
CASADOS ANTE LAS CÁMARAS
Irasp · En curso · 95.8k Palabras
Introducción
Lo que nunca imaginó fue que su prometido la abandonaría minutos antes de comenzar el programa.
Gael Andrade vivió exactamente la misma humillación.
Con el reality a punto de iniciar y dos parejas menos en competencia, la producción les ofrece una única salida: casarse entre ellos y fingir ser un matrimonio perfecto frente a millones de espectadores.
Lo que comienza como un simple contrato pronto se convierte en una mentira imposible de controlar. Cada prueba, cada cita romántica y cada noche compartida hacen que la línea entre actuar y sentir desaparezca poco a poco.
Pero cuando descubren que el matrimonio que firmaron para las cámaras también es legal ante la ley, todo cambia.
Ahora ya no solo deben convencer al público de que son esposos.
También tendrán que descubrir si su historia de amor nació por obligación... o si el destino llevaba mucho tiempo escribiéndola.
Capítulo 1
—El novio acaba de abandonar el programa.
El silencio cayó de golpe, como si alguien hubiera desconectado el sonido del estudio. Nadie se movió durante unos segundos. Las brochas quedaron suspendidas en el aire, las luces siguieron encendidas, las cámaras no dejaron de grabar. Todo continuaba en marcha, menos yo.
Seguía de pie frente al altar improvisado, con el vestido blanco que me habían entregado hacía menos de una hora. La tela pesaba más de lo que esperaba y el calor de los focos me hacía sudar bajo el maquillaje recién aplicado.
Solté una risa corta, sin humor.
—¿Qué dijiste?
La asistente de producción dudó antes de responder. Bajó la mirada, como si quisiera evitar el momento.
—Sergio se fue.
La sonrisa desapareció sin aviso.
—No.
—Lo encontraron detrás de los camerinos con otra participante. Dice que… —se detuvo un segundo— que se enamoró de ella.
Sentí un vacío en el estómago, una sensación brusca, como si algo se hubiera desprendido dentro de mí.
—Eso no tiene sentido.
La chica no respondió. Solo negó con la cabeza.
—Ya firmó su salida.
No hubo más explicaciones. No hacían falta.
Las cámaras seguían grabando.
Eso fue lo primero que entendí cuando el impacto empezó a asentarse. No había pausa, no había corte. Todo lo que estaba pasando se estaba transmitiendo en tiempo real.
Millones de personas viendo cómo el hombre con el que había planeado entrar al reality desaparecía antes de que empezara el primer episodio.
Llevé la mano al micrófono sujeto al vestido.
—Quítamelo.
El productor apareció a mi lado antes de que pudiera hacerlo.
—No.
—¿Van a seguir grabando esto?
No respondió de inmediato. Observó el set, las cámaras, el equipo moviéndose con rapidez contenida.
—Esto es televisión.
Lo miré, intentando entender si hablaba en serio.
—Esto es una humillación.
—Es contenido —corrigió, sin alterar el tono.
Quise responder, pero no encontré nada que no sonara inútil. Todo lo que dijera quedaría registrado, editado, convertido en algo que no podría controlar.
Un golpe seco resonó al otro lado del estudio.
Todos giramos la cabeza al mismo tiempo.
Un hombre acababa de lanzar una silla contra la pared. El ruido fue tan fuerte que incluso los técnicos dejaron de moverse.
—¡No pienso seguir aquí!
Su voz atravesó el set sin dificultad.
Era uno de los otros concursantes. Alto, traje oscuro, mandíbula rígida. Tenía los puños cerrados y la respiración agitada.
—¡Mi prometida se largó con mi representante!
El caos se instaló en cuestión de segundos.
Productores corriendo, asistentes hablando por radios, alguien intentando calmarlo sin éxito. Las cámaras giraban, capturando cada gesto, cada reacción.
Dos parejas menos.
El programa empezaba en menos de quince minutos.
Y el episodio inaugural acababa de quedarse sin dos matrimonios.
