levante rápidamente del sofá y suelte el vaso de leche que sostenía en la mano escuchándose el cristal hacerse añicos y esparciendose por el piso de la misma manera que el líquido.
— ¿Qué haces aquí? - Genesis no estaba acostumbrada a la Presencia o a las apariciones de Leandro, es más, ella acostumbraba a estar sola, su padre siempre le decía que ella no encaja en ningún lado y que era mejor que se quede en casa, de allí nació que ella valoró más su soledad que salir y buscar encajar en una sociedad hipócrita como con la que se cuenta hoy en día.
— Déjame recordarte que está es mi casa - Leandro se acercó a ella logrando que la pequeña mujer retroceda, sin percatarse de que la leche derramada en el suelo era la misma zona que estaba pisando ahora mismo, Genesis había perdido el equilibrio, ya que se había resbalado, pero el golpe esperado no llego, un fuerte brazo rodeo su pequeña cintura, y su reacción por instinto hizo que ella envuelva sus brazos alrededor del cuello del hombre que la sostuvo, aquella acción parecía de telenovela romántica en dónde el protagonista salva a su amada de algún mal, solo al estar frente a frente con sus cuerpos unidos ella observo los ojos avellana del hombre, su perfecto rostro, sus cejas, Leandro Betancourt no en vano era elegido el hombre más elegante y apuesto de toda España.
— Gra-gracias - ella hizo el intento de apartarse del hombre, pero el agarre de Leandro se intensificó - Suéltame, no quise agarrarme de usted - Genesis rápidamente se había puesto a disculparse, supo por las encargadas de la casa de que su marido tenía un fetiche de Limpieza, y no soportaba que la gente esté cerca de él, la ropa que utilizaría debía de ser esterilizada, los ingredientes de su comida son traídas exclusivamente del exterior era un caos cuando ella lo escucho, los millonarios tenían otros problemas.
— Estás consciente de que si te mueves vas a producir una reacción en mi cuerpo y no creo que tu sepas como tratar eso - era evidente que Leandro se estaba burlando.
— No tengo ninguna bacteria, no voy a producir ninguna reacción en su cuerpo, solamente me asusté, no pensé que usted estaría aquí, no fue mi intención, le prometo que no volverá a ocurrir, lo juro - ella levantó sus manos en señal de promesa.
— Debes de desarrollar un poco más tu mente, no estaba hablando de ningún virus o bacteria - la voz del hombre estaba ronca, Genesis había entrado en pánico pensando que efectvamente su marido estuviera pasando por alguna alergia, por los productos de hidratación que ella usa, o las prendas de mala calidad que lleva puesta, ah, ella estaba en pánico.
— De verdad lo lamento - Expresó ella sus ojos ya estaban llenas de lágrimas, había escuchado que Leandro era demasiado despiadado si algo le molestaba, por supuesto todo aquello lo había escuchado de las personas de Limpieza, puesto que con su hermana no hablaba, Gisele siempre la discrimino y nunca le había dichonada, aunque Genesis era demasiado buena que siempre pasó por alto todo aquello, ella venera a su familia y aquello no va a cambiar por más peores que sean los tratos.
— ¿Lo lamentas pequeña Genesis? - la mujercita tembló en los brazos de Leandro mientras observaba los ojos brillantes del hombre - Me estás estimulando sexualmente, me estas excitando, esa esa es la reacción que generas en mi cuerpo.
Genesis al escuchar aquello quedó pálida sus labios tiemblan.
— ¿Qué vas a hacerme? - ella volvió a removerse, provocando el gruñido de Leandro, no era tonta, ella sabe perfectamente que estaba excitando a su marido tal como se lo dijo, pero ahora su duda era ¿Ella le gusta a él? Genesis realizó un gesto de negación con su cabeza, aquello no puede ser así, pero sentía la masculinidad del hombre, sentía el miembro masculino endurecido y aquello la asustó más, salió de sus pensamientos al momento de escuchar el tejido de su ropa romperse, su espalda tocando el sofá Leandro la empujo dejo que su cuerpo aplaste el pequeño cuerpo de ella y segundos después el dolor desgarrador de ser penetrada de manera inesperada y sorpresiva.
Leandro la embistió con fuerza y profundidad, su miembro erecto se pierde en la cavidad femenina una y otra vez.
Genesis estuvo cerca de gritar, pero Leandro le tapó la boca, las lágrimas brotan de los ojos azules de ella, el hombre se había convertido en salvaje, con cada embestida su cuerpo empezó a reaccionar, sus manos acarician cada parte del cuerpo desnudo de Genesis.
Sus cuerpos colisionan era obsesionante para Leandro sentir y escuchar los gemidos de su esposa, que torpemente acompaña sus movimientos, cuando todo terminó, Genesis no podía moverse, lloraba desconsoladamente, sus prendas estaban destruidas, mientras que Leandro parece como si nada, seguía teniendo el porte de Rey mientras acomodaba su pantalón y se colocaba la camisa.
— ¿Por qué lo hiciste? - Genesis sé ánimo a preguntar - esto no estaba en el contrato, no había necesidad de hacerlo.
— Porque esto es lo que hacen los esposos, tienen sexo ¿No querías eso? Además, me pareció que te gusto, tus gemidos me lo confirman - responde el hombre con una pequeña sonrisa encantadora.
— Eres una bestia - Genesis se tapó con su ropa rota, o por lo menos trato de hacer aquello.
— No trato de demostrar que soy un buen samaritano, eres mi mujer, no puedes negarte lo haremos todas las veces que quiera - Genesis sabe que las palabras de su marido eran correctas, ella no puede negarse, pero no se esperaba que el hombre hiciera tal cosa - Ve a tu habitación - Ordenó Leandro.
Y la voz del hombre esta vez generó una sensación más rara en ella, Genesis se había puesto de pie, la incomodidad en su zona íntima era algo totalmente nuevo para ella, se mordió los labios y avanzo hasta llegar a la escalera y subir a su habitación, la cocina seguía estando en total Oscuridad, pero Leandro prendió uno de los interruptores que dejaba ver un poco de luz justo en el sitio en donde está el sofá, y allí la mancha de sangre fue visible, el hombre endureció sus facciones al observar el líquido Carmesí.
- Completamente mía- Murmuró el hombre con orgullo
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