
Cariño. vuelve a amarme.
Selene Gremory · Completado · 208.0k Palabras
Introducción
Después de tres años de matrimonio y apenas cinco días juntos, Jareth Mars un CEO frío, poderoso y siempre ausente la mira por primera vez con algo más que indiferencia… justo cuando ella decide marcharse.
Lo que Jareth no sabe es que al dejarla ir, perdió mucho más que a una esposa que nunca supo valorar.
Claire se marchó con un secreto que podría cambiarlo todo: él no es padre de un solo hijo… sino de dos.
Años después, la verdad sale a la luz.
El hombre que jamás la priorizó ahora está dispuesto a destruir el mundo por recuperarla.
Pero Claire ya no es la mujer que él conoció. Ya no lo ama. Ya no lo necesita. Y ya no está sola.
Cuando el pasado regresa para cobrarse lo que él descuidó, Jareth tendrá que enfrentarse a la única mujer capaz de doblegarlo… y a la familia que nunca supo que tenía.
¿Será demasiado tarde para enmendar un matrimonio roto… o aún hay algo que salvar?
Capítulo 1
Claire se movía de un lado a otro de la habitación con el predictor positivo en la mano. No podía creerlo. Una maldita vez, una jodida única vez, desde que la sedujo hacía tres años en el barco, cuando creyó que sería el hombre de su vida y que la amaba tanto como ella a él.
Negó, obligándose a no recordar lo que había pasado durante esos tres años que había vivido casada. Casada sobre el papel, porque a su esposo no lo había visto más que esos cinco días de Navidad que pasaron juntos tres meses atrás, cuando sus padres y los de él anunciaron una visita para pasar las fiestas en casa del feliz matrimonio.
Esos días, un atisbo de esperanza se implantó en su corazón al sentirlo tan agradable, incluso amoroso, y ese abismo de esperanza hizo que cayera nuevamente entre sus redes. La última noche fueron un matrimonio de verdad.
Pero tras la visita de sus progenitores y sin importarle la noche maravillosa que habían pasado juntos, Jareth desapareció de nuevo en cuanto las visitas se marcharon.
Desde ese día, Claire aceptó que el amor que ella sentía no era correspondido y jamás lo sería. Él solo se había limitado a enamorarla por su familia; debía aceptarlo. Jamás la quiso como esposa, solo quería la fusión que significaba su matrimonio y lo mucho que ganarían su empresa y su familia con ello.
¿Qué pasaría ahora si le daba la buena noticia? ¿La odiaría más? Posiblemente creería que lo había hecho a propósito para obligarlo a permanecer con ella.
—Que no cunda el pánico, esta cosa puede fallar —se dijo, tirando el test de embarazo al cubo de la basura y saliendo rápidamente de la casa. Tal vez el ginecólogo confirmaba un falso positivo.
—Señora Mars, ¿la llevo a algún lado? —preguntó rápidamente el chófer al verla salir, guardando el periódico que leía.
—No será necesario, Robert. Hoy prefiero conducir yo —por nada del mundo dejaría que nadie más se enterara de lo sucedido, porque de ser verdad, ella volvería de regreso al Reino Unido y no se mantendría ni un día más allí.
El chófer esperó a que la mujer se marchara y, justo cuando el coche salió del patio trasero de la casa, sacó el celular para contactar a su jefe.
El móvil de su jefe, Jareth Mars, no dejaba de sonar. Mónica mordió sus labios ante la idea de tomarlo y contestar ella. Se rumoreaba que su jefe estaba casado, pero ella no lo creía. La supuesta esposa no había aparecido en los seis meses que ella ascendió como su secretaria, ni en los seis meses anteriores, cuando aún no lo era.
Volteó a ver si su jefe venía y así evitar contestar, pero no. El móvil seguía sonando y su jefe brillaba por su ausencia. No podía hacer otra cosa; tal vez era algo importante por la insistencia con la que no dejaba de sonar. La pantalla del celular mostraba la leyenda: Cosas de casa.
Solo fue aceptar la llamada y la otra persona habló.