El director del reality reunió al equipo en un rincón del estudio. Hablaban en voz baja, pero no lo suficiente como para pasar desapercibidos.
Nos miraban.
Primero a él.
Luego a mí.
Esa mirada no era de preocupación. Era otra cosa. Evaluación. Cálculo.
Cinco minutos después, el productor ejecutivo se acercó. Caminaba con una seguridad que no coincidía con el desastre que acababa de ocurrir.
Sonreía.
Demasiado.
—Creo que tenemos una solución.
El hombre de la silla lo miró con desconfianza.
—¿Qué solución?
El productor juntó las manos, como si estuviera a punto de presentar algo que llevaba tiempo esperando.
—Ambos siguen en el programa.
Señaló primero al desconocido, luego a mí.
—Ambos necesitan el premio.
Nadie respondió.
El silencio se volvió incómodo.
Hasta que habló de nuevo.
—A partir de este momento… ustedes serán marido y mujer.
Lo miré sin entender.
Él hizo lo mismo.
—Ni loco.
Lo dijimos al mismo tiempo.
El productor soltó una risa breve, como si nuestra reacción fuera parte del espectáculo.
—Cinco millones por firmar.
Negué sin pensarlo.
—No me interesa.
—A mí tampoco —añadió él, con el mismo tono.
El productor no insistió de inmediato. En lugar de eso, dejó dos carpetas sobre la mesa frente a nosotros.
—Entonces lean la última página antes de decidir.
No tenía intención de hacerlo, pero aun así abrí la carpeta. El documento era largo, lleno de cláusulas que no tenía ganas de revisar. Pasé las páginas hasta llegar al final.
Ahí estaba.
El premio.
Cincuenta millones de dólares.
Debajo, otro apartado.
Un contrato internacional por un año.
Y más abajo, en letra más pequeña:
"En caso de abandonar el programa después de la firma, el participante deberá pagar una penalización de veinte millones de dólares."
Sentí cómo se me tensaban los hombros.
Levanté la vista.
Él también había terminado de leer.
Nuestros ojos se encontraron por primera vez.
No había simpatía.
No había interés.
Solo una misma pregunta reflejada en ambos.
¿Hasta dónde estábamos dispuestos a llegar?
El productor observaba la escena con evidente satisfacción. Sabía exactamente lo que estaba haciendo.
—Tienen diez minutos —dijo, mirando su reloj— para decidir si quieren irse ahora… o quedarse y convertirse en el matrimonio más famoso del país.
El hombre a mi lado cerró la carpeta con un golpe seco y me miró directo, sin rodeos.
—Dime algo —dijo, con la voz baja pero firme—, ¿vas a salir por esa puerta… o vas a casarte conmigo ahora mismo?
Últimos capítulos
#90 Capítulo 90 90
Última actualización: 9/20/2026#89 Capítulo 89 89
Última actualización: 9/18/2026#88 Capítulo 88 88
Última actualización: 9/17/2026#87 Capítulo 87 87
Última actualización: 9/16/2026#86 Capítulo 86 86
Última actualización: 9/15/2026#85 Capítulo 85 85
Última actualización: 9/14/2026#84 Capítulo 84 84
Última actualización: 9/13/2026#83 Capítulo 83 83
Última actualización: 9/12/2026#82 Capítulo 82 82
Última actualización: 9/11/2026#81 Capítulo 81 81
Última actualización: 9/10/2026
Te podría gustar 😍
Amor Dulce: 365 Días con Mi Esposo Discapacitado
La noche antes de nuestra boda, mi prometido Randy dijo esto frente a todos.
Me quedé afuera, escuchando en silencio antes de alejarme.
Como era de esperar, en la boda, él me abandonó para salvar a mi hermana que estaba saltando de un edificio.
—¡La boda continúa!
Dije con una sonrisa, girándome para abrazar a mi esposo discapacitado.
Después, hice exactamente lo que ellos querían, asegurándome de que nunca se separaran.
Medio mes después, miré a mi ex-prometido con desprecio.
