
Destinada a su Desprecio: Perdóname, Esposa
DaysyEscritora · En curso · 50.9k Palabras
Introducción
Una noche de fiebre y delirio lo cambió todo, dejando una semilla que Erick se niega a reconocer. Cuando el secreto de su embarazo estalla, la traición familiar y las mentiras de un tercero la arrojan a la calle bajo la lluvia, repudiada por el hombre que lleva en su vientre.
Vendida por sus padres y atrapada en una red de engaños tejida por el amante de su hermana, Elara desaparece del mapa. Erick cree haber salvado su orgullo, pero pronto descubrirá que la mujer que desterró era la única que le fue fiel, y que el hijo que llamó "bastardo" es el único heredero de su sangre.
Ahora, sumida en el engaño absoluto y bajo el control de un hombre que utiliza su embarazo como arma para chantajear al magnate, Elara se encuentra en un callejón sin salida. Mientras sobrevive en las sombras, cargando con el desprecio de un marido que cree que ella se entregó a otro, la verdad sobre la noche que lo cambió todo permanece oculta, esperando el momento en que las mentiras de Fabián se desmoronen y Erick comprenda, demasiado tarde, que destruyó su propia felicidad al expulsar a la única mujer que jamás lo traicionó.
Capítulo 1
Dentro del auto aún apestaba, no solo a perfume caro sino también a cigarrillo. Elara Grant apretaba el volante hasta que sus nudillos se volvieron traslúcidos. Afuera, la tormenta azotaba el parabrisas con violencia, pero el verdadero huracán estaba en el asiento del copiloto. Miriam reía. Era una carcajada histérica, desquiciada, que chocaba contra el ruido de la lluvia, y Elara estaba harta de que su hermana no entrara en razón.
—¡Eres una ilusa, Elara! —escupió Miriam, agitando su teléfono donde aún brillaba el mensaje del hombre con el que acababa de acostarse—. A Erick Cavendish-Rhodes le importa un demonio mi alma. Él solo quiere una esposa perfecta para exhibir ante su junta directiva. Si crees que le va a importar que me divierta un poco antes de la boda, no entiendes cómo funciona nuestro mundo.
—¡Ese mundo está podrido, Miriam! —estalló Elara, la voz temblándole por la ira y el asco—. Erick es un hombre íntegro. Él confía en ti. Si no tienes el valor de cancelar esta farsa y decirle la verdad, se lo diré yo en cuanto lleguemos.
El silencio que siguió fue más aterrador que los truenos. Elara desvió la vista un microsegundo y vio cómo el rostro de su hermana, siempre esculpido para las portadas de revistas, se desfiguraba en un gesto de puro odio.
—Tú no vas a decir nada, no es tu problema —rugió Miriam, amenazante.
—No puedo cubrirte, no me convertiré en tu cómplice.
—¿Te gusta? ¡Él te gusta y por eso actúas así! Qué patética eres —escupió.
—Tal vez sea patética, pero no una mentirosa como tú —señaló, y aquel fue el detonante.
Antes de que Elara pudiera reaccionar, Miriam se abalanzó sobre ella, clavando sus uñas en el brazo de Elara y tirando del volante con una fuerza suicida. El auto dio un bandazo salvaje a más de cien kilómetros por hora. Elara pisó el freno a fondo, pero el asfalto mojado no perdonó. El mundo giró en una espiral de metal retorcido, cristales reventados y el grito ahogado de una verdad que moriría aplastada esa misma noche.
Lo último que sus ojos verdes observaron antes de la oscuridad letal fue la mirada vacía de Miriam, esos ojos cafés apagándose lentamente.
Tres días después.
El cementerio no tenía suficientes flores para tapar el olor a hipocresía. Elara se mantenía de pie bajo la llovizna, apartada como un perro sarnoso. Llevaba el brazo inmovilizado y una venda le cubría la mitad de la frente, ocultando las suturas que le recordaban cómo el cristal había intentado arrancarle la vida. Pero la herida más profunda se la estaban infligiendo las dos personas que se suponía debían protegerla.