—Señor Jareth, la señora Mars ha salido sola, no ha querido que la acompañara.
—Lo siento. Soy Mónica, la secretaria del señor Mars. Él no se encuentra en este momento y el móvil no dejaba de sonar.
Robert maldijo, pero no dijo nada más. Lo que menos esperaba era que alguien más contestara el móvil personal de su jefe, sobre todo una mujer, pero por lo que conocía de él, no era de extrañarse.
—Mónica, por favor pase mi recado al señor Mars una vez que llegue. Es de suma importancia.
—Por supuesto que le pasaré el mensaje —mencionó ella con una sonrisa fingida que nadie más vería, pero no era para menos. Ahora era consciente de que sí existía una señora Mars y no solo eso, su jefe parecía tenerla muy bien vigilada. Saberlo la molestó, pero en esos momentos lo importante era hacer su trabajo.
Tres horas habían pasado desde la llamada. Casi era la hora del almuerzo cuando Mónica entró a la oficina de Jareth Mars con algunos pendientes para atender en la tarde y le comentó la llamada que había recibido.
La expresión siniestra y sombría en los bellos ojos azules de su jefe hizo que la mujer se estremeciera, saliendo rápidamente de ahí.
Jareth casi quería matar a su secretaria al escucharla decir que había tocado su móvil y recibido el mensaje de que su esposa había salido sola y sin el chófer.
Debió haberlo sabido antes; así habría hecho que Robert la siguiera. Pero ahora lo único que lo reconfortaba era saber que podía revisar sus movimientos a través del GPS y saber a dónde había ido. Aun así, no dudó en llamar a su chófer de nuevo.
—Mi esposa, ¿ya ha vuelto a la casa? —fue lo primero que le preguntó a su empleado nada más contestar la llamada.
Aunque desde que estaban casados Claire jamás se había acercado a la empresa por no molestar a su esposo, esta vez era imprescindible encontrarlo cuanto antes, así que no dudó en ir y mucho menos en caminar hasta su despacho, ignorando las palabras que aquella secretaria le dedicó.
—Espere, espere, no puede entrar sin…
Pero Claire ya lo había hecho. Abrió el despacho de su esposo, a quien encontró al teléfono, y dejó unos papeles sobre su escritorio.
—Fírmalos. Quiero largarme de aquí, no lo aguanto más.
Jareth estaba enfadado y a punto de gritarle a su chófer por no haberla seguido cuando la puerta de su despacho se abrió, dejando entrar a una hermosa Claire Mars.
Joder, era tan hermosa, mucho más hermosa de como él solía recordarla. Sin embargo, pese al impacto que su esposa lograba tener en él, su semblante siempre era frío, austero y carente de emociones.
—Señor, yo… le estaba…
—Mónica, por favor, salga. Yo me ocupo a partir de aquí. Además, la señora Mars no necesita anunciarse.
Con esas palabras despidió a su molesta e inútil secretaria Jareth, para volver a posar su mirada azul hielo en su esposa, tomando los papeles que ella le había colocado en el escritorio.
—¿A qué juego estás jugando, Claire? —le preguntó por primera vez, dejándole ver algo más que indiferencia en su mirada—. ¿En serio quieres el divorcio?
Últimos capítulos
#181 Capítulo 181 Grabado en las estrellas.
Última actualización: 3/23/2026#180 Capítulo 180 Está bien, me rindo
Última actualización: 3/23/2026#179 Capítulo 179 Boda doble.
Última actualización: 3/23/2026#178 Capítulo 178 Nunca lo dudé
Última actualización: 3/23/2026#177 Capítulo 177 Es hermosa
Última actualización: 3/23/2026#176 Capítulo 176 Solo he venido a desearte suerte
Última actualización: 3/23/2026#175 Capítulo 175 Lo siento
Última actualización: 3/23/2026#174 Capítulo 174 ¿Por qué estaría celoso?
Última actualización: 3/23/2026#173 Capítulo 173 No creí encontrarte aquí
Última actualización: 3/23/2026#172 Capítulo 172 Trato de hacer lo mejor para ella
Última actualización: 3/23/2026
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