—Comparado con mi esposo, ¿tú siquiera vales la pena mencionar?
Placeres culposos
¿Todo ha sido un error? ¿O quizás solo parte del destino? La ida por un vaso de agua, resultó en el inicio de un deseo culposo con consecuencias irreversibles.
Soy Erika Martín de 21 años, soy una latina, proveniente de Venezuela, me mudé de mi país buscando el sueño Americano ante una oportunidad de empleo como servicio doméstico en la mansión uzcategui, sin saber que mi destino cambiaría por completo, al conocer a Alejandro Uzcategui, el heredero y magnate de negocios más prestigioso dela ciudad, con una ciudad tan grande y él puso sus ojos en mi, su humilde y tímida empleada, que no sabe decirle que no, todo con él era perfecto, pero él tiene dos grandes defectos, es casado y jodidamente posesivo, me llama bomboncito y me reclama como suya. Estoy locamente enamorada de él y temo por la repercusiones de lo que vendrá, ya que se que no me dejará escapar, menos cuando sepa mi gran secreto.
La propuesta indecente del multimillonario
Huérfana y sin un lugar al que llamar hogar, la única oportunidad de felicidad de Willow era asistir a la universidad. Cuando su beca se vino abajo, solo pudo contactar a Nicholas Rowe, un misterioso y absolutamente pecaminoso multimillonario, para que le diera el dinero que legítimamente merecía.
¡Cómo iba a saber ella que no solo estaría dispuesto a financiar su educación, sino que también quería que fuera la madre de sus hijos! Esto no formaba parte del plan. Pero cuando se enfrentó a la tentación, Willow solo pudo aceptar la propuesta indecente y caer en las garras del hombre mayor.
¿Durará su relación? ¿Qué pasará cuando los fantasmas del pasado de Nicholas aparezcan para separar a la pareja? ¿Podrán sobrevivir a la tormenta?
Guerreros de la luna azul
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
Una misión para recordar
Para Brook Prescott su mundo gira en torno al rancho y su gente, y está dispuesto a protegerlo a toda costa. Cuando Eleonor llega a su territorio, su presencia despierta más que sospechas: la tensión entre ellos es inmediata, marcada por desafíos y una lucha constante por el control.
Pero conforme la investigación avanza, las líneas entre aliados y enemigos se desdibujan. Lo que comenzó como una misión pronto se convierte en algo más profundo. Eleonor descubre en Brook a un hombre tan apasionado como testarudo, mientras que él reconoce en ella una fuerza que lo intriga y lo reta. Entre pistas peligrosas, enemigos acechando y una atracción imposible de ignorar, la verdadera pregunta es: ¿podrán confiar el uno en el otro cuando el peligro toque su puerta?
Jefe, La Identidad de Tu Esposa Ha Sido Expuesta
Alexander García es un magnate empresarial, frío e implacable. Ha enfrentado a rivales poderosos, pero no sabe que la joven Victoria está detrás de esto.
—Victoria, he despojado personalmente todas tus máscaras. Ahora, es el momento de ganar tu corazón.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
El Alfa de la Manada Sombras y su Luna Muda
Vanessa, la pequeña muda de una camada maldita, solo ha conocido la crueldad y el abuso. Su voz robada por el hechizo de una bruja, su libertad aplastada por un padre brutal, ha sido prometida a un monstruo que no desea. Pero el destino interviene cuando la dejan por muerta—sangrando, rota y atada—solo para ser rescatada por el Alfa Alfred de la Manada Sombra.
Alfred, luchando contra una maldición generacional que ha condenado a sus hermanos a permanecer como lobos para siempre, nunca esperó que su compañera destinada fuera una frágil chica al borde de la muerte. Pero en el momento en que inhala su aroma, todo cambia.
Juntos, deben enfrentar el pasado, sobrevivir a la traición y descubrir la verdadera clave para romper las maldiciones que los atan. ¿Será su vínculo lo suficientemente fuerte como para salvarlos a ambos?
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?