Vivian Grant se acercó a su hija menor. No hubo un abrazo, ni siquiera una mirada de consuelo. Sus dedos se clavaron como garras en el hombro sano de Elara.
—Mírala —siseó su madre, señalando el ataúd de caoba con un desprecio que le heló la sangre a Elara—. Era perfecta. Era nuestra salvación. Y tú, por tu maldita incompetencia al volante, nos has condenado. ¿Qué le diremos a los inversores? ¿Qué le diremos a Erick?
—Mamá... ella tiró del volante. Estaba fuera de sí... —susurró Elara, la garganta ardiéndole por el llanto contenido—. Tienen que creerme.
—¡Cállate! —intervino Bruno Grant, mirándola con un asco absoluto—. La policía determinó que perdiste el control. No vas a arrastrar el nombre de tu hermana por el lodo para esconder tu propia estupidez. Desde hoy, Miriam murió como una santa. Y si abres la boca para decir lo contrario, te juro que no me quedaré de brazos cruzados.
No fue raro, ni una sorpresa. Su padre siempre había tenido a su favorita y ella ya no estaba.
Aun así, sintió que el suelo desaparecía. La estaban borrando. La estaban convirtiendo en el monstruo del cuento para proteger la fachada de una muerta y salvar sus patéticos estatus sociales.
De repente todo cambió, todos se callaron. Y allí estaba él. El subidón en su corazón fue inmediato y su torpe respiración voló por el cielo.
Erick Cavendish-Rhodes avanzaba por el camino de grava. Caminaba como un monarca que se dirigía a una ejecución. Su impecable traje negro parecía absorber la poca luz de la mañana. Su rostro era una obra de arte tallada en hielo; la mandíbula tensa y los ojos grises, oscurecidos por el duelo, no reflejaban tristeza, sino una furia que parecía contener.
El corazón de Elara dio un vuelco doloroso. Semanas atrás, esos mismos ojos la habían mirado con una ternura febril en la penumbra de su habitación, cuando ella lo cuidó en su delirio. Pero él no lo sabía. Él creía que su ángel salvador había sido Miriam.
Erick ni siquiera miró el ataúd. Con un gesto imperativo que no admitía réplica, obligó a Bruno y Vivian a apartarse hacia la sombra de un mausoleo. Elara, a unos metros de distancia, solo podía observar cómo su padre sudaba y temblaba ante el magnate.
¿Qué estaba pasando?
—Las acciones cayeron un quince por ciento esta mañana, Bruno —la voz de Erick era un látigo; estaba reprochando, su tono era bajo pero destructivo—. La prensa ya está olfateando el pánico. La fusión Cavendish-Grant dependía de mi matrimonio con tu hija mayor. Su muerte no solo es una tragedia personal; es un desastre financiero que no voy a tolerar.
—Erick, por Dios, estamos devastados. Danos tiempo... —suplicó Bruno, encogiéndose.
—El mercado no da tiempo —lo cortó Erick de tajo—. El contrato estipula una unión entre nuestras familias. Tienen una deuda de cincuenta millones que vence pronto. Si no hay boda, ejecutaré cada pagaré. Los dejaré en la calle, Bruno. A ti, a tu esposa y al nombre de los Grant.
Vivian ahogó un grito, llevándose las manos al rostro.
—Pero Erick... ¿quién...? ¡Solo nos queda Elara! ¡Y ella es...! No puede ser el reemplazo de Miriam.
—Ella es la culpable de que yo esté vestido de luto hoy, ¿eso quieres decirme? —completó Erick, sus palabras destilando un veneno puro—. Pero no me importa. Mis accionistas necesitan ver un papel firmado. O me entregan a su hija menor para cumplir el contrato, o prepárense para declararse en bancarrota el lunes a primera hora.
Los padres de Elara ni siquiera lo dudaron. Vender a su hija menor no era una opción, sino la única salida.
—Supongo que debería ser ella —emitió Bruno.
—Lo han entendido —soltó el hombre, casi hastiado.
Erick los dejó atrás con una mueca de desdén y caminó directamente hacia Elara. Ella, que había estado observando todos sus movimientos, se sentía tan nerviosa de verlo allí. Su sola presencia hacía flaquear sus piernas y que su corazón volara. Cuando se detuvo frente a ella, Elara tuvo que inclinar la cabeza hacia arriba para sostenerle la mirada. El aura de poder y hostilidad que emanaba de él era asfixiante.
—Recoge lo que quede de tu dignidad —soltó, casi escupiendo las palabras. Ella lo miró confusa—. Pronto firmaremos un acta de matrimonio.
Elara sintió que el pánico le oprimía el pecho. Dio un paso atrás, negando con la cabeza.
—No... Erick, ¿qué estás diciendo? No me voy a casar contigo. Es una locura.
Últimos capítulos
#51 Capítulo 51 Hipócrita
Última actualización: 7/23/2026#50 Capítulo 50 Brutalidad que duele
Última actualización: 7/23/2026#49 Capítulo 49 Ternura Sincera
Última actualización: 7/23/2026#48 Capítulo 48 Bajo el Sol
Última actualización: 7/23/2026#47 Capítulo 47 Furia Oscura
Última actualización: 7/23/2026#46 Capítulo 46 Celos Señor Erick
Última actualización: 7/23/2026#45 Capítulo 45 La Guerra
Última actualización: 7/23/2026#44 Capítulo 44 Plenitud
Última actualización: 7/23/2026#43 Capítulo 43 Mil Pedazos
Última actualización: 7/23/2026#42 Capítulo 42 Una Farsa, Un Contrato
Última actualización: 7/23/2026
Te podría gustar 😍
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
¡Nueve parejas! ¡Posee a su esclavo mudo!
Elizabeth soportó un acoso sin fin en la manada de Black River en busca de venganza. Juró matar a las familias de los Alpha y marcharse con su amado novio cuando cumpliera 18 años.
Sin embargo, el destino le jugó una broma.
Elizabeth descubrió que su novio la había engañado hace mucho tiempo, ¡y que sus compañeros predestinados eran los hijos gemelos de Alpha!
Declaró que los rechazaría como compañeros, pero la diosa de la luna tenía planes más increíbles esperándola.
Un día descubrirá que sus compañeros no son solo gemelos, sino también el Alfa del Lobo Gigante, que mide 16 pies de altura, el príncipe del Lobo Alado que vive en un castillo en las nubes, el Beta del Lobo de Fuego, que está cubierto de un calor intocable, e incluso el rey vampiro que es el enemigo de todos los hombres lobo y el Tritón que vive en las profundidades del mar...
¿Por qué tiene 9 compañeros? ¿Qué debe hacer cuando todos sus compañeros están celosos y desesperados por poseerla?
Estaba arrodillado a cuatro patas dentro de la jaula, con una pesada cadena atada al cuello.
Innumerables hombres lobo enmascarados estaban sentados en las gradas circulares, señalándome a mí, el objeto más barato de la subasta.
«Mira su enorme barriga. Está embarazada. ¡Las no vírgenes no valen mucho!»
«Mínimo 50 monedas de oro. Si tiene una niña, entonces tendrás dos esclavas sexuales. »
No podía creer que yo, Elizabeth, la hija más querida de Alpha, de la manada Blue Moon, fuera reducida a ser subastada como la esclava sexual más barata en un mercado comercial clandestino.
«10 millones de monedas de oro, ¡la queremos!» 9 hombres guapos afirmaron.
Seduciendo al Sr. Intocable
Vinculado con una Compañera Humana.
Mis ojos se movieron a sus labios y subconscientemente me mordí el labio inferior... De repente siento ganas de estrellar mis labios contra los suyos... Siento que me atrae.
Puedo escuchar mi corazón latiendo rápido... es como si me hubiera enamorado de él a primera vista... es la primera vez que me siento así.
Entonces lo escuché pronunciar una palabra.
—Compañera
Ella es una chica que perdió a sus padres en el ataque de los renegados y se quedó con sus dos hermanos mayores, quienes decidieron cambiar su entorno por miedo a ser cazados de nuevo.
Stacey ingresó a una nueva escuela. La trataron mal por no ser una licántropa.
Pero todo cambió cuando resultó ser la compañera del Alfa.
¿Aceptará ser su compañera después de que sus padres fueron asesinados por criaturas como él?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Rompiendo las reglas
Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Millonario enamorado
Esa noche, ¡ella acogió a un joven apuesto!
¿Quién necesita un hombre en estos tiempos?
Tres años después, el joven se convirtió en un CEO dominante.
—Espera, ¿tú, un multimillonario, gastando el dinero de esta chica todos los días?
La Omega Elegida
Sin embargo, contra todo pronóstico, lo logra.
Los nacidos Alfa y Beta la ven como una vergüenza para la tradición; una forastera que no pertenece. No pasa mucho tiempo antes de que Lilieth se dé cuenta de que Noctem Lunae es más que una academia—es un campo de batalla.
Luego está Cadeon Lupecrest, heredero del Clan Lupecrest, el hombre destinado a elegir a su Luna entre las mejores de la academia. Debería ignorarla. A ella le han enseñado a temer a los Alfas toda su vida. Sin embargo, desde el momento en que se conocen, una atracción innegable los une.
Pero Noctem Lunae tiene reglas. Los omegas nunca pueden ser Lunas. Pero a medida que oscuros secretos salen a la luz, Lilieth comienza a preguntarse—¿fue admitida para fracasar, o está destinada a romper el sistema por completo?
El Manny del Mafioso Multimillonario
Zeno era un luchador, pero sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar esa voz.
La mano alrededor del cuello de Zeno se apretó, pero él lo soportó.
Juzgando por la apariencia y las acciones de confianza de su atacante, este era su jefe.
Después de perder a sus padres y enfrentarse a una factura médica increíble, Zeno Evander se encuentra trabajando como niñero para un misterioso multimillonario, pero no dura mucho. Después de casi ser asesinado por el mafioso multimillonario, Zeno juró no volver allí nunca más.
Una semana después de escapar del mafioso multimillonario, Zeno se encuentra secuestrado y chantajeado para firmar un contrato de un año como niñero y guardaespaldas de la mafia.
¿Podría Zeno escapar de su jefe malvado y monstruoso? ¿O sería consumido por él? ¿Consumido por la pasión prohibida que sentía crecer entre ellos? ¿Arriesgaría su vida solo para experimentar el ardor del amor prohibido?
Traicionado por su familia, exesposa y amigo hace cinco años, Sebastian Orion se convirtió en un ser totalmente diferente, frío, distante y peligroso, mientras ascendía a convertirse en el rey de la mafia más temido del inframundo, y todos los que escuchaban su nombre temblaban de miedo.
Desconfiaba de todos y odiaba cualquier forma de relación humana, construyendo un muro grueso a su alrededor.
Pero, hasta que el niñero de su hijo apareció en escena.
Zeno lo irritaba. Odiaba la mera vista de su guardaespaldas y lo habría matado, si no fuera por su hijo.
Sebastian intentó alejar a Zeno tratándolo de la peor manera posible.
Pero cuando el contrato estaba por terminar, ¿seguían siendo los mismos sus sentimientos? ¿O de repente se dio cuenta de que no solo su hijo necesitaba a Zeno?
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)
Una que hasta el día de hoy me persigue cada vez que veo esos ojos color dorado que me miran con tanta devoción y amor.
Es por ella que salgo de la oscuridad en la que me he mantenido.
Por ella es que quiero cerrar este maldito capítulo de mi vida.
Porque por ella soy lo que soy y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en la vida, menos de escapar de él.
CONNOR BROWN, espera mi regreso y prepárate para caer de rodillas suplicando clemencia.